lunes, 12 de enero de 2009

Los nervios me traicionan

Hoy en la mañana estuve practicando piano, y estaba tan inspirada (a lo mejor fueron los caramelos que mi mamá me invitó para que hiciera el fideo) que le pedí a mi hermanita que se trajera la cámara fotográfica para tratar de grabarme tocando una pieza. De todas formas, no pude hacerlo porque: a) tenía que hacer el fideo o habría hambre en las filas y b) mi hermanita me distrae mucho con los ruiditos que hace. El punto es que me sentía bastante confiada y se me ocurrió comentárselo a mi sufrido novio.
Así que, en la noche, trajo su super cámara para tratar de grabarme. Y...nada: me trancaba, se me olvidaban las piezas en medio de lo más inspirado del tema, me enredaba, un show total... y para rematarla, mi mano derecha que había estado quejándose todo el día (sí, es que tiene conexión directa a mi cerebro y sus quejas se escuchan) dio su ultimatum y se negó a seguir...
Me siento un total y completo fiasco, pero se me hace muy difícil tocar el piano con una cámara enfocándome y mi sufrido novio esperando escuchar una maravillosa interpretación, los nervios me derrotan y todo sale al revés. A lo mejor un Valium no me vendría mal, pero tocar drogada no vale, verdad?

domingo, 11 de enero de 2009

Deportes extremos y jugadoras pésimas

Hace unas cuantas entradas mencioné que las reuniones del Club suelen terminar con todos alrededor de la mesa de hockey y esquivando discos. Hoy y ayer tuvimos sesiones intensivas de este deporte extremo, y es que de veras en nuestras manos se vuelve de alto riesgo: el disco sale volando en todas direcciones, golpea a la gente del público y más allá y varias veces a terminado de otro juego.
Además de por el obvio motivo del riesgo en que ponemos a todo el mundo en un radio de 3 metros, hemos provocado varios odios con toda seguridad por el hecho de que nos acomodamos a la mesa y no hay quién nos saque como en dos horas por lo bajo. El método antiguo de "apropiación de la mesa" consistía en todos rodeando la mesa, dos jugando como si se estuvieran apostando la vida, y uno con todas las monedas alineadas y listas para ponerlas en cuanto se acaba un partido. Recientemente hemos descubierto que si le pones varias monedas de una, la máquina sigue funcionando después de que se acaba el partido...así que ayer y hoy le metíamos como diez o más monedas a la mesa y jugábamos horas, incluso el contador se enloquecía y nos daba juegos gratis.
Ver a todo el club tratando de cometer o evitar cometer un asesinato con objeto contundente alias disco de hockey es de lo más divertido. Lo que no se me hace tan divertido es jugar, y es qeue pasa que esta "humilde servidora" es una completa inutilidad en el jueguito en cuestión (padezco de falta de coordinación mano-ojo), dicen que la gente zurda es muy buena en estos juego porque marea a los diestros con un estilo al revés, o es muy mala por lo mismo...me incluyo en el grupo de los que son muy malos. Milagrosamente, ayer mi musa andaba cerca y no lo hice tan mal como de costumbre, de hecho me entusiasmé tanto que me hice un moretón en la muñeca.
Lastimosamente, hoy mi musa parecía haberse ido de paseo (otra vez, mis musas son muy vagas para lo que sea) y jugué peor que un costal de estiércol (o sea, asquerosamente mal, desastrosamente mal, olímpicamente mal....quedó clara la idea?) y pues cuando juego mal me pongo de mal humor... EStá visto que la única manera en que puedo ganar un partido en el hockey de mesa es en la modalidad Parejas, patentada por el club, en que la mayor parte del trabajo la hace mi sufrido novio. Yo tengo el deber de dejar que nos metan goles para subirle la moral a lo adversarios. Un asco.

jueves, 8 de enero de 2009

Sobre una casota que se mueve

Ayer iba alegremente navegando (vamos a remar en un botecito...no, ya en serio) por el internet, y en una de esas vueltas y revueltas que se dan por ahí, caí en una página que hablaban de "El castillo ambulante de Howl", esa peli tan hermosa de Hayao Miyazaki, que aquí entre nos, creo que es demasiado capo.

En pocas, se trata de una muchachita de lo más inocente que un día tiene la suerte (buena o mala es algo difícil de determinar con todas las cosas que le pasan después) de conocer al Mago Howl. Al poco tiempo, la Bruja Calamidad, que es algo así como el Némesis de Howl, se entera de que él está interesado en la chica de la sombrerería (es que la pobre hace sombreros...que vida tan sosa) y va la desgraciada con sus hombres de gomita y la embruja a la pobrecita para que se convierta en una vieja achacosa y encima no pueda decirle a nadie que está embrujada. Y esa es la parte de la historia en que Sophie, la chica sombrerera, se marcha y se topa con el castillo de Howl, en el que acaba de ama de casa, niñera y pretendida madre del mago, que por muy guapo que sea (sí, tengo una extraña tendencia a encamotarme de dibujos animados...) es un malcriado, un cobarde y un berrinchudo de primera, capaz de llenar todo de lodo verde porque su cabello no está como quiere.



En pocas: me encanta esa peli!! me encanta, me encanta, me encanta...bueno, a lo que me iba. Estaba pues, navegando sin botecito por ahí cuando voy y me entero de que esta peli está basada en un libro del mismo título. Así que ni corta ni perezosa agarré y busqué el libro y me lo descargué (sí, un espanto, derechos de autor y esas cosas, pero si no me lo descargo me quedo con las ganas de leerlo y, francamente, no tenía ganas de esperar).



Son muy pocas las veces que leo un libro que tiene una película después de haber visto la película. Por principio (y porque así tengo más material de crítica poco deportiva) leo siempre el libro antes porque después ando buscando escenas que no existen. Bueh, el punto es que el libro tiene (como casi todos los libros con peli) explicaciones mucho más largas y completas, muchos más personajes y situciones. Así que me encontré con que muchas de las cosas que ví no están en el libro y que de hecho muchas de la escenas de la película están técnicamente inventadas, en especial hacia el final.

El libro, francamente me gustó mucho, me cayó mejor esa Sophie porque tiene un carácter más interesante sin dejar de ser medio inocentona, y el Howl del libro hacía que me revolcara de la risa, que tipo tan...extravagante (como Sophie, muchas veces daba ganas de agarrar un palo y rompérselo en la cabeza, o mejor, cortarle todos sus trajecitos embrujados en triangulitos). Lo interesante es que, a pesar de que generalmente me enferman las pelis que cambian las historias de los libros por cualquier otra cosa, la historia que ví en mi tele no ha dejado de gustarme ni un poquito.

¿Cuál recomendaría yo? Las dos, sin lugar a dudas. Lean el libro primero o vean la peli primero, las dos son historias que creo que vale la pena conocer, aunque sea para divertirse un rato con un mago de lo más gracioso.

miércoles, 7 de enero de 2009

Si le escupes al cielo...

Lo más pobable es que te caiga encima el escupitajo, ley de Gravedad básica. Bueno, técnicamente no "escupí" en el sentido más literal de la palabra (es una costumbre francamente asquerosa que no pienso poner en práctica), pero sí me burlé de la mala pata de mis hermanas con la compu.
Anoche traté de encender a mi pequeño y amado mp4 para escuchar musiquita mientras freía una milanezas y...se colgó en la pantalla de inicio que dice "Philips" y no se movió de ahí. Lo reseteé y lo volví a encender, lo conecté a la compu a ver si reaccionaba y nada, nada de nada. Mi sufrido novio vino esta mañana para ver si podía hacerlo revivir (es que él me regaló al bichito al que llamaremos...Bichito) y nada, es más, ni siquiera ya enciende!! Así que mi pobre Bichito hizo un viajecito acompañado de su garantía hacia la tierra de Servicio Técnico Autorizado (que, según supe hace un ratito, está cerrado hasta las 14:00 hrs...)
Moraleja: no te rías de las desgracias tecnológicas ajenas porque en dos patadas te pasa algo parecido y que te duela más...es que andar sin música, ME VOY A VOLVER CHANGO!!

martes, 6 de enero de 2009

Mis hermanas nacieron con mal...pixel?

Ayer llegó la computadora nueva, con bombo y sonaja para mi gran depresión y angustia. Mi sufrido novio y su amigo Gabo (que a estas alturas puede ser denominado el técnico oficial de la casa) la trajeron, la pusieron en el escritorio, la hicieron funcionar e incluso recuperaron lo del disco de la compu vieja, que está que pateó el pobre. En fin, estábamos ahí (yo de colada y con mi malévola mentecita planeando darle una buena patada a la pobre compu nueva, a ver si así consigo más tiempo con mi adorada y amada conexión a internet) y entre sarcasmo y sarcasmo se nos ocurrió apostar a ver cuanto tardaban mis hermanas en hacer llamar al Gabo (por millonésima vez) para que les repare la compu. La apuestas variaban entre un mes y un año.
Bueno, que mi mamá bajó y se puso a jugar ZUMA (jueguito genial y enviciante), llegó mi hermana pidiendo que se retire par ajugar ella, y en eso nosotros, mi sufrido novio y yo salimos a comprar comida. Tardaríamos qué? poco más de media hora? y cuando regresamos nos encontramos con que la compu nueva pateó, se reseteó solita y estaba en un ciclo de reinicio constante.
La apagamos después de varios intentos de revivirla sin resultados, y nos concentramos en mi leal laptop que tenía un troyano tenaz metido. Como dos horas después la volvemos a encender y...todo tranqui, funcionó como si nada. Mi sufrido novio le metió un juego para mis hermanas, y mi hermana volvió a bajar, dijo "ya dió? que tenía?" y...la compu volvió a morir.
Díganme si eso no es mala suerte? La computadora es completamente nueva, desde el case, y se friega al primer intento...eso sin contar las aventuras que pasó el pobre Gabo (que debe maldecir la hora en que se metió a arreglarnos las computadoras) para instalarla porque se resistía la pinche. Y el pobre Gabo esta mañana estaba de vuelta, con cara "ay Dios, no puede ser" para recoger la compu y llevarla con el tipo que les vendió las partes para que la revise, porque ya no tiene idea de qué pueda ser que se friega tanto.
Mientras tanto, esta humilde servidora sigue pegada al internet hasta altas horas de la noche, cambiando sus horarios de sueño y haciendo a sus hermanas rabiar de envidia...la vida es buena, al menos para mí.

lunes, 5 de enero de 2009

Viajando a Nunca Jamás

Ya sé, el título de esta entrada parece una copia del título del blog, es decir, es una redundancia en toda la regla, pero no se me ocurría nada más. A ver, explico. Hace dos días fuimos con mi sufrido novio a comprar regalos de cumpleaños para mi hermanita, y de paso cayó en uno de sus trances de "compro muchas muchas pelis", así que me aproveché vilmente de la situación y "Peter Pan" quedó entre las elegidas (juas juas).
No, no estoy hablando del Peter Pan de dibujos animados de Disney, cuando era chiquita me gustaba, pero ahora me para los cabellos (y no digamos la segunda parte, que las partes que ví me parecieron nefastas), sino de esa peli tan preciosa que sacaron el 2003, dirigida por P.J. Hogan.

Y ya que hoy no había nada que hacer, pues nos mandamos la peli con mi sufrido novio. El pobre se dormía y se perdió la mitad del alboroto, y yo que la he visto como 6 veces antes (aunque siempre doblada, gracias Disney Channel...) no despegué los ojos de la pantalla. Es que esta peli me encanta, me encanta, me encanta (quedó claro que me encanta?).
Sólo leí uno de los libros de Peter Pan (acabo de enterarme que son 3), el que tiene la historia que todos conocemos: Peter que se lleva a Wendy y sus leales patiños conocidos como hermanos, y un montón de alborotos en Nunca Jamás que implican al amargado del Capitán Garfio y un gran cocodrilo con ganas de tragarse al Capitán. La versión de Disney hace la historia demasiado simplista, supongo que por eso esta me gusta más. Aparte que se mandaron un decorado y unos efectos inigualables y preciosos.
Hay un algo en esta peli que se me hace muy conmovedor, como que siempre acabo en las misma parte (cuando Peter sale volando después de que Wendy le dé su beso escondido) que hace que los ojos se me llenen de lagrimitas sentimentales, sonría como lela y se me antoje saltar dejar mi ventana abierta aunque me congele por si aparece Peter a invitarme a volar (vamos, ya sé que estoy grandecita para esas cosas, pero no puedo evitarlo...).
DEfinitivamente necesito dos cosas: La música de la película (que es preciosa, por cierto) y un buen pisicólogo (y sí, escribí PISIcólogo a propósito) para que me quite el Síndrome de Peter Pan de la lista de mis neurosis.

Resultados de una Fiesta

Mi tiempo con el internet sólo para mí está por terminarse, es que la compu nueva de mis hermanas llegará pronto y serán ellas las que se pasen la noche clavadas frente a la pantalla...y yo, pobre e inocente criatura, tendré largas y vacías noches por delante...
Pero en fin, me iba a que hace unos días estuve revisando la página del Club y me encontré con un nuevo enlace hacia una video de YouTube. Hago click y me manda a un video de (cha cha channnn) ¡¡EL VALS DEL BAILE DE NAVIDAD!! changos...


O sea, ahí vamos con mi sufrido novio, en primer plano la mayor parte del video, ¿se nota mucho que me hizo perder el paso algunas veces o se disimula? Pero la parte de perder el compás no es la peor: este video sin duda entra en el rankins de "Grandes Momentos Graciosos/Vergonzosos de Meli publicados al mundo por el Internet", y ni aún así pensé en sonrojarme o esconder la cabeza bajo mi almohada sino que lo publico en mi blog y encima me parece uno de los momentos más adorables y enternecedores de mi vida.

ME ENCANTA BAILAR VALS!! Aunque haga el papelón de mi existencia, jojo.

viernes, 2 de enero de 2009

Iniciando un nuevo Año

¿Propósitos? ni idea. A lo mejor debería haberlos hecho, pero tuve la cabeza en cualquier lado, para variar.
Mi Año nuevo fue de lo más sencillo: Cena, brindis, abrazos, bailes clásicos, fotos a las estrellas y mucha Coca Cola, todo eso en casa de mi sufrido novio y con la presencia de sus tíos. La verdad, la pasé muy bien: reí mucho, comí mejor y me admiró el estilo de baile de los mayores, señores: mi más profundo respeto, me saco el sombrero ante ustedes.
Mis hermanas, para variar, hicieron de las suyas, aunque debo admitir que el Premio a la Burrada de Inicio de Año se la lleva mi hermana Lili, por hacerse cortar el aire y que las tres cervezas que se metió entre pecho y espalda se le subieran y quedara mal. Resultado: castigo por el resto de año...mala suerte.
Almorzamos chancho (la receta de mi mamá consiste de dejarlo en salmuera, después acuchillarlo, meterle comino y sal por las acuchilladas y ponerlo al horno por tres horas. Breve, claro y conciso). Y para rematarla nos fuimos al cine a ver "Bolt" en 3-D. Un ojo de la cara las entradas, peor buena la peli, amo a ese hamster!!
¿Propósitos? mmm...creo que los haré mañana, o en unas horas, o en Febrero...o para Navidad, quién sabe.