domingo, 8 de abril de 2012

Geografía

Siempre me gustaron los mapas, hasta ahora me gustan mucho. No me hice lío cuando, en colegio, nos mandaron de tarea hacer mapas de todo tipo de todos los continentes. Yo dibujaba, y pintaba y ponía nombrecitos en papelitos doblados que se estiraban como acordeón, y disfrutaba en general, mientras mis compañeras se quejaban, rezongaban, calcaban y pintaban de cualquier manera (¿Así o más friki).
Creo que tenía de ventaja que durante gran parte de mi infancia leí toneladas de libros de viajes, aventuras y locuras varias. Dibujaba cualquier lugar del mundo, y siempre tenía una gran idea de quiénes y qué podrían haber estado ahí y haciéndo Dios sabe qué locuras. Julio Verne fue un gran aliado, en ese sentido. Mientras las demás se quejaban, yo buscaba los mares donde el Capitán Nemo navegaba, donde los héroes griegos y romanos hacían idioteces, donde los ejércitos se formaban en las batallas (tal vez por eso ahora no me resigno a que la vida sea aburrida).
En pocas, la geografía jamás fue un problema para mí. Incluso podría haber dado la clase con la misma facilidad que la profesora.
Mi hermanita (qué grande está!) ha comenzado a estudiar geografía...y le está yendo como en feria, o sea, mal. Duda con los nombres, confunde mares, enreda ríos, las cordilleras se le pegan...y eso que sólo está en Europa, que es de los continentes más sencillos.

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