jueves, 15 de diciembre de 2011
Hecho está
domingo, 11 de diciembre de 2011
Se me escapa la vida
Los primeros días de este mes, iba a contar como ya teníamos armado el árbol de Navidad y la decoración de la casa. Como siempre, la sala se lleva la mejor parte, y el resto de la casa se reduce a coronas y adornos en las puertas, luces en la ventana alta de la casa y grandes tiras de espumillón con pompitas en las escaleras. Mi árbol se ve genial, para variar, aunque tuvimos que cambiarlo de posición este año (cosa de mi hermana Tef, que insiste en innovar). La única ventaja de mover el lugar el árbol, es que quedó espacio para mi piano.
Lo que me lleva a que la parte mala de tener el piano en la sala, es que ahora mi papá tratará de hacer que toque delante de la familia...y no tengo la menor intención de que me exhiban contra mi voluntad. Gracias. La parte buena es que ahora es más fácil ensayar con el coro (o parte de él) en mi casa. Y además, es genial exhibir mi árbol.
Los ensayos con el coro han estado oscilando de "esperanzadores" a "desesperantes". Reconozco que he tenido parte de culpa en ello, no siempre tengo tiempo para estudiar, no sé solfear, y me desafino con facilidad si alguien canta mal a mi lado. El concierto es el viernes, y para variar, se no vino encima sin estar realmente listo. Nuestro directorcito se fue a Japón (en serio) y estamos navegando en el mar de la incertidumbre. Supongo que, una vez más, diremos como los Chudley Cannons antes de entrar a un partido: "Crucemos los dedos y esperemos lo mejor".
Y hablando de quidditch, tengo el placentero de deber de informar que mi equipo, The Billywigs, sorpresivamente (ni nosotros lo esperábamos, la verdad) ganó el Segundo Torneo de Quidditch. Tenemos unas lindas escobitas, cortesía de Cris (cuando se quiere esforzar, lo hace), como trofeo anticipado...pero de veras que espero ponerle las manos encima a esa Copa.
Aparte de los adornos, el "deporte", el coro y el descubrimiento de mi nueva capacidad como Reina casi indiscutida del Nuevo vicio del Wii, mi vida está llegando a ser francamente desesperante. El mes terminó con mi paga de siempre, a pesar de que, una vez más, había cubierto el trabajo de dos casi sin ayuda, y aunque hay una nueva ayudante, casi todo recae en mi. Ni siquiera los adornos de Navidad que mi Jefa puso en la oficina me han hecho sentirme un poco más esperanzada. Sin ir más lejos, la ante anterior semana, estuvo de un humor pésimo: gritaba a la más mínima provocación, y eso no contribuía para nada a que nadie hiciera las cosas bien en la oficina. Imaginen como sería la cosa que, a los tres días de llegar, la chica nueva no quería volver.
Lo gracioso del asunto fue que la vez que pasó algo que a mí me parecíó realmente grave, y me estaba preparando mentalmente para una explosión de ira y para mandarla elegamentemente por un tubo, con la graciosa bendición de mis padres, sucede que...no pasa nada. Sospecho que era porque se olió que tratábamos de largarnos y como ella tenía planeada una "desaparición" de una semana, pues supongo que no le convenía.
Como la vez anterior, la parte buena de su "desaparición misteriosa" (porque de veras que ahora ni siquiera sé donde se fue o qué...aunque tengo mis sospechas) fue que tuvimos una semana de relativa paz: la gente no venía a molestarnos (mucho), hubo una tarde en que no pasó ni una mosca y traté de delegar lo más posible encima de su hijo. Y ni aún así me salvé de tener mi mal rato semanal por una confusiós estúpida que no fue para nada mi culpa. Me gusta pensar que suelo aceptar mis errores con algo de elegancia, pero juro que esta vez no me encajarán las equivocaciones de nadie.
No tengo la más mínima gana de ir mañana al trabajo (para variar), los fines de semana se me hacen cada vez más cortos (y un día y medio de descanso semanal no es nunca bastante). Y hablando de tiempo...Justo cuando lo que necesito es tiempo. No paro de darle vueltitas.
domingo, 27 de noviembre de 2011
Estoy realmente ciega
jueves, 24 de noviembre de 2011
Tardes de notaría
martes, 22 de noviembre de 2011
Temblando
viernes, 18 de noviembre de 2011
Aventuras musicales
El martes, afortunadamente nos confirmaron que la solista podría cantar, pero el "Plan B" se mantenía. TErminamos quitando el Ave María de Gounod porque, definitivamente, yo estaba chillando y era horrible.
Miércoles ensayo con orquesta hasta un poco tarde, lo que me dejó muerta cansancio y casi arruina nuestros planes de aniversario con mi sufrido novio (festejamos nuestros 6 años juntos cabeceando sobre la comida).
Jueves, día del glorioso concierto. La gente (no mucha) esperando en la entrada, terminamos nuestra repasada del cuarteto y cinco minutos antes de la hora programada ¡SE CORTA LA ELECTRICIDAD!
Sin exagerar, casi me muero. Llamamos a la compañía de electricidad y nos dice que era un corte programado, que es por el racionamiento, y que devolverían la energía en una hora. Para ahorcarse con spaguetti.
Generosamente, el público se esperó la hora sin luz con santa paciencia. Al final dimos el concierto, con poca gente, para variar, pero estuvo bonito y la resonancia del lugar ayudaba mucho. Parecía que estuviéramos cantando en una iglesia.
Nos queda un concierto más en Quillacollo el domingo. Sólo espero que todo vaya bien.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Nuevamente, de incógnito
Después de dejar a un orco como alfiletero, y a otro como un unicornio para impedir que se llevaran al gnomo fastidioso en una bolsita en medio de la batalla que libraban con los hombres-lagarto del pantano, a cuyo chamán andábamos buscando por encargo de una ninfa...mmm...ok, no era eso lo que tenía que contar. Vida equivocada, lo siento. Empecemos de nuevo.
La vida real es aburrida (supongo que si, realmente, andara por ahí combatiendo a las fuerzas del mal a flechazos, rogaría por un poco de aburrimiento, pero uno siempre quiere lo que no tiene). Lo más "emocionante" de estos ultimos días fue que, al fin, le dije a mi jefa que no seguiré trabajando más allá de Diciembre. Al final quedamos para mediados de Enero a lo sumo, tras una larga diatriba sobre como las asistentes tardan más en aprender que en irse (y muchos pensamientos sarcásticos de mi yo loco), pero al fin tengo una "Fecha de Liberación". Lo único que pido es no volver a trabajar nunca con un abogado y menos atada a un escritorio en un trabajo que no requiera una pizca de imaginación. Sería genial trabajar en algo con música, hasta podría ser medianamente feliz dando clases de piano, pero en vista y considerando que mi formación musical es poco menos que Pobre tirando a Insatisfactorio (clasificación de TIMO's en Hogwarts: P=Pobre; I= Insatisfactorio; T=Troll), la idea se queda simplemente en un sueño algo vacío.
Lo único que sé a ciencia cierta es que no quiero tener nada que ver con un abogado en muchos, muchos años.