Hace exactamente un año, gané mi primera medalla de oro en un campeonato nacional. Después vinieron los campeonatos de Tarija (plata) y La Paz (desgracia total), así que ya empezaba a hacerme a la idea de que tal vez sería mi única medalla de oro. Pero bastante trabajo duro y mucho apoyo hicieron su truco y otra vez subí la podio para recoger mi segunda medalla de oro.
Pero (siempre hay un pero), hay un truco en todo esto. Aunque haya ganado a las que estaban aquí, mi puntaje sigue siendo el tercero de los tres mejores, debajo de los puntajes de dos de las chicas que están en China. Teóricamete, eso significa que sería la tercera del equipo femenino en la Selección Nacional de tiro con arco.
Con ese convencimiento, regresamos de Tarija contentos...pero la alegría no nos duró ni 24 horas, porque nos encontramos con un mail de la Federación al día siguiente diciendo que sólo van 4 de Bolivia a competir a Santa Martha, y de esos cuatro sólo uno es una chica...súper, no?
Sucedió un lunes, el pasado lunes para ser exactos. Apareció de la nada en el campo de tiro, mientras buscaba una flecha y se puso a escarbar conmigo en los montones de hojas secas del fondo. Por la tarde, volvió a aparecer y se veía contenta de verme.
Martes en la tarde regresó. Se sentaba a mi lado a dormitar mientras yo disparaba flechas, y después de cada andanada me acompañaba a recogerlas.
Para el miércoles ya era una presencia habitual en el campo de tiro. Los otros chicos me mandaban fotos de ella con mensajes como "ya te está esperando" o "mira quién ya está aquí". Esa noche hizo mucho, muchísimo frío...
Jueves, alegando el clima y apelando a la misericordia de la familia, rogué que me dejaran traerla a casa. La respuesta fue negativa y tuve que empezar a cranear en otras opciones, ya que dejarla en el campo de tiro, sola y con frío no era para nada aceptable.
Generosamente, mi buena amiga Marce, accedió a hacerle un espacio en su casa a pesar de que ella ya tiene varios perros recogidos. Y ese era justamente uno de los puntos flacos del plan: esperar que los otros perros la aceptaran. Quedamos de llevarla el sábado.
Viernes por la mañana no apareció, aunque la esperamos y la buscamos cerca del campo de tiro. Empezó a remorderme en la conciencia no haberla ido a recoger el día anterior y llevarla con Marce. Afortunadamente, apareció por la tarde, lloriqueando y sin la cinta que había tenido hasta el día anterior. Se veía cansada y nerviosa, aunque se calmó después de un rato.
Todos esos días, me acompañaba por la mañana y por la tarde hasta la puerta del Aurora. Ahí se espantaba con los perros, o se desanimaba por cruzar la pasarela o la avenida, y volvía atrás. Pero el viernes no fue así. Cruzamos la avenida con Adrián y ella nos siguió. Asustados, la volvimos a cruzar en brazos, y la dejamos con comida en la puerta del Aurora, para que volviera a entrar, subimos a la pasarela para que se quedara, y funcionó hasta cierta parte. No se animó a subir la pasarela...pero sí a cruzar la avenida como una loca, esquivando los autos que pasaban a toda velocidad.
Siendo así la cosa, y considerando que estaba en peligro de hacerse pisar por los autos, decidimos acelerar el plan y llevarla con Marce esa misma noche. Pero no conté con el corazón de pollo de la familia en casa. Aunque habían dicho que no cuando pregunté si podía llevarla a casa, al verla decidieron que mejor se quedaba...y se quedó.
Bienvenida a casa, Princesa Consuela Banana-Hammock.
¿No? Qué puedo decir, he estado muy ocupada en junio. Y julio no parece pintarse mejor. Si llego viva y cuerda (o casi) al 7 de agosto, será mucha cosa de por sí. ¿Por qué? Veamos: Tenemos concierto el 1 y 2 de agosto (si están en Cochabamba, vayan), y campeonato el 5 y 6 de agosto. Eso significa que entre el entrenamiento (6 días a la semana) y los ensayos (4 días a la semana), no me queda mucho tiempo para nada más que los domingos por la tarde.
Pero no se trata sólo de entrenar y ensayar, oh no. Hay que apuntar a, por lo menos, 626/720 puntos en el campeonato, y preparar un solo para el concierto, además de inscribir a todo el mundo, pelear con la Federación, diseñar todo el material impreso para el concierto y conseguir un vestido largo de fiesta. Todo eso en un mes.
Pero más allá del posible stress, las posibles broncas y todos los problemas que puedan surgir en el camino, miro hacia el futuro con cierto entusiasmo (a pesar del terror que tengo a fallar en varios o todos los planes del mes). Espero que mi fe en mi misma esté justificada.
Como era de esperarse, he pasado muy deprimida lo que quedaba de mayo, después de mi última entrada. Digo, perder una beca no es para menos, y aunque estoy segura que todos me dirán que no soy la primera a la que le pasa, y que seguramente tendré otras oportunidades más adelante, ya no me hago ilusiones. La vida es así, y no hay de otra que hacerse a la idea.
Por cierto que sigo entrenando, más que antes incluso. Mi buen amigo Adrián, fuente de todo pensamiento positivo, me convenció de que podemos hacer aquí lo que harán en China. Sigo dudándolo, pero al menos ya estamos en marcha. El resultado: de momento, ya partí dos flechas y perdí una. Súper.
Escribir siempre me ha ayudado a pasar los malos ratos, o por lo menos a descargar emociones para superar etapas difíciles. Ya que llevo llorando desde el miércoles (algunos días más que otros), y he pasado de la profunda tristeza a la ira a fuego lento, creo que es un buen momento para poner esto por escrito.
Resultó que sí me hice más ilusiones de las que yo misma pensé que me hacía. Resultó que quería eso más de lo que yo misma suponía. Resultó que me sacaron de la lista y no iré a China con una beca de deportes por cinco meses. ¿Por qué alguien que, como yo, iba recomendada por el Entrenador chino que vino a evaluar a los bolivianos, y que además iba recomendada por otras personas, eso sin contar con mi recorrido en el deporte no irá a China becada? La respuesta eso, jóvenes saltamontes, es tan obvia como molesta y casi insultante: por mi edad. Mandarán a un niño de 14 años, que es buen arquero, no lo negaré, pero que no dispara a la distancia de competición porque es más joven que yo.
Si van a opinar que los jóvenes son el futuro de cualquier deporte, que es mejor que los jóvenes vayan y aprovechen estas oportunidades, ahórrense el aire y permítanme iluminarlos con un detalle: en el tiro con arco, a diferencia de otros deportes, no es indispensable que uno sea "joven" para ser buen arquero. La edad no es precisamente relevante en esto.
Pero al parecer los encargados del Ministerio no saben eso, y les valió madres...
¿Tengo o no derecho a sentirme molesta?
A eso súmenle un alboroto de lo más desagradable que hubo después, del que nos llegaron rumores...pero estos días hay tantos rumores, verdades a medias o tergiversadas, historias que no coinciden unas con otras... No sé qué creer, ni a quién creer. Todo es molesto y confuso, y no es la adolescencia!! Siento ganas de golpear algo o alguien (de preferencia en la cara y con un martillo), pero no puedo hacerlo.
La peor parte es que trato de alegrarme por dos amigos que sí van. Se lo merecen y se lo ganaron en justa ley, pero al parecer no soy tan buena persona como me gusta creer y la envidia y la autocompasión andan haciendo de las suyas. Ninguno se merece que me desquite con ellos por algo que es suyo en justicia, en especial porque son mis amigos y sé que querían que fuera. Incluso creo que tenían más fe que yo misma en mi plaza... en fin, todo acabó en nada.
Escribo esto porque así me hago a la idea. Si escribo algo es porque ya es definitivo y no cambiará. Ellos irán a China y yo no. Debo aceptarlo de una vez y seguir adelante.
La incertidumbre mata, y la espera puede llegar a ser muy desesperante. Esta última semana he estado oscilando entre la seguridad y la más completa duda. Dudo de mí misma, de mi capacidad para hacer un buen papel, dudo que toda la fe que muchas personas ponen en mí sea realmente justificable por mi desempeño... Son muchas dudas y muchos sentimientos encontrados.
Quisiera encontrar una mejor forma de expresar mis ideas, o al menos poder decir de qué va todo este jaleo, pero al menos esto último es parte de mi "estudiado" plan para no caer en el excesivo entusiasmo que pueda acabar en una dolorosa decepción. Siendo así la cosa, ¿qué mejor que recurrir a los métodos comprobados de "equilibrar" mi mundo y regresar a un estado de ánimo apacible?
Como muchas veces he mencionado en este blog, tengo muchos vicios literarios, uno de los cuáles es Jane Austen y sus excelentes novelas, muy especialmente "Orgullo y Prejucio". Cada vez que lo leo (porque lo he leído infinidad de veces), o encuentro alguna nueva adaptación, me sorprende cómo una historia que ya tiene 200 años puede ser contada una y otra vez y seguir siendo actual. Incluso cuando la situación de la mujer ha mejorado mucho con el paso de los años, es fácil seguir pensando en Elizabeth Bennet como una amiga cercana, o como una chica con la que una se podría identificar.
El último ataque "austeniano" comenzó en el último campeonato nacional de tiro con arco en La Paz. Llevé mi libro para equilibrarme y distraerme un poco, y acabé leyendo en voz alta para el lado femenino de la delegación, con los chicos parando las orejas. Y como siempre, Jane Austen agarró una nueva presa y tuvimos a una de las chicas buscando el libro al día siguiente de regresar a Cochabamba, y planeando una gran tarde para reunirnos entre las traumadas a ver la mejor adaptación de la historia: la miniserie de la BBC de 1995.
Y en lo que esperamos las respuestas, y esperábamos el día de la reunión (que fue hoy, por cierto), me puse a dar vueltas por Youtube y me encontré con "El Diario de Lizzie Bennet". Sorpresa! Otra adaptación de la historia en forma de un vlog hecho por una moderna Elizabeth Bennet con la ayuda de su amiga Charlotte Lu. A medida que avanza la historia, algunos personajes más hacen sus propios vlogs, lo que ayuda a ampliar y explicar mejor la trama. En total, son como 160 videos relativamente cortos. Como era de esperarse, acabé enganchada. De hecho, a cierta altura de la historia, ya estaba gritando como adolescente emocionada...y eso que me sé la historia casi de memoria!
Fue muy divertido ver esta adaptación, reí como descosida, me enojé (otra vez) con Wickham, estuve a punto de llorar por Lydia, y me enamoré (otra vez) del Sr. Darcy.
No que abril haya sido un mes malo, aunque sí tuvo sus cosas bien densas. No que haya sido una maravilla, aunque cosas buenas tuvo. Simplemente fue un mes demasiado complicado... complicado, lleno de cosas conflictivas. Si no tuve migraña todo el mes fue de milagro.
De todas formas, ahora que las cosas se van despejando un poco y puedo hacer una valoración más calmada, me sorprende y alegra ver cuántas personas ajenas a mi familia me apoyan y están dispuestas a ponerse de mi lado, incluso cuando ni yo misma quiero hacerlo. Aunque todos los proyectos que llevo haciendo meses, y aunque todos los alborotos del mes pasado resultaran en nada, podría pensar en ese grupo de personas con alegría y contento.
He de ser honesta y admitir que no acaba de convencerme aún esta nueva idea de Disney de rehacer todos sus clásicos de animación en live-action, en mi cabeza eso es síntoma de que se les acabaron las ideas (como si "Frozen" no me hubiera dado ya una pista sobre eso). No fui a ver "Cenicienta" al cine, y lo que vi en la televisión después tampoco me pareció salido del otro mundo. No fui a ver "El libro de la Selva" y aunque lo tengo en Blu-ray sigue en la pila de películas por ver... aunque cuando me comentaron que no tiene canciones como que se me quitaron las ganas. En fin.
Una vez aclarado eso, también es pertinente mencionar que tengo un problema serio con "La Bella y la Bestia". Es una de mis películas favoritas de Disney, acompañada por "Mulán", "El rey León" y "Aladdín". Si me preguntaran, ni siquiera podría decir cuál de ellas es mi favorita, las demás van debajo (que no quiere decir que no me gusten...con la salvedad de "Dumbo"). Bella fue, para mí, la primera princesa que quería algo más que buscar un marido... irónicamente (o no tanto, porque al final es un cuento de princesas), encuentra marido y todo eso, pero no porque ese fuera su propósito en la vida.
Así que cuando anunciaron que harían "La Bella y la Bestia" en live-action, no supe bien cómo reaccionar. ¿Debía alegrarme o empezar a aterrarme y protestar? Una buena noticia fue que Emma Watson fue elegida para hacer de Bella, lo malo fue que no sabía si ella cantaba o no (o cómo lo hacía, para el caso), por la sencilla razón de que no podían hacer "La Bella y la Bestia" sin las canciones. Simplemente, no.
Fui a verla el domingo y salí levitando del cine. De verdad, se lucieron en esta película y quedó aún mejor de lo que podría esperar. Para empezar, toda la ambientación y el trabajo de producción son impresionantes. Podríamos esperar que no siendo dibujos animados, en que se tiene cierta libertad para meterle imaginación, se medirían un poco al hacer el pueblo o el castillo de la Bestia, pero la verdad que les quedó incluso más impresionante que la película de animación.
Obviamente, el gran referente en este caso es la película de 1991, y es genial que se hayan apegado tanto a ese clásico, incluso muchos planos y escenas están casi calcados. En cuanto a la historia, que era relativamente corta en la animación (y todas las animación son bastante cortas, normal), le aumentaron algunos detalles y tiempo que, para mí, hacen toda la trama un poco más completa y le da más profundidad a los personajes. Bella no sólo es la rara del pueblo que es criticada pero ignorada en general, si no que está bastante fichada y es rechazada bastante más agresivamente por ser más culta, ingeniosa e innovadora que el resto de los habitantes. Además, no sólo es lo bastante valiente para tomar el lugar de su padre como prisionera en el castillo, si no que ya anda pensando en escapar a los cinco minutos de haberse instalado.
Otro de los efectos de los detalles añadidos es rellenar ciertos huecos que la peli de animación dejaba, como qué pasó con la madre de Bella (no creo que haya nacido de un huevito), o darles un poco más tiempo a Bella y a la Bestia como para que su romance resulte más creíble.
El elenco que eligieron para la película es simplemente de lujo, no hay otra palabra para describirlo, no sólo porque la mayoría son actores de trayectoria, si no porque actúan increíblemente bien. Tanto es así que la interpretación más "floja" es de Emma Watson, a pesar de que está fabulosa. Gastón, LeFou, Lumiere son simplemente geniales, y Dindon, la Sra Potts, Chip y Maurice no se quedan atrás. La Bestia está increíble, no sólo por lo bien hecho de los efectos, si no por la interpretación y lo expresivo que puede ser debajo de todo ese pelo...de hecho, prefiero a la Bestia que al príncipe. Siendo así, Emma Watson, a pesar de lo bien que lo hace, incluso con el canto, que me parecía el reto real en este papel, queda un poco chiquita. Le faltaba un poco de emoción a ratos, digo, no puedes ver que los platos vuelan a tu alrededor cantando y mantener una sonrisa cortés. Yo estaría bailando sobre la mesa con los platos, pero esa soy yo.
Y, por supuesto, la música es lo mejor de la película. Actualizaron un poco el ritmo y la letra de las canciones, pero mantuvieron todas las originales, y aumentaron dos nuevas. Lo bueno de no haber encontrado el soundtrack en español latino, hizo que me sepa todas las canciones en inglés y como fuimos a verla en subtitulada, pues me pasé la peli cantando (y que me ganar algunos codazos al final). Por lo que vi, le cambiaron las letras al traducirla, en relación con las letras de la película de 1991, así que aunque me sé todas las canciones en español, me hubiera desesperado ver que no estuvieran igual a cómo las recordaba.
De las canciones antiguas, como dije, las actualizaron un poco, pero no como para volverlas irreconocibles. Los números musicales, con los coros y el baile y demás son geniales (empiezo a quedarme sin adjetivos), realmente no podría decidir cuál es el mejor porque todos son buenísimos. De las canciones nuevas, disfruté especialmente la que canta la Bestia cuando Bella se va de regreso al pueblo: bien cantada, muy linda.
En resumen, absolutamente una película que tiene que verse en el cine, y más si uno es fan declarado de Disney y sus clásicos, y más de esta historia en específico.