jueves, 13 de agosto de 2015

Más canto

Me perdí un buen tiempo, ¿eh? ¿Me extrañaron? ¿No? Peor para ustedes. Ha hecho mucho frío estos últimos días, y entre una cosa y la otra, sospecho que he envejecido algo más rápido que de costumbre. Mi prueba es que ahora me duermo temprano (temprano para mí, o sea, alrededor de la media noche), y me da mucha más flojera que de costumbre ir a trabajar.
En uno de esas noches en que estaba ligeramente más despierta que de costumbre, y aprovechando que mi esposito había ido por películas nuevas, nos clavamos una que estaba esperando por algún tiempo ya: Pitch Perfect 2.


Deefinitivamente, amé la primera peli con locura, es divertida, sencilla y llena de música. La segunda también tiene mucha música y momentos sumamente extraños y divertidos, pero es como si se les hubiera ido la mano tratando de hacerla entretenida y dinámica, y en eso se les pasó a sumamente entrecortada y poco fluida. 
Si bien la primera tiene muchos clichés, funcionaban perfectamente con la historia. En esta también exageraron un poco con los chiclés y no me quedó muy claro en qué aportaban a la trama, incluso los que resultaban graciosos. Pero, lo más importante (al menos, en mi cabeza), son los arreglos de las canciones conocidas, aunque la peli versa mucho sobre lo de ser creativo y auténticos (y de ahí lo de la canción de Emily). Ya quisiera yo cantar así.
No me gustó tanto como la primera, pero Pitch Perfect 2 tiene su encanto y su gracia, en buena parte encarnados por los extraños comentarios de los presentadores de los concursos a capella, la japonesita rara y la latina más rara. Esos son impagables.

miércoles, 29 de julio de 2015

Habiendo tantas cosas...

Habiendo tantos y tan fáciles pasatiempos y aficiones en el mundo, tengo que buscarme aquellos que requieren disciplina y dominio del cuerpo: canto y tiro con arco. Yo, la persona más indisciplinada, autocomplaciente y floja del mundo.
¿Por qué me quejo si me gusta? Porque después de un largo día con entrenamiento y ensayo, sazonado por la histeria criolla que genera paros de transporte, me duele todo mi hermoso cuerpito...y huelo a campeón.

lunes, 27 de julio de 2015

Un poco de suerte

Estas últimas semanas han sido bastante frustrantes y estresantes. He andado por ahí con los pelos de punta, pasando de una preocupación a otra, de un problema a otro. Eso, definitivamente, no es bueno para mi humor, y menos para la salud física de aquellos que me rodean o se ponen en mi camino por azares del destino.
Seamos honestas: sé que por escrito puedo llegar a parecer una persona bastante impulsiva, incluso algo violenta, pero en la vida real ando tratando de superar eso, la urgencia de saltar a gritarle a cualquier persona a la menor provocación. Si vamos a gritar, que sea al menos con argumentos.
No es fácil, y a veces tengo la ligera sospecha de que la gente disfruta provocarme, a ver cuánto tardo en mandarlos al diablo (o a otra locaciones menos poéticas). Lo malo es que todas esas frustraciones afectan cosas que sí me interesan, como cantar o disparar. Llevo dos semanas o poco más disparando terriblemente mal, y no hablemos de los ensayos del coro.
Siempre he creído que cuando una está así, con ese "todo sale mal", se necesita algo que lo saque de ahí. Mi algo llegó en forma de una moneda de 5 Bs que encontré justo cuando me bajaba del micro  rumbo al trabajo. Lógicamente, todo está en mi cabeza, pero las cosas han mejorado un poco desde esa moneda...o eso quiero creer: solucioné un asunto que tenía con el coro, y mi entrenamiento de la tarde fue mejor que los anteriores (tampoco vamos a decir que fue una maravilla, pero es un progreso), incluso conseguí noks para dos de mi flechas. 
Definitivamente, no pienso gastar esa moneda en un buen tiempo.

lunes, 13 de julio de 2015

Trump y su bocota

Hace más de medio mes que ando siguiendo el alboroto que armó el señor Donald Trump al lanzar su candidatura a las primarias republicanas para llegar a la Casa Blanca. A estas alturas, imagino que el mundo entero sabe lo que dijo y ya no vale la pena repetirlo...además que no quisiera manchar mi blog con semejantes estupideces.
Por supuesto, la comunidad latina se sintió indignada (y con toda razón) por lo que había dicho el señor en cuestión, y muchas empresas y artistas se retiraron de sus eventos y tratos. Lo interesante del asunto es que parece que el tipo no parece darse por aludido, y sigue cacareando por ahí que el tiene razón, que lo quieren callar porque dijo la verdad, demandando empresas por no dejarlo expresarse, y soltando más y más insultos a diestra y siniestra. Alega que los medios malinterpretaron lo que dijo, que no tiene nada contra los migrantes legales...pero que a los ilegales hay que sacarlos y construir un muro, por las dudas. Incluso se atrevió a decir que ganará el voto latino si pasa de las primarias ¿Así o más absurdo?
Debo admitir que desde que salió la primera noticia, empecé a seguir el caso casi obsesivamente. Entro a la red y al tiro empiezo a buscar noticias sobre el cuate, a ver si dijo alguna nueva burrada o si alguien más lo mandó a paseo por ser un imbécil racista. Son muy pocas las veces que quedo decepcionada, al parecer su capacidad para decir estupideces es directamente proporcional a la cantidad de dinero que tiene. El asunto está más entretenido que una telenovela mexicana (a lo mejor esa es la intención del tipo, quitarle rating a las telenovelas mexicanas diciendo tonterías más grandes).
Lo que me mata de la cuestión, aparte de las idioteces del hombre, es que hay gente que lo defiende, lo justifica y hasta apoya su posición. Como para confiar en el juicio de sus votantes, ¿no?
Eso sí, con lo que se escapó El Chapo, el tipo está que se regodea de satisfacción y anda cacareando en el Twitter que tenía razón. Odio que alguien así crea que tiene la razón, así que sólo me queda desear que atrapen a El Chapo lo antes posible, de preferencia los mexicanos.

martes, 7 de julio de 2015

La crisis de las emociones adolescentes

Como definitivamente no estoy ahorrando,y definitivamente no estoy tratando de no comer fuera de horas y comida basura, nada más lógico que mandarnos al cine en día de semana, sólo porque sí y antes que las películas salgan de cartelera (como nos pasó con Mad Max).
Así que sin nada de cargo de conciencia ni nada parecido, nos embarcamos a ver la nueva de Disney-Pixar: Intensa-mente. Hace poco más de un año, Disney (solito, no con Pixar) me decepcionó profundamente con esa porquería de Frozen (sospecho que soy la única en el mundo que piensa eso, pero me vale), pero esta peli me daba curiosidad.


¿Qué puedo decir? Desconfío de Disney, pero Pixar aún tiene mi confianza. La idea es sencilla, el paso de la niñez a la adolescencia, cuando las cosas dejan de ser sencillas, las emociones se complican, y si encima te caen con algún cambio de esos feos, como mudarte de ciudad, estás hecha. Es una visión interesante, infantilizada, por supuesto, pero bastante clara, de cómo "funciona" la mente, las emociones y los recuerdos.
No es difícil ponerse en el lugar de la niña, todos hemos pasado por la adolescencia y todo lo que implica, o hemos estado tan confundidos y asustados que no sabíamos por dónde salir. Y ahí es cuando se descubrre que no es malo estar triste, ni que todo en la vida es alegría...y que el brócoli es asqueroso, sin importar qué.
Totalmente recomendable. Si no me creen a mí, créanle a Rotten Tomatoes!

lunes, 29 de junio de 2015

Poco prolífica

Revisando las entradas de este blog, me di cuenta que este mes de Junio no escribí casi nada. Ahí están tres tristes entradas para un mes de treinta largos y fríos días. No que no haya pasado nada, pero ando tan cansada y tan ocupada (como le dije a un amigo, no salgo de una y ya me metí en otra), que el tiempo no me alcanza para escribir...y mi amor por mi camita crece y crece.
Así que para no dejar el contador de este mes en un número tan feo como el 3, decidí escribir esta entrada, que tratará de...nada en específico. ¿Qué puedo decirles que no les haya dicho?
Con la llegada de mi arco (aún sin nombre), entrenar se ha vuelto una parte más importante entre mis actividades. Aún me cuesta acostumbrarme al libraje (hoy me di un golpe en la quijada por no anclar bien), pero creo que estoy mejorando, al menos, hoy tuve un buen entrenamiento...nada que ver con que praticáramos en diana grande en lugar de las chiquitas.
Por otra parte, estuve varios días dando formato a un libro...nada fuera de lo usual. Simplemente, recordé lo mucho que odio el Windows.
¿Qué más? A no ser que mañana aterrice un alien o algo parecido, creo que no hay nada más que contar.

miércoles, 24 de junio de 2015

Fútbol otra vez

No soy una gran fánatica del fútbol y lo he dicho en muchas ocasiones: sé lo básico para disfrutar de los Mundiales y sufrir cuando juega la Selección. Aparte de eso, los resultados de los partidos no me quitan el sueño ni de lejos.
Hace poco, comenzó la Copa América (que, me informa mi esposito, es el torneo más antiguo del mundo...más que el mismo Mundial). Siendo honesta, la única vez que recuerdo claramente que le di bola, fue en 1997, cuando fuimos la sede. Ese año todavía con una buena parte de la mágica y siempre recordada Selección del '94, llegamos a la final y quedamos de segundos (o sea, que nos quedamos con las ganas de ganar, para variar).
Desde entonces, a pesar de que siempre veo jugar a la Selección, la Copa me ha sido bastante indiferente. Claro, también tiene mucho que ver ahí el hecho de que, desde 1997, no habíamos logrado pasar de la primera fase. 
Pero, he aquí que de pronto la Copa de este año se pone interesante: buenos partidos, buen arbitraje (hasta el partido de hoy), y la Selección, ¡milagro de milagros!, no lo está haciendo mal (excepto por su último partido). Después de 18 años, ganamos un partido y pasamos a la siguiente etapa. ¿Acaso no es bastante como para que la Copa me parezca sumamente interesante después de años?
Por supuesto, está la posibilidad de que la Copa se nos acabe mañana, pero ¡hey! soñar es gratis y la esperanza no muere (somos expertos en eso). 

miércoles, 17 de junio de 2015

Después de la larga espera

Tras dos semanas de hacer cuenta regresiva, morderme las uñas esperando la llegada, al fin está aquí. Bueno, la verdad es que llegó el domingo y mi larga espera estuvo sazonada por un espantoso resfriado y sucesos varios, así que no fue tan terrible (ahora digo eso, claro).
Tal vez la peor parte del asunto (aparte del hecho del gasto), fue que el lunes, el día que me proponía estrenar mi hermosa adquisición, resultó que una pala no entraba y nos pasamos la tarde hurgando tornillos de un lado a otro. Estuve al borde de un ataque de pánico, si la pala no entraba, todo el gasto hubiera sido en vano. Al final, después de mucho darles vueltas a todas las tuercas, la bendita pala entró...y decidió no salir. Otro alboroto, pero mi esposito (hábil como siempre) encontró la solución.
Así que ahora soy la feliz poseedora de un arco recurvo olímpico muy azul. Aún ando pensando en un nombre que esté a la altura de su hermosura y demás (porque no puedo tener algo significativo que no tenga un nombre). De momento, tengo dos opciones, ambas en élfico y referidas al mismo personaje: el mejor arquero de la Tierra Media, Beleg (sorpresa, no es Legolas). 
Hasta que me decida por uno (o alguien me dé una mejor idea), les presento a mi nuevo jueguete caro (muy caro).