lunes, 21 de septiembre de 2015

Crisis

Como siempre, tengo muy mal mis prioridades. Tuve un día "interesante" por no decir "complicado" en el trabajo, y disparé por primera vez a 30 y 40 mts., y ¿qué me preocupa más? Lógicamente, encontrar una manera de llegar a 50 mts. (que se rumorea, es la distancia para el campeonato de noviembre) de la manera más económica para mi bolsillo y adecuada para mi técnica. 
De momento, mi solución pasa por conseguir flechas de carbono, más ligeras aunque más frágiles, porque no hay manera de que mi mira llegue más abajo sin caerse, y aunque un aumento de libraje ayudaría, prefiero irme por lo más seguro (que son las flechas). El problema de ese razonamiento (que no es desacertado), es que las flechas de carbono son MUCHO más caras que las de aluminio que ahora tengo, que de por sí ya son caras.
Y ahí me pongo a pensar en mi economía, mi menguada economía, y la posible crisis laboral que se viene encima (sobre la que tengo ideas muy claras, pero cada vez menos oportunidades de hacerme escuchar...). Debería buscar nuevos rumbos, algo que me guste más (como un trabajo en el mundo mágico), pero eso pasa por el detalle de mi tiempo libre, tan bien invertido en disparar y cantar. 
Resumen: soy demasiado vaga para vivir.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Poesía

Con lo mucho que me gusta leer y escribir, si hay un género con el que nunca he podido es la poesía. No podría versificar ni aunque mi vida dependiera de ello, y leer poesía, en general, supera mi paciencia. He leído algo por aquí y por allá, puedo contar con los dedos los poemas que realmente me gustan, y aunque disfrute del ritmo de las palabras al leerlas, no suelo tolerarlo por mucho tiempo.
Pero, y eso es lo raro, me he convertido en algo así como una editora de poesía. Un amigo del Club de tiro con Arco escribe poesía, y suele mandármela para que le dé mi opinión. Y como mi opinión suele estar llena de críticas (aunque estoy tratando de moderarme, lo prometo), acabamos revisando su poesía con mis sugerencias antes de darle el visto bueno. 
Mentiría si dijera que no me siento halagada por la confianza de mi amigo, como "escritora" sé cuán difícil es mostrarle a alguien lo que escribes para pedir sugerencias (y, en mi caso, más difícil aún es tomar con elegancia las críticas). Simplemente, me parece extraño revisar poesía siendo mi área más "débil" en cuanto a letras. Ironías de la vida.
Eso sí, leer los versos de mi amigo me hace dar ganas de escribir...que se me pasan rápidamente, como se habrán dado cuenta.

sábado, 12 de septiembre de 2015

Manual en casos de pérdida de perros

El facebook tiene algo que es bueno y malo a la vez: te enteras de todo, TODO, hasta de lo que no quieres enterarte, o no te interesa enterarte. Noticias importantes, cosas graciosas, y pedos mentales en pésima ortografía, navegan juntos en el "Inicio" del face. 
Una de las cosas de las que siempre me entero, probablemente porque mis amigas siempre pasan esos avisos, son los animales perdidos, encontrados, o en necesidad de un hogar. No puedo decir que sea tan buena onda como mis amigas (tengo la política de no publicar mucho en el face), y no siempre le doy compartir a esas noticias, pero suelo andar a la pesca de los animales perdidos (hasta donde mi memoria de coladera lo permite). Hace unos días, por ejemplo, se perdió el perrito de una amiga de mi esposo (no puedo decir que sea mi amiga, aunque me caiga bien), así que de momento ando ojo atento a cualquier schnauzer (o como se escriba) que vea por la calle.
De todas formas, creo que es importante saber qué hacer en caso de que se pierda el perro (con gatos es otro baile, y no sé mucho de eso). Teniendo en cuenta mi "amplia" experiencia" en rastrear perros perdidos, me permito dar algunos consejos:
1. Es mejor prevenir que lamentar: Antes que te veas en la situación de andar tras tu perro perdido, es bueno tomar algunas precauciones sencillas. Por ejemplo, si tienes una mascota con tendencia escapista (más allá de su capacidad de orientarse y volver), trata de poner una reja que lo mantenga alejado de la puerta, estar siempre atento a sujetarlo si intenta salir corriendo, y asegurarte que tu puerta de calle esté bien cerrada cuando salgas de casa (nunca se sabe, en especial con garajes eléctricos. Sé de lo que hablo). También es una excelente idea ponerle una placa con su nombre y tu teléfono: No todas las personas son buenas gentes y devuelven a los perros que se encuentran, pero si tienes suerte, alguien bueno te llamará con noticias. Y el mejor consejo de todos: haz que tu perro conozca la zona. Sacarlo a pasear seguido, además de ser un excelente ejercicio para ti, ayuda a que tu mascota desarrollo su sentido de la orientación y que logre encontrar su camino si se pierde.
2. Se perdió, no entres en pánico: Pasara lo que pasara, tu perro está en paradero desconocido. No pierdas la calma y sal a preguntar a los vecinos si alguien lo vio. Camina por tu barrio, por los lugares que sabes que tu perro conoce y llámalo por su nombre, con algo de suerte no estará lejos. Si tienes otro perro, llévalo contigo (con correa puesta, lógicamente, no quieres perder dos perros), su instinto es mejor que el tuyo y puede que te ayude a encontrar a su amigo. 
3. Ya pasaron más de 48 horas, ¿es hora de entrar en pánico?: Probablemente, sí. Aún así, contrólate. Sigue buscando a tu perro por tu barrio y extiende tu radio de búsqueda unas cuantas cuadras (tu perro tiene patas, ten por seguro que las está usando y no está quieto). Si no hiciste carteles con una foto de tu perro, o la publicaste por redes sociales avisando su desaparición, ya es momento de hacerlo. Insiste con tus vecinos para que te mantengan informados, si hay una tienda de barrio o similar cerca, es un excelente lugar para pedir ayuda y dejar uno de tus carteles de búsqueda, los tenderos suelen enterarse de las ideas y venidas de todos.
4. Más de una semana y ni rastro del perro: No pierdas la esperanza, sigue buscando siempre que tengas un tiempo. Renueva tus carteles y publicaciones por internet. También es bueno recordar que los perros, incluso los más desubicados, siempre buscan su camino de vuelta a casa, piensa que tu mascota anda en tu búsqueda, quiere volver a casa. Otro consejo importante: Sé realista, hay una posibilidad muy grande de que alguien, con buenas o malas intenciones, tenga a tu perro en su casa y no lo deje salir. Considera la posibilidad de ofrecer una recompensa, y ten los ojos y oídos bien abiertos cuando hagas tus rondas de búsqueda, a veces son las mismas personas de tu barrio los que se guardaron a tu perro.

Mi hijito Rulito tenía una gran tendencia al escape (creo que para él era un juego muy divertido), y con él aprendí a afinar mis reflejos de ninja y agarrarlo de donde podía casi al vuelo, aunque tenía un gran margen de error que le permitió salirse con la suya más de una vez. Creo que su peor fuga fue de dos días, y lo encontré medio muerto aunque a tiempo.
Del otro lado, mi hijito Cachito no tiene el instinto de aventura de su hermano, aunque me dio algunos buenos sustos, resultó tener un buen sentido de la orientación. De todas formas, lo peor que pasó con él fue cuando se perdió 18 días. Que apareciera fue una combinación única de buena suerte, tenacidad de mi parte, sentido de oportunidad de la suya, y una gran parte milagro en respuesta a mis oraciones a San Roque, patrón de los perros (y la peste). No todos son católicos, pero si lo son he aquí otro consejo: una oraciones al santo ayudan (en serio, palabra de honor), prometan que donarán comida para los perros o gatos de la calle a algún refugio o algo similar, insistan en su búsqueda y tengan fe. Eso sí, tómense en serio su promesa y paguen sus deudas, incluso si no son especialmente creyentes. Al menos estarán ayudando a animales que realmente lo necesitan.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Grabando

Estos últimos días han sido, francamente, agotadores. No que me queje, pero cada vez el canto y la música me implican más responsabilidad y compromisos más serios...y eso es bueno, ¿verdad? Como coro, nos alegra que nuestro trabajo sea reconocido y tener oportunidades de presentarnos y demás, pero acabamos molidos (al menos, yo acabé molida).
Nuestro más reciente "trabajo" fue grabar el Himno Nacional y el Himno a Cochabamba, justo para los festejos del 14 de septiembre que ya están encima. Personalmente, me parece que el Himno es hermoso: linda música, linda letra, aire marcial, es genial. Nunca me hago lío de cantarlo, aunque ayer estuve a punto de mandar todo al demonio. 
Grabar, jóvenes saltamontes, es más difícil de lo que parece. Lo sabía de antes, por las clases de la U, las prácticas en la cabina de radio y demás, pero, al parecer, la mayoría de mis compañeros de coro (y sospecho que también el sonidista un poco), no lo sabían. Si a eso le suman que el Himno es largo, al menos la versión completa con cuatro partes, estábamos hechos. Tuvimos que repetir una y otra vez, y eso, lógicamente, no es que iba mejorando la cosa: a más cansancio, pero sonaba.
Fue tan largo el asunto (canté el Himno más veces que en toda mi vida, creo), que no nos quedó tiempo para cantar el Himno a Cochabamba, así que tuvimos que hacer eso hoy. La verdad, en los 15 años que llevo viviendo aquí, jamás me tomé la molestia de aprender el himno, si algo sé es porque se me pegaron algunas partes por repetición. Así que imagínense mi horror cuando me vine a enterar que el tal himno también tiene cuatro partes. La letra no es tan inspirada como la del Himno Nacional, pero la música es pegajosa...demasiado pegajosa.
La parte buena es que salió relativamente rápido, al menos comparando con el alboroto de la grabación de ayer. La parte mala es que dos días de cantar himnos a grito pelado me está pasando factura en forma de un molesto ardor de garganta. La parte maravillosa es que el lunes es feriado y podré descansar un día del trabajo. 

jueves, 27 de agosto de 2015

El meollo de la cuestión

Hace poco más de una semana, una joven murió en La Paz, presuntamente, atropellada por su ex novio. De inmediato, como suele ocurrir en estos tiempos del facebook, la máquina de la "justicia popular" se puso en marcha: antes de que el Fiscal General del Estado anunciara que el sospechoso sería imputado por feminicidio, la gente ya había emitido su opinión y condenado como culpable al ex novio.
Tal vez, fue que la víctima tuviera sólo 27 años, o que su madre fuera una periodista conocida y miembro de Mujeres Creando, la cosa es que el caso provocó indignación masiva, y la (casi) unánime condena de todos. Tampoco ayudó la actitud del sospechoso, que, de acuerdo a los testigos, trató de huir, y después declaró en la prensa que no se arrepentía de nada porque no había hecho nada.
Las versiones de un lado y otro varían. La familia de ella dice que él le pasó el auto por encima, la familia de él dice que ella se colgó del auto, se cayó y...pues se murió del golpe. Es obvio esperar que cada lado defienda su lado de la historia, pero desde que todo esto empezó se han estado lanzando barro mutuamente. Que si él era abusivo, que si ella era una mala madre, que si él la mató con premeditación, que si ella estaba más ebria que él esa noche.
Si bien es cierto que hay que presumir inocencia hasta que se demuestre lo contrario, y que aunque haya corrido mucha agua bajo el puente, la sentencia final no está ni a la vista, hay algunas cosas que me parece importante considerar en este asunto. 
Sin ánimo de emitir condenas, creo que no hay que ser un genio científico, ni un experto en medicina, para deducir que nadie se rompe el cráneo, las costillas, y se perfora un pulmón por caerse en la calle (tal vez si tuviera huesos de cristal). Aclarar eso es la clave. Aunque los testigos y las versiones tiren para un lado u otro, un buen perito podría desenredar el asunto, es sólo cuestión de reunir pruebas. 
En Bolivia (y en todo el mundo, no nos hagamos a los inocentes), las mujeres siempre han sido un sector pisoteado y alegremente ignorado. Aunque socialmente a todos nos parece una barbaridad que un marido pegue a su esposa, hay tantos elementos machistas tan metidos en nuestra cultura, que nos parecen de lo más normales y no condenables como la violencia física y evidente. Que una mujer, siendo madre, decida salir a bailar y beber, por ejemplo, es suficiente para que se la tache de "mala madre" y de cosas peores, dependiendo de quién emite la opinión, y nadie dirá nada al contrario porque aceptamos que una mujer debe meterse a su casita a criar a sus hijos y ser sacrificada y abnegada y todas esas cosas que nos meten en la cabeza desde antes de dejar los pañales. Y es por ahí por donde van las balas en este caso: que  si ella, la muerta, era madre soltera, y tenía un carácter complicado, y ella lo acosaba, y estaba ebria cuando murió, entonces ya no es "tan víctima". Falta muy poco (y seguro varios piensan así) para decir el clásico "se lo buscó".
El punto central en todo este lío no es cómo era ella, o si estaba borracha, o si era mala madre. Lo importante, lo que se investiga, lo que se va a juzgar es cómo fue que ella acabó muerta esa noche y qué tanto tiene que ver el ex novio y su auto en su muerte. Así de claro, así de sencillo. Aunque ella hubiera hecho de su vida un poncho, como se dice por estos lares, eso no es el tema de la investigación, ni lo que se va juzgar. Pueden dar un antecedente, pero nada más. Y nadie tiene derecho real a condenarla a ella por cómo vivió o por lo que hizo y dejó de hacer, "el que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra" y eso.
Por muy "loca" que haya sido ella en vida, merece que su muerte sea aclarada de la mejor manera posible. Y si hay un culpable, debe cargar con las consecuencias.

martes, 25 de agosto de 2015

Nostalgia boba

Hace menos de una hora, el...pues no sé, ¿transformador? del poste de afuera empezó a chispear como loco. Tuvimos que desconectar varios de los aparatos eléctricos, por las dudas, aunque la electricidad siguió funcionando. 
Entre las cosas desenchufadas estaba la tele, y aunque se le pasó el ataque de locura a la cosa esa de afuera, preferí no arriesgarme a encenderla (bendita la batería de la laptop). ¿Qué puede hacer una, a la media noche, sin tele y pocas ganas de dormir? La respuesta lógica sería dormir (Dios sabe que necesito todas mis energías para el trabajo), pero yo no soy lógica (al menos, no todo el tiempo), y se me ocurrió revisar una bolsa que tengo sin organizar desde que nos mudamos aquí. 
¿Qué hay en la bolsa? Más que nada, papeles, papeles y papeles (papeles chiquitos, papeles grandotes, así como en la publicidad esa del pegamento). Revistas, viejos trabajos de colegio, letras de canciones, recortes de periódicos sobre Harry Potter y El Señor de los Anillos. Lo único ahí que no es papel es mi caja de colores Lyra (un lujo que probablemente no pueda volver a conseguir si pierdo esta, básicamente porque ya no los fabrican). Y entre la montaña de papeles me encuentro con mi anuario de Promoción del colegio. 
Y ahí fue cuando me puse nostálgica, es decir, todos esos recuerdos de colegio, las compañeras, las actividades...momento, ¿por qué me pongo nostálgica si era la raleada del curso? Sospecho que mi adolescente interior aún quiere atención a su drama y, no tan secretamente, aún desea haberse integrado un poco más (y también desea haber empezado antes a usar contactos, delineador y perder algo de peso, ese año estaba muy gorda). Mala combinación de emociones con mi dolor de estómago por comer pavo que sabía a chancho pero en realidad era pato, y cubrirlo con helado.
De la rememoración de todas las cosas en las que no me integré (y todos lo errores ortográficos y gramaticales del anuario que no puedo corregir ya), pasé a revisar las fichas de mis compañeras de curso: "oh mira, ella ya tiene un hijo, y ella también, y ella también, y ella, y ella...¿en qué andará ella? oh sí, no me caía bien, ¡mira, ella me era simpática! Mmm...creo que yo no a ella...ouch, cierto, ella se murió". Más recuerdos deprimentes. Ahí me puse a pensar: ¿no sería interesante hacer una especie de recopilación de en qué andan esas chicas ahora? Cierto, eso sería chismear y para eso tenemos al facebook. De todas formas, ¿qué pondría yo en mi ficha actual? "Sigo siendo más lista que todas ustedes...simplemente, me da flojera mostrarlo. Pero seguro que mi vida es más divertida que la suya".
Sí, sumamente reconfortante.

lunes, 17 de agosto de 2015

Las prioridades claras

Después de dos meses de duro trabajo, al fin hoy tuvimos nuestro concierto con la Misa No. 2 de Schubert. Como siempre, la semana antes del ensayo resultó agotadora, estresante y logra sacar lo peor de mi poco tolerante personalidad. Hasta ayer, me sentía lista para mandar al diablo a cualquiera que se me opusiera, pero hoy...¡milagro!
Por una de esas cosas raras que suceden (se alinearon los planetas, cambió el viento de dirección, lo que sea), todo parecía salir bien hoy. Llegaron todos temprano a la concentración pre concierto, vinieron muchas personas a escucharnos, todos estábamos de buen humor y nos permitimos reírnos y bromear entre nosotros antes de entrar, empezamos a tiempo. Todo una maravilla.
No puedo decir que no tuviéramos errores, y la acústica del lugar me parece que no ayudaba mucho, pero ¡hey! no hubo críticas destructivas y el público, después de escuchar nuestra misa y el concierto de Mozart del violinista invitado, salió satisfecho.
Nada es más satisfactorio para un músico (incluso uno aficionado, como yo) que una buena noche de concierto...excepto lograr en la falda en la que casi no entraba en el anterior concierto.

jueves, 13 de agosto de 2015

Más canto

Me perdí un buen tiempo, ¿eh? ¿Me extrañaron? ¿No? Peor para ustedes. Ha hecho mucho frío estos últimos días, y entre una cosa y la otra, sospecho que he envejecido algo más rápido que de costumbre. Mi prueba es que ahora me duermo temprano (temprano para mí, o sea, alrededor de la media noche), y me da mucha más flojera que de costumbre ir a trabajar.
En uno de esas noches en que estaba ligeramente más despierta que de costumbre, y aprovechando que mi esposito había ido por películas nuevas, nos clavamos una que estaba esperando por algún tiempo ya: Pitch Perfect 2.


Deefinitivamente, amé la primera peli con locura, es divertida, sencilla y llena de música. La segunda también tiene mucha música y momentos sumamente extraños y divertidos, pero es como si se les hubiera ido la mano tratando de hacerla entretenida y dinámica, y en eso se les pasó a sumamente entrecortada y poco fluida. 
Si bien la primera tiene muchos clichés, funcionaban perfectamente con la historia. En esta también exageraron un poco con los chiclés y no me quedó muy claro en qué aportaban a la trama, incluso los que resultaban graciosos. Pero, lo más importante (al menos, en mi cabeza), son los arreglos de las canciones conocidas, aunque la peli versa mucho sobre lo de ser creativo y auténticos (y de ahí lo de la canción de Emily). Ya quisiera yo cantar así.
No me gustó tanto como la primera, pero Pitch Perfect 2 tiene su encanto y su gracia, en buena parte encarnados por los extraños comentarios de los presentadores de los concursos a capella, la japonesita rara y la latina más rara. Esos son impagables.