martes, 30 de noviembre de 2010

Danzas incomprensibles

No suelo admitir que soy ignorante (no tengo muchas oportunidades de hacerlo, en parte porque sé mucho y en parte porque si no sé me invento algo o me callo), así de disfruten esta oportunidad. En materia de danza contemporánea me declaro una completa y absoluta ignorante...o insensible, o lo que quieran. El caso es que si voy a una de esas presentaciones, en el mejor de los casos, salgo completamente confundida. En el peor, me aburro como una ostra y me busco algo que hacer sin importarme un rábano lo que hagan en el escenario.
Sí, sé que es una falta de respeto al trabajo de los artistas en el escenario, pero sería peor que me pusiera en plan fastidioso y no dejara de molestar a los que tuvieron la mala suerte de sentarse cerca mío. Hoy, que fuimos a la grabación de una presentación de danza contemporánea, tuve que buscarme una ocupación extra porque estaba perdida como sordo en balacera.
Déspués de la deprimente semana que pasé, ayer me volvió a dar un atacazo artístico y me amanecí tratando de hacerun dibujo que al final no salió bien (soy un asco en proporciones laterales). Esta mañana hice otro que salió bastante bien (al menos, todos reconocieron al tiro que era mi sufrido novio y no un cura, como en el anterior dibujo). Así que, todavía poseída por los humos del fugaz triunfo, me puse a dibujar otra vez durante la presentación (gracias a Dios que saqué mi archivadorcito y mis lápices).
Estaba con todas las de ponerles la foto de mi nueva "obra maestra" (yo, teóricamente, de perfil), pero la cámara de mi hermana on funciona y está visto que la cámara del celular no es precisamente de alta definición. Tendrán que esperarse a que consiga un scaner o algo parecido

domingo, 28 de noviembre de 2010

Al cuerno...

Mi semana ha sido un completo asco, entre otras cosas. Díganme berrinchuda, pero generalmente si la gente me trata mal no puedo evitar tratarlos de la misma manera, aunque un poco más solapada, si vale la expresión. ¿Me hablas feo? Perfecto, pondré mi cara de inmutabilidad y no te hablaré más de lo estrictamente necesario y en el tono que indica que, francamente, no tengo ningún deseo de hacerlo. Parezca lo que pareza, no tengo complejo de mártir.
Lo contradictorio de este asunto es que encima tienen la cara de quejarse de que "vivo encerrada en una especie de búnker, no digo nada, no comunico nada, no saben lo que quiero". Me parece simpático: ¿qué esperan? ¿que les cuente todo lo que me pasa y todo lo que pienso para que encima de eso me digan alguno de sus deprimentes comentarios? Paso, para deprimirme me basto sola.
Seguramente la evasión no es el mejor "modus operandi" en esta situación, pero sin duda es el más cómodo y el que menos problemas le trae a mi hígado (y a mi ánimo). Al menos, he tenido el "consuelo" de la matanza abusiva de zombies para desquitarme.
De todas formas, mucho más no podré hacer. Al parecer, incluso decir "hola" es un crimen (o tal vez fue el tono, o tal vez que lo dije muy bajito y no muy claro y por eso no me escucharon). Mi gozo al pozo.

viernes, 26 de noviembre de 2010

En las garras de un nuevo vicio


Me duele mucho, mucho la muñeca derecha (sí, Meli, dale, con tu tendinitis encima es lo de menos), así que trataré de ser breve. ¿Por qué estoy escribiendo a las 2:47 a.m. en lugar de estar durmiendo...ol cualquier cosa improductiva que haga a esta hora? Sencillo, queridos lectores, simplemente me senté por cerca de 6 horas a jugar una cosa fantástica y enviciante en la compu.
Si no lo conocen, permítanme que les presente a "Plantas vs. Zombies" (Juego, los lectores; queridos lectores, el juego). Al parecer, hay más de una forma de deshacerse de una invasión zombie, o al menos sobrevivir a ella. La más tradicional, lógicamente, consiste en armarse hasta los dientes e ir por la vida disparando a cualquier cosa medio muerta que se mueva y que trate de arrancarte las tripas o comerse tu cerebro. Este método, completamente ecológico y alternativo, implica el atrincheramiento en la casa y llenar el jardín de una simpáticas plantas algo mutantes que ¡maravilla de maravillas! atacan a los zombies: les disparan arvejitas, burbujas, se los comen, los arrastran bajo el agua, lanzan coliflores y mantequillas desde catapultas...la lista es larga, todo depende de las necesidades del atrincherado.
Parece aburrido, ¿verdad? Les aseguro que es una cosa de lo más enviciante (mi muñeca derecha es testigo). Definitivamente, cada vez que PopCap saca un juego, es garantizado que la mitad de mis amigos y conocidos quedarán perdidos para el mundo por el dichoso juego (la otra mitad lo conocerá al darse cuenta de la ausencia de la mitad anterior).

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Por Dios...

Tenía una entrada ya n de divertida para hoy, tenía todo pensado, incluso la imagen, una foto que saqué con el celu. Había pensado incluso en la opción B, otra buena onticia relacionada al mundo de los supervivientes en la invasión zombie. Por si fuera poco, tenía también el "En otras noticias". Todo.
Pero gracias a cierta desgraciada circunstancia que se presentó en casa, no habrá nada de eso hoy. Tal vez mañana suba la foto, y cuente la gran gloria de la supervivencia, y la noticia extra...tal vez, si es que toda esto no se sigue arrastrando hasta mañana.
Al cuerno, como siempre, en cuanto pongo los pies en mi casa todo se va al diablo.

lunes, 22 de noviembre de 2010

De la imposibilidad de encontrar un lápiz decente en mi casa

Cualquiera diría que teniendo a una estudiante de colegio sería relativamente sencillo hallar un lápiz en mi casa. Y por lápiz me refiero a "lápiz" como instrumento hecho de madera y con una mina de grafito o carboncillo, no a un portaminas.
Definitivamente, es imposible encontrar acá un lápiz, ni siquiera en el estuche de mi hermanita, y no digamos un borrador o un tajador bueno. ¿Para qué necesitaba con tanta desesperación un lápiz? Ayer de madrugada, mientras esperaba que mi querida laptop se reiniciara, me dio un atacazo artístico y recordé que mi sobrino César me prestó dos libros para aprender a dibujar (uno es de dibujo artístico y el otro es de manga). Como llevo dicho varias veces, de madrugada, y en especial si estoy cansada, no carburo bien, así que a esa hora (3:00 a.m.) me puse a buscar un picneh lápiz por toda mi casa.
No logré encontrar uno hasta la media mañana de hoy, así que hasta eso, leí religiosamente todo lo concerniente a la "teoría" del manga (claro, como el manga es mucho más fácil que el dibujo artístico y demás...). La desventaja fue que por estar dibujando (cuando encontré el pinche lápiz) me atrasé una barbaridad en hacer el almuerzo, y mi hermana (cuando no) invitó a su amigo a comer...tan simpática la niña...
El caso es que estuve dibujando casi todo el día (con interrupciones para comer y charlar, claro), incluso mientras estábamos ahí en la última tarde de evento (ufff...es agotador aunque no lo parezca). Me senté con mi lapicito, mi borradorcito, mi archivadorcito y mi plumafuente a perpetrar el arte.
Me gustaría tener a mano una cámara más decente o un scaner para poder ponerles una versión "decente" de mis "obras maestras", pero el celular es lo que hay, eso y muy poca experiencia retocando cosas en el "jotochop" para tratar de hacerlas un cacho más nítidas (jamás lograré trabajar en CSI sacando detalles de imágenes que no se entienden).

¿Comentarios? ¿COnsejos? ¿Tomatazos? Todo se admite (menos la fruta y verdura en descomposición).

sábado, 20 de noviembre de 2010

Y va la segundita

La "segunda" es, como cualquier latinoamericano sabe, la segunda (duh!) parte de algún baile, como la cueca, o la zamba. Algunos llegan a tener hasta tres partes, como el bailecito (así se llama). De todas formas, muchas vece se usa el término para referirse a la segunda parte al cualquier cosa.
Acabamos de sobrevivir a la segundita del evento de estreno, gracias a Dios ya no implica disfraces par algunos ni nada, pero de todas formas es estar...ahí. Nos movieron de la pasarela al frente del Candy Bar, pero después de estar ahí toda la tarde puedo decir que la diferencia son unos pocos tristes grados y nada más.
Pensamos que no nos asaríamos tanto y que iría más gente. Nuestras predicciones estuvieron 50 y 50. Sí, había mucha gente (la mayoría preguntando "¿Cuánto cuesta? ¿Cuál es el precio?"...no aguanto a la gente), pero el calor era el mero mismo y nadie tuvo la caridad de prestarnos un ventilador.
Si el sol le da toda, toda la tarde a un armazón de vidrio y a una pared de vidrio, lo lógico es que se acumule mucho calor. Ergo, nos asamos de todas maneras. A eso súmenle que salí sin almorzar y sin nada de líquido para tomar, y tiene que me estaba durmiendo a media tarde.
El día del estreno acabé muerta, pero al menos ahí tenía a la adrenalina para balancearme y no caerme. Hoy no había adrenalina.
En fin, sólo queda un día más de evento.

viernes, 19 de noviembre de 2010

La espera valió la pena

Desde hace unas dos semanas estuve protestando todos los días HarryLatino por todas las escenas de "Harry Potter and the Deathly Hallows" que la WB liberaba todos los días. Sólo vi una de ellas, la de los Siete Potters, y después estuve resistiendo heroicamente la tentación para no arruinarme la película a tan pocos días del estreno. Y, definitivamente, esperar valió la pena.
Es la primera peli desde "Harry Potter y la Piedra Filosofal" que no tiene tantos cortes en el relato como para decpecionar a los fans que leímos el libro. En este momento es una fuerte competencia para "Harry Potter y el Cáliz de Fuego" en mi ranking personal.
Lógicamente, hay varias cosas que tuvieron que cortar o cambiar, pero en su mayoría son cosas que se entienden o se justifican...casi. SI hubo un cambio que me molestó fue que Grindelwald le dijo a Voldemort que había pasado con la Varita de Saúco, cuando en el libro se le ríe en la cara y le grita que hay cosas que jamás podrá entender, que no podrá ganar. Voldemort lo asesina, claro. Supongo que cambiaron eso para evitarse la sesión de meditación y deducción del Señor Tenebroso y poder pasar a lo siguiente sin más problema, pero le quita todo el mérito a un personaje que después de pasar 40 años encerrado aprende a arrepentirse.
Aparte de eso, sigo sin poder decidirme cuál es mi escena favorita: El cuento de los Tres Hermanos o las cosas que el horrocrux le muestra a Ron antes de ser destruido (señora mía, seguro que sabe por qué). Eso sí, mi frase favorita viene cortesía del nunca bien ponderado Dobby: Dobby no quería matar a nadie, Dobby quería mutilar y herir gravemente. Por eso se lo quiere tanto.
Hacer un evento que se supone que sea grande entre relativamente pocos (somos 30 más o menos, mientras que en La Paz son como 200) es algo complicado, y más aún con las dificultades que tuvimos con varias cosas, como la locación de la exposición (esa pasarela es un horno). Lo genial fue que todo salió bien, más que bien. Y entre las carreras de acá para allá porque no había tal cosa o tal otra, o morir de sed, o estar de pie por más 7 horas, o ser entrevistada 2 veces en la tele a pesar de mi pánico escénico, la pasamos realmente bien. Al menos, parecíamos niños con pase gratis en Honeydukes.
Con ustedes, los orgullosos pajaritos. Sólo falta el sobrino César para completar el cuadro.

martes, 16 de noviembre de 2010

Vuelve a ser mi aniversario...

¿Han notado, queridos pocos lectores, que hace mucho que no comento de nuestras extrañas celebraciones de aniversario? Pues la respuesta, jóvenes saltamontes, es muy sencilla: porque no hacemos nada hace mucho tiempo.
¿Amargada yo? Puede ser. Cumplir 5 años no es chiste, y ¿qué hicimos? Ir a matar zombies y comer hot dogs. Sí, entra en los parámetros de nuestros aniversarios bizarros, pero por algún extraño motivo me siento algo decepcionada.
Sí, mi sufrido novio me regaló una rosa y uno globito con un corazón sonriente, es muy lindo y todo, pero sigo con ese hueco en mi estómago. ¿Disconforme? ¿Complejo de princesa malcriada? Creo que es lo más probable...
Traté de no crearme ilusiones sobre hoy, de veras. Sé que está ocupado, estamos los dos ocupados por lo de la premier de HArry Potter 7 mañana y todas las cosas que hay que hacer y demás. Y aún así, fue como si me pincharan mi globito interior.