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lunes, 11 de febrero de 2019

Nuevamente, la poke-cacería

En agosto (o fue julio, tal vez) de 2016, se habilitó Pokémon GO en Bolivia. Obvio, en los primeros meses, todo mundo jugaba y andaban como zombies con la cabeza metida en sus celulares. Con el tiempo, el grupo de los jugadores se redujo bastante pero quedó gente de lo más interesante.
Lastimosamente, siempre están los que hacen trampa y juegan con fly y resulta un problema cuando se trata de bajar un gimnasio, pero da una ligera ventaja cuando se trata de entrar a incursiones entre 5 en una plazuela vacía y ver que hay gente en combate en el gimnasio... En fin.
Desde hace un tiempo, entre los arqueros, de ser una de las tres que seguía jugando religiosamente, re aparecieron muchos en el vicio y ahora tenemos un grupito más agregados que salimos a pokemonear tratando de atrapar al pokémon legendario de turno en las incursiones. Caminamos como judío y evitamos llamadas de amigos y familiares en medio de los combates, y encima reímos como locos cada vez que a alguien se le escapa el bicho. Para rematarla, siempre acabamos comiendo algo por ahí y recuperando todas las calorías que quemamos en caminar.
Eso sí, me duelen mucho las piernas por las caminadas.

domingo, 13 de diciembre de 2015

III Campeonato Nacional de Tiro con Arco

Mi primer propósito para el pasado fin de semana era sobrevivir, todo lo demás vino por añadidura. Y no exagero. 
Fueron tres días, francamente, agotadores. Hasta este momento, me sigo sintiendo cansada. Eso sí, no puedo negar que valió la pena cada segundo pasado, fue toda una experiencia. No puedo decir que conocí mucha gente e hice nuevos amigos, estaba demasiado ocupada tratando de controlar mis nervios para no vomitar en los pies de algún otro arquero en la línea de tiro.
Lastimosamente, me eliminaron (por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa) en Octavos de final. Sé que esto va a sonar sobrador, pero la chica con la que me tocó competir no me ganó por ser buena, si no porque me puse a hiperventilar de histérica. O sea, recordatorio para el siguiente campeonato: no entrar en pánico en eliminatoria.
Incluso con esa humillante eliminación, debo admitir que me fue bastante bien para ser mi primer torneo y no estar tan bien equipada como otros arqueros. Conseguí una medalla de plata en Equipo Femenino Senior (aquí entre nos, aunque no ganamos, mi último disparo fue demasiado bueno), y una medalla de bronce en Equipo Mixto Senior (la parte triste de eso fue que tuvimos que ganar al otro Equipo Senior del club). No me quejo (mucho), aunque definitivamente necesito entrenar más para la siguiente ocasión que se me ocurra competir, y conseguir unas palas de 36 lb. también.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Presión obsesiva

Llevo casi tres semanas entrenando todos los días, y aunque disfruto mucho disparar, creo que los nervios por el próximo Torneo me están empezando a afectar. Puedo decir, sin pecar de sobradora, que soy de lo mejorcito que hay en Cochabamba en mi categoría. Puedo afirmar sin faltar a la verdad ni exagerar, que entreno más que nadie en el Club, con excepción de una persona. Pero también puedo decir que, probablemente, sea la participante que está más asustada.
Tal vez debería relajarme un poco, disfrutar de las cosas que hacen que ame la arquería: el control del cuerpo, la fuerza y la calma, y, seamos honestas, lo genial que es disparar flechas. Pero hay algo más que hace que ame la arquería que no he mencionado: soy buena, no excelente o una deportista de élite, pero soy buena. Mucho tiene que ver ahí mi propio nivel de exigencia, algo que hace que mis compañeros de entrenamiento se rían o quieran ahorcarme cuando empiezo mi quejadera de que cualquier cosa fuera de los amarillos no sirve. Para bien o para mal, llevo demasiados años exigiéndome ser lo mejor que puedo en las cosas que realmente me interesan (obviamente, conseguir un trabajo real no cuenta).
Así que, irónicamente, yo, que siempre ando predicando por ahí el disfrutar y divertirse con las cosas antes que traumarse con la presión y derrumbarse, estoy luchando con eso mismo. Parece que en cuanto más me presiono, más me concentro, más trato de corregir mis errores de técnica para hacerlo mejor, peor lo hago. Hoy fue uno de esos días en que no lograba hacer un grupo de flechas hiciera lo que hiciera. Deprimente si se considera que faltan dos semanas para el Torneo y no hay tiempo para dudar o temer.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Felicidad en carbono, puntas y plumas

Con el inminente retorno de mi hermana de tierras mexicanas a esto lares de Dios, había considerado pertinente pedirle que me traje flechas de carbono (entre las varias cosas para arquería que se me ocurría). Lastimosamente, mi menguada economía no me permitía comprar las flechas, y me hice a la idea de que no se podía.
A la vista de mi cumpleaños, mis papás se pusieron generosos y me ofrecieron comprarme las flechas como regalo (de este cumpleaños y de las venideras navidades...por unos años), aunque asumo que mi incesante quejadera por las flechas, sazonada con mis avances en el deporte, ampliamente cacareados, tuvo algo que ver con la decisión. Ni corta ni perezosa, me di a la tarea de buscar unas flechas buenas y no demasiado caras y presentarlas como candidatas a mis papás. Aceptaron y le di las indicaciones del caso a mi hermana.
Pero resultó que había un montón de problemas para conseguir la flechas, siendo una de ellas que ni cortándolas al tamaño que uso entraban en sus maletas. Separadas por medio continente y ayudadas por el internet, que todo lo sabe, tratamos de investigar opciones de envío, pero resultaron no muy prácticas ni muy económicas. Finalmente, me hice a la idea de que no tendría flechas de carbono y pedí algunas cosillas que hicieran menos bulto, como cera de cuerda (hay que ver la cantidad de cosas que se necesitan para este deporte).
Y entonces, llega mi hermana, cenamos pizza (en abundancia) y sale mágicamente de entre sus cosas un tubo de cartón con una docena de flechas de carbono. Decir que me puse a gritar de alegría no es una exageración poética en este caso (lo hice, en serio). Por supuesto, no puedo pedir nada en mucho tiempo, y me siento cordialmente compelida a ganar en el Torneo de diciembre, pero ¡hey! tengo flechas nuevas! 



jueves, 15 de octubre de 2015

Felicidad

Felicidad es...ir a la Feria del libro y encontrar la primera parte del libro del que sólo pudiste conseguir la segunda parte hace un año...y poder comprarlo. La espera valió la pena. 

domingo, 22 de marzo de 2015

Antiguas obsesiones.

Hubo una vez una jovencita (porque con 15 años, difícilmente se califica como "niña") que un día vio un anime en la televisión...y se quedó obsesionada. Obviamente, hablo de mí misma (hola, mí misma!) y de Sakura Card Captors, el único anime que he visto completo en toda mi existencia, y del único que he leído el manga del que proviene.
Lo terrible con mis obsesiones es que no se quitan ni con los años, basta un pequeño empujoncito para que vuelva a revisar todo una y otra vez. Esta vez fue una charla inocente sobre películas que acabó en una cita con dos amigas para volver a ver toda la serie. Al menos, dos de nosotras lo vemos por millonésima vez, la otra amiga fue lo bastante inocente para caer en compañía de dos locas obsesivas (una de ellas, su servidora) viendo una de las series más divertidas (y extrañamente retorcida) de todos los tiempos.
¿Qué mejor manera de revivir una obsesión que revisando material antiguo?



viernes, 18 de abril de 2014

Austen ataca...otra vez

De veras, debo admitir que tengo un serio problema con "Orgullo y Prejuicio". ¿Habrá algún transtorno que implique la obsesión con esa historia? Si no lo hay, debería, y así me diagnostican. Cada cierto tiempo, igual que con Harry Potter y El Señor de los Anillos, me da por re leer la historia, y de ahí a pasarme a todas las posibles versiones e interpretaciones, sólo hay un paso.
El ataque de esta vez fue provocado por mi conciencia, que me recordó oportunamente que aún le debía su regalo de cumpleaños a mi señora Marce, y ya que la Pascua se avecina, mejor tener las cuentas claras (juro que no entiendo la relación entre las deudas y Pascuas, pero cuando mi conciencia me lo decía, tenía perfecta lógica). Siendo así, y tras una breve extorsión y algunas planes, al fin le di "Orgullo y prejucio" en libro físico, tal como había prometido.
Por supuesto, toda la preparación y la extorsión me recordaron que existe la serie de "Orgullo y Prejucio" de 1995 hecha por la BBC (¿quién mejor que los británicos para mostrar una obra tan perfectamente inglesa?), así que le pasé el link a mi señora Marce...y de paso empecé a verla otra vez. A lo mejor mi esposito tiene algo de razón cuando me dice que no entiende cómo le hago para ver cincuenta veces lo mismo y no aburrirme, pero él no ha visto "Orgullo y Prejucio"... (ni leído el libro, ni visto la serie, ni la película, ni nada...como la mayoría de los hombres).

martes, 28 de enero de 2014

Heridas de Guerra

Nadie, repito, nadie (que yo conozca, aclaración) puede superarme jugando Just Dance en el Wii (a veces, mi hermana da guerra, y una amiga que conozco no lo hace mal, pero no me ganan). En consecuencia, la mitad de la gente que conozco odia jugar conmigo, no tiene gracia jugar sabiendo que vas a perder casi inevitablemente. Creo que la única que tiene paciencia para jugar conmigo es mi hermanita.
Tal vez debería corregir esa última afirmación: las sobrinitas de mi esposo disfrutan jugando conmigo en el Wii. Supongo que tiene mucho que ver el hecho de que, antes de embarcarnos en el Just Dance (en cualquier de sus versiones), jugamos otras cosas como Super Smash Bros. o Wii Sports Resort en las que pueden ganarme con relativa (y a veces excesiva) facilidad, así que revolcarlas después en el Just Dace ya no parece tan desconsiderado ni abusivo de mi parte. 
Cuando nos juntamos a jugar, los hacemos en casa de ellas (su televisor es muchísimo mejor que el nuestro), apartamos los muebles un poco y...jugamos. Sin embargo, a veces resulta que no apartamos los muebles lo suficiente como para jugar en el Wii sin sufrir daños. Hoy fue uno de esos días.
Quedé demasiado cerca al jugar Just Dance y en un momento de entusiasmo me dí un golpe en el codo.  Si hubiera sido en otra parte, no me quejaría tanto (ni me dolería tanto, imagino), pero fue justo en ESE lugarcito en que si te golpeas te duele todo el brazo y los dedos se te agarrotan. En pocas palabras: horrible. 
Lo gracioso es que, a pesar del golpe, gané las partidas y jugué dos más antes de volver a casa. Sí, me dolía el codo una barbaridad; sí, el codo me sigue doliendo una barbaridad y escribir probablemente no me hace bien. ¿El golpe valió la pena? Por mantenerme invicta, lo valió (lo que demuestra más allá de cualquier duda razonable cuán mal ordenadas está mis prioridades).

p.d. En otras noticias, esta mañana perdí veinte minutos de mi vida tratando de peinarme. Éste es el resultado (debí dormir veinte minutos más y peinarme como siempre).


jueves, 19 de diciembre de 2013

Peter Jackson: destruyendo la arquitectura de la Tierra Media desde 2001

Saltémonos la parte en que, nuevamente, explico lo fanática que soy de Tolkien y cómo me desespero por ir a ver las películas de "El Hobbit" que es lo último que están sacando en el sacrosanto nombre del profesor. El año pasado, más o menos por estas fechas, fuimos a ver la primera película de esta "trilogía", y aunque tenía mis reservas, la película no era mala (sólo demasiado exagerada en cuanto a la acción).
Ayer, o más bien hoy muy temprano, era el estreno de media noche. No tengo ganas de meterme con las importadoras y las políticas de los cines locales sobre las películas subtituladas, así que lo dejaremos en que tuvimos que tragarnos la versión doblada, lo importante es ver la historia, creo yo. Empezó muy prometedoramente, con el encuentro de Thorin y Gandalf en Bree al que se refieren brevemente en los Anexos de "El Señor de los Anillos". Motivos aparte de cómo se encontraron y detalles paranoicos de orcos perseguidores poniendo precio a la cabeza de la gente, me pareció un buen detalle para comenzar: el propósito de Gandalf con toda esa aventura, más allá de recuperar el tesoro y ayudar a los enanos, era deshacerse del dragón de Erebor para evitar que, en un posible futuro, pudiera ser usado como un arma por Sauron.
De ahí en adelante, la cosa se fue medio cuesta abajo. 

No voy a negar que tiene cosas muy buenas (y divertidas también), pero en general me pareció que la película hizo demasiado énfasis en las cosas que no son realmente importantes, al menos en la historia del libro. Por ejemplo, esperaba la aparición de Beorn porque en el libro es un personaje interesante, por no decir que el diálogo de presentación que tiene con Gandalf es, simplemente, fabuloso, pero me encontré con que lo redujeron a poco menos que un salvaje con grandes dosis de Mr. Hyde (su lado de oso es "impredecible") y, para rematarla, desapareció al tiro sin mucha pena ni gloria.
Admitamos, también, que esperaba ver a Legolas (¿quién no?), pero eso fue otra decepción por su lado. Cierto que, en el libro, los elfos silvanos son muy desconfiados y eso, en especial el Rey Thranduil, pero acá...no sé, los arruinaron. El rey parece que tuviera un palo metido en algún lugar incómodo, y encima es un capo que se sabe los motivos de los enanos y sólo quiere las joyas del botín; Legolas, su digno hijo, anda por ahí muy amargado y disparándole a cualquier cosa que se mueva que no sea un elfo y, la peor parte, el gran invento de Peter Jackson: Tauriel. La muchachita en cuestión no existe en ningún lugar del libro (de ninguno de los libros, si nos ponemos exquisitos), lo que significa que la crearon, básicamente para hacer la cosa más interesante y tener una chica "ruda", que es lo que está de moda (valoración del rol de la mujer y eso). La elfa es un crack peleando (cuchillos y flechas por todos lados, genial) pero de ahí a que le huya al príncipe sólo porque su padre anda raro, o, más raro aún, le dé bola a un enano que, aunque sea simpático (para ser un enano) es un ENANO, ergo, nada atractivo para los cánones élficos de belleza (nota aparte: el diálogo sobre el "hermano feo" y el "trasgo mutante" estuvo muy genial), aunque la teoría de que le guste que le miren el escote se me hace plausible.
En resumen, tenemos una película de casi tres horas en que dos de ellas son puras cosas que Peter Jackson y sus guionistas sacaron mágicamente de un sombrero, y una hora que (más o menos) se atiene a la historia original. En todo el alboroto de inventarse cosas, nos encontramos con que, cada dos segundos, alguien está golpeando/disparando/cortando/persiguiendo/tratando de matar a otro alguien, sea elfo, enano (de preferencia), humano, o hobbit. Por si fuera poco, en todo ese caos de tratar de matarse unos a otros, se cargan la mitad de las construcciones del norte de la Tierra Media, empezando por el lío que hacen de bajado por el Río del Bosque, el caos contenido en Esgaroth (lo mejor ya viene), y lógicamente acabar de destruir lo que el dragón no destruyó en Erebor, que aunque no lo crean, estaba bastante intacta, cadáveres momificados y combustible que aún prendía en unas fraguas que estaban casi como nuevas después de siglos sin usarse.
¿Es acaso raro que me sienta bastante decepcionada? Al menos en relación a lo que esperaba ver, me sentí muy frustrada. La peli puede no ser mala, si a uno le gusta la acción y los efectos (y la falta de lógica en personajes que creen que hay que echarle oro fundido a un dragón de fuego y, por lo tanto, es resistente a él, para matarlo), es muy disfrutable. Pero si lo que quiere ver es la historia que Tolkien inventó...no pues. Lean el libro y sean felices.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Domingo con el Doctor

Ayer eran las celebraciones en BBC Entertaiment, el único canal británico que recibimos por el cable (creo), pero me lo perdí porque los días sábados no estoy casi todo el día en casa (que es una lástima). Desde que vi el trailer, hace como un mes, en la tele, me quedé intrigada y quería ver qué hacía tan interesante a un personaje como para mantenerlo 50 años al aire.
Perteneciendo como pertenezco al mundo de los geeks (de este lado, saber del Doctor se considera muy geek), había escuchado hablar de "Doctor Who", una serie británica que, básicamente, trataba sobre viajes en el tiempo. Alguna vez, había visto pedazos de algunos episodios, y más rara vez logré ver un capítulo completo, así que mi idea de la serie seguía siendo muy vaga.  Y por lo mismo, el trailer me dio mucha más curiosidad que cualquier otro.

Entre una cosa y otro, ayer logré llegar a ver una peli hace en base a cómo se creo la serie. Debo admitir que estaba muy, muy casada, así que me dormí cerca del final, pero como la repitieron cuando me desperté de madrugada, igual me enteré de todo. De ahí, transmitieron un concierto en el Royal Albert Hall con la música de la serie, que además tenía a los aliens que combate el Doctor dando vueltas por la sala de concierto, y al mismo Doctor (al último) haciendo de la suyas.
Esta mañana, al despertar (tarde, gracias a Dios), ya sabía que había una maratón de los 10 mejores episodios y aunque estaban saltados, cronológicamente hablando, aún así se podía entender muchas cosas y, más que nada, darse cuenta de por qué hay tanta gente que idolatra esta serie y por qué sigue en el aire después de tanto tiempo. Es, simplemente, asombrosa, genial, graciosa y dramática a la vez, el  Doctor es un personaje único y raro, y ningún Doctor es igual al anterior aunque se supone que es el mismo (breve explicación: el Doctor es un Amo del tiempo, una raza alienígena extinta que es capaz de vivir muchísimo tiempo a través de sus propias reencarnaciones. Cuando un Doctor se siente "viejo", su cuerpo se destruye y libera un montón de energía regenerativa que hace que inmediatamente renazca en otro cuerpo con otras características físicas e incluso cambios en su personalidad, pero recuerda casi todas sus anteriores vidas. O sea, un enredo genial). 
Tal vez sólo hay visto lo último del Doctor, y no tenga mucha idea de las cosas que el doctor hizo antes (que, al parecer incluye salvar varias veces al planeta y meterse en líos en todas las épocas), debo admitir que es genial y que me dejó con ganas de ver mucho más...y que acaba de entrar en mi lista de manías.
Alguien regáleme un TARDIS para Navidad. Gracias.

domingo, 10 de noviembre de 2013

El Botín anual (Parte 2)

Resultamos yendo tres veces a la Feria del libro, y cada vez volví con menos de mi sueldo en la billetera y más libros nuevos en mi cartera (nada de bolsas de plástico para mí, todo entra en la cartera). Hace un rato regresamos del último paseo antes de que la Feria se acabara y volviéramos a nuestras aburridas realidades de gastar el dinero en cosas más superficiales (como ropa y comida), pero haciendo un resumen de todo lo adquirido después del primer lote, tenemos algo así:
1. Cuentos (Adela Zamudio): Hace muchos, muchísimos años, una amiga me regaló una edición más sencilla de este libro en mi cumpleaños. Lo reeditaron este año, mucho más completo y con mejor calidad, y dado que no logro encontrar mi librito antiguo (que seguro mis hermanas perdieron), cayó otra vez en mis garras. Doña Adela es lo máximo. He dicho.
2. El fantasma de Caterville y otros relatos (Oscar Wilde): otra vez, un libro que ya leí, pero que no tengo a mano ahorita. La historia del fantasma medieval dedicado a pegar sustos a sus descendientes por 400 años es, simplemente, genial y muy graciosa. Claro que los otros cuentos, como El príncipe Feliz y El ruiseñor y la rosa tienen poco de graciosos, pero son muy intensos, por describirlos de alguna manera.
3. Libros, todo lo que hay que leer (Christine Zschirnt): Ignoremos a la señora de apellido impronunciable, básicamente me compré este librito, que es un ensayo (nótese que yo no leo teoría ni investigaciones ni nada que se le parezca por mi propia voluntad) porque en su contratapa dice (y cito). "...una serie de libros que nos ayuden a comprender la complejidad de la sociedad moderna: desde La Biblia hasta Harry Potter...". En esa parte fue que la curiosidad me ganó y saqué mi billetera. Básicamente, lo leeré para sentirme muy, muy inculta.
Por su parte, mi esposito volvió con otros libros, pero como son casi todos de teoría, no les dí mucha bola...excepto a otro ensayo sobre la literatura fantástica, y otro sobre las corrientes culturales modernas o algo así. Suenan bien, de ahí a que los lea...un trecho.

lunes, 4 de noviembre de 2013

El Botín anual (Parte 1)

Creo que he de retractarme un poquito de mi entrada anterior (repito, culpen a las hormonas). Mi cumpleaños no fue el cuasi desastre que estaba esperando, incluso contando con el mal tiempo y las intermitentes rociadas del cielo (porque no se le puede llamar lluvia a cuatro gotas locas). Familia, comida rica, dos tortas, amigos, más comida y volver a casa a malcriar a mi bebito, ¿qué más se puede pedir?
Tercer día de noviembre, aunque debo admitir que fue bastante cansador, tuvo un cierre digno de un día de noviembre. Desde el anterior jueves, la Feria del Libro anual ya está abierta y es, como cabría esperar, una oportunidad para hacer tronar los ahorros de un año (al menos, esa es la intención, no siempre se puede). No hay nada, absolutamente nada, que sea mejor que comprar libros (excepto tal vez que te los regalen...pero eso tiene sus riesgos), y definitivamente es dinero que gasto con gran alegría.
No he visto muchas cosas nuevas este año, como muchos años anteriores tal vez, pero siempre se encuentra algo, algún viejo clásico, alguna lectura pendiente, algún antojo de tiempo. Con lo que me llevé, pude comprar cuatro libritos, aunque hay dos que me están sonriendo para la siguiente que vaya (que lo haré). De momento, mis nuevas adquisiciones son:
1. Médico de Cuerpos y Almas (Taylor Caldwell): Es la historia de San Lucas (sí, el evangelista), lo leí hace muchos años en la copia que tiene mi mamá, pero siempre es bueno tener una copia propia, ¿verdad?
2. Tolkien, para principiantes: Ok, no es que no sepa mucho de Tolkien, pero ¡hey! me encantan los libros "Para principiantes" y hace rato que quería tener ese.
3. La chola y los mariscales (José Antonio Gil): Novela nacional, ampliamente recomendada por mi mamá (que se compró otros dos libros del mismo autor). Temática aún por descubrir, pero creo que el título es bastante claro.
4. Los estados del Gato negro 2: El año pasado, presentaron la primera parte de este librito, que son los estados de face del autor, el gato negro. El cuate merece todo mi respeto por su gran sentido de la ironía y el sarcasmo. ¿Recomendable? Por supuesto que sí.
Los Cuentos de Adela Zamudio reeditados y los Relatos de Roald Dahl (o como se escriba) me están sonriendo, y no me parece que estén a mal precio, pero primero necesito recoger mi sueldito para hacerlo tronar. 
No está mal el botín considerando que la literatura moderna es mejor descargarla últimamente, y que estoy empezando a perder la paciencia con lo fics inconclusos (por no decir que me estoy quedando más ciega que antes por leer en el celular, mala idea si me lo preguntan). Eso sí, no prometo hacer reseñas, pero lo intentaré. Háganme recuerdo de escribir.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Reseteando el universo

Trato de comenzar el mes con buen ánimo, a pesar de que algunas de las cosas extrañas de septiembre se siguen arrastrando hasta aquí. Aún hay muchas cosas difíciles y dolorosas esperando adelante, pero quiero creer que nada será peor que el anterior mes, y definitivamente nada anima un mes como empezar jugando algo de rol.
Llevamos jugando la misma partida por poco más de dos años, y a pesar de nuestras sesiones de pérdida de tiempo olímpica (esas en las que nos íbamos de compras a otros planos o discutíamos una hora sobre qué camino tomar), avanzamos de jóvenes e inexpertos aventureros a héroes épicos amados de los dioses en plan de salvar el mundo. La aventura no fue fácil, complicamos demasiado algunas cosas que podríamos haber resuelto (tal vez) con un poco más de ingenio y menos escándalo (y menos piezas de oro desperdiciadas).
Como héroes, nos propusimos salvar a nuestro plano de la invasión de los diablos que la perra de Glasya, hija de Asmodeo, estaba dirigiendo. Viajamos por todos los medios de transporte posible, hablamos con dioses, logramos forjar alianzas poco probables para combatir al mal, hicimos más de lo que hubiéramos creído posible al principio. Por cierto que perdimos a muchos compañeros (personas y animales) durante el camino, y al final del largo camino sólo quedábamos 3 valientes (y un zorrito con varias colas, no pregunten). Combatimos (para variar) contra una enemiga contra la que, siendo lógicos, no teníamos muchas posibilidades. Como siempre, una jugada de pura suerte nos salvó el pellejo y...caímos redonditos en el plan maestro de Asmodeo.
En nuestro intento por salvar el plano, sólo desatamos el "milagro" que salvaría el mundo, pero no para nosotros. Resultado: Obliteramos a todo el multiverso, los dioses, diosas, los planos y todos los seres que existían y fueron dejaron de ser y todo volvió al inicio del universo, el big bang, damas y caballeros. Sobrevivientes: Asmodeo y...nosotros (zorro incluido).
Nadie más en el nuevo plano que se generó, aparte de Asmodeo, sabe las cosas que pasaron en un plano que nunca existió. Nuestro pasado y nuestras vidas desaparecieron, igual que nuestros compañeros, las alianzas y los peligros. Al parecer, nuestro plano no tenía salvación (demasiado caos a través de los siglos) y lo mejor que pudimos hacer fue eso, resetear todo a cero.
Moraleja: No te metas a jugar con el ser más astuto de todos los planos.
Pronto, el epílogo de nuestras historia. Adiós, Oerth. Hola, Golarion.

lunes, 29 de julio de 2013

Lectura atrasada

Siempre me he jactado de leer muy rápido, pero hay cosas que son superiores a mí y no puedo terminarlas. Debido a eso, ya tengo dos libros en mi lista de pendientes (al menos, que yo sepa), y una larga lista de libros varios para revisar a ver si encuentro algo más para estirar mi lista de pendientes. ¿Qué retrasó mis lecturas, aparte de la flojera que últimamente se me ha agudizado y la ventaja de que tengo tele en mi cuarto e internet de banda ancha?
Como muchos saben, sólo hay un anime que he visto completo de principio a fin, incluyendo sus dos películas y las OVAs (he visto algunos más, pro si me perdía un capítulo no era el fin del mundo, digamos). Sakura Card Captors, de las CLAMP, me lavó completamente el cerebro cuando tenía más o menos 15 años. Cualquiera diría que esa es edad suficiente para dejar de ser ingenua, al menos con programas más infantiles que otra cosa (aunque los personajes de Sakura tenían unos problemas sentimentales que no serían muy aptos para niños), pero yo siempre he funcionado al revés, así que estaba completamente fascinada.
Por mucho tiempo, busqué los mangas de la serie para leerlos. Hay un chico acá que tiene una tienda de comics y que tiene la mitad de los mangas de Sakura (o sea, 6 de 12 libros...o algo así), pero siempre están caros y no puedo permitirme comprármelos. Hace unas semanas, no sé de cómo, se me prendió el foquito y me dije a mí misma: "Mí misma, ¿por qué jamás buscamos el manga de Sakura en internet?". 
Después de darme varias patadas mentales por mensa, busqué el manga y lógicamente lo encontré en dos patadas, no era difícil. Lo bajé, lo abrí y me dí cuenta de que eran más 2000 páginas de historia. Un reto sí, pero nada realmente grave considerando que no había muchos cuadros por página.
Por algún motivo, me costó mucho terminarlo. Tal vez es que estoy demasiado acostumbrada a la historia del anime, o que la traducción no era la mejor, o que muchos cuadros eran exactamente iguales a varias escenas del anime y me parecía que estaba viendo la serie otra vez...no sé. Pensé que iba a ser un poquito más emocionante.
No que sea malo. Es extremadamente cursi, pero no malo. Los dibujos son buenos, aunque veo un exceso de flores digno de un florero. También hay ciertas tramas de historia que no aparecen para nada en el manga y eso, pero creo que disfruté más la historia del ánime por el exceso de cartas, de capítulos y de situaciones ridículas en que todos se metían. Terminé de leer el manga, pero fue más por pura terquedad que por otra cosa, para que nadie pudiera decirme que no sé todos los detalles de Sakura.

domingo, 21 de julio de 2013

Jugando al ama de casa (o cómo te enteras que una cantante hizo tu comida favorita)

Todas las personas que me conocen saben que no me gusta cocinar (aunque comer es otro cuento), al menos no me gusta cuando se convierte en una muy desagradable rutina de todos los días. Me gusta preparar cosas especiales de cuando en cuando, con alguna receta interesante, pero cocinar todos los cochinos días...ni muerta.
De todas formas, debido a cierta insistencia de mi santa y abnegada madre de que no podemos vivir (mi esposito y yo) arrimados a la cocina de mi suegra todos los días, decidimos cocinar un domingo, que es mi único día libre, la verdad. Eso fue hace unas tres semanas.
Compramos los ingredientes para uno de mis platos favoritos de todos los tiempos: pollo a la Tetrazzini. Mi mamá sacó ese plato de un libro que tenía de recetas italianas de gente famosa (recuerdo haber visto una página del libro que tenía un Spaguetti a la Claudia Cardinale, y otra cosa con pasta de Sofía Loren), aunque le hizo algunas modificaciones para que fuera "más fácil" de hacer (según ella). No es difícil de preparar, eso es lo bueno de la mayoría de la comida italiana, la parte mala es que en ensucias todo. La cosa es que, entre una cosa y otra, recién pudimos cocinar hoy (todos acá dijeron que estaba muy rico, pero creo que no les acabó de convencer mi super matador pollo a la Tetrazzini).
Cuando ya estábamos acabando de cocinar, a mi esposito se le ocurrió buscar quién era el/la tal Tetrazzini. Resultó que Luisa Tetrazzini fue una soprano coloratura italiana, muy famosa a principios del siglo XX por su técnica. Según Wikipedia en español (porque el artículo en inglés, aunque más complet, ni lo menciona), se inventó (o le dedicaron) el Pollo a la Tetrazzini. Considerando que a su archirival, Nelly Melba, le dedicaron la Copa Melba, ella salió ganando (no más hay que ver su foto que saqué de Wikipedia).
Como siempre que mi esposito hace una investigación sobre alguien que hizo algún ruido, buscó en Youtube (la otra fuente de casi toda sabiduría) y encontró el video al que se refieren en el artículo en inglés. La señora, ya mayor y a punto de retirarse, canta junto a una grabación de Enrico Caruso, su amigo, y no parece que ni le costara llegar a esas notas (señora hábil).

jueves, 6 de junio de 2013

Está completo

Si había algo que odiaba del colegio (además de lo obvio) era la parte de "Los estudiantes están obligados a forrar sus libros y cuadernos con papel madera y plástico". Forrar cuadernos y libros debe ser una de las peores torturas de inicio de año para cualquier estudiante...o padre de estudiante que acaba forrando los cuadernos y libros de porra porque su hijo es un inútil con las manos.
Mi mamá se negó a seguir forrando mis cuadernos cuando entré a 1° Intermedio (hoy, 6° de Primaria o algo por el estilo), que fue cuando coincidentemente, mi cuarta hermana (que entonces era la última), entró al kinder y se dio cuanta (mi madre, no mi hermana) que no podía con tanto plástico y papel madera. No soy del todo una inútil con las manos y aprendí a forrar mis cuadernos decentemente, que no quiere decir que disfrutara la actividad, y menos con la perspectiva de pasar otros seis años más forrando y forrando.
Lógicamente, hay excepciones a mi regla de Odio al forro. De hecho, es sólo una: forrar libros (no los de texto de colegio, valga la aclaración). Y como generalmente me compro libros que amo (o amaré), no me hago problema de pelearme con el plástico y con la cinta adhesiva. Generalmente, no tengo plástico a mano para forrar cuando me compro libros, y como nunca tengo ganas de salir a comprar, los libros se me acumulan.
Eso sí, cuando encuentro plástico me pongo a forrar como loca. Hace dos días, mi esposito compró plástico para hacer un tablero para jugar rol, y como sobró un montón, pues me puse a forrar. 
De todas formas, se necesita más que un buen pedazo de plástico para que decida ponerme en acción, y el incentivo me llegó en la agradable forma de algo que necesitaba para completar una colección. 
Ante ustedes, las primeras ediciones de "Animales fantásticos y dónde encontrarlos" y "Quidditch a través de los tiempos". Ya los había leído (varias veces) a los dos, pero tenerlos al fin para mí solita (porque mi esposito tiene sus propias copias), es más que genial.
Así que, como una fanática alegre y complacido, puedo afirmar al fin que mi colección de libros oficiales de Harry Potter está, al fin, completa.
Debo resaltar el hecho que todos son primeras ediciones...excepto El Cáliz de fuego.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Siendo útil

Mis aventuras en el mundo del rol han atravesado muchas etapas. Desde la época en que mi HP llegaba a gloriosos 6 puntos y un niño elfo con resfriado podía mandarme al suelo de un suspiro, hasta mis actuales 112 decentes puntos, he recorrido con el equipo un largo y muy extraño camino.
De todas formas, incluso desde que empecé a tomar niveles de Arquero Arcano, no he podido dejar de ser la "inútil" del equipo. Sí, cuando tengo un arco en la mano le pego tres tiros a cualquier cosa que se ponga por delante, la cosa es que no les hacía ni cosquillas a pesar de dejarlos como un alfiletero.
Las habilidades son importantes, lógicamente, y las que trae ser una arquera arcana son geniales (como esa de disparar tres flechas de un tiro), pero si lo que una quiere es ser letal, ser hábil no basta. Es como si a un ninja le dieras una katana de goma: probablemente haga más daño de lo que haría una persona normal, pero no tanto como lo haría si tuviera una katana bien afilada como Dios manda.
Así que ¿cuál es la lógica solución a mis problemas de falta de letalidad? En una partida de aventureros mayoritariamente masculinos (hasta yo integré esa mayoría por un desafortunado tiempo), esa solución pasa por una de las actividades favoritas de los hombres: ir de compras. Supongo que fue porque compramos armas mágicas a montones y artefactos mágicos a patadas que no se quejaron tanto (aunque  sí que compramos algo de ropa pintuda y una muñeca mágica...que no eran para ninguna de las chicas, por cierto).
Y desde que soy la feliz poseedora de un arco encantado para combatir diablos, demonios, y cualquier cosa que se le ocurra salir del infierno. No estaba seguro de hasta que punto iba a funcionar, hasta que lo usé junto uno de mis nuevos rasgos del clase que consiste en disparar un flecha a cada enemigo que tenga a la vista en una sola acción. Ayer, corriendo en medio de una batalla buscando a un amigo, nos cruzamos con un escuadroncito de 15 diablos duros de matar. Al parecer, tenían un encantamiento que hacía que el daño que se le hacía a uno se dividiera entre todos, que significa que el daño se convierte en insignificante y se tarda horas en matar a la tropa completa. Eso hasta que les lancé una flecha a cada uno...
Resumamos: en lo que los demás le dieron a tres de ellos, yo me cargué a los 16 de una. Por una vez, todos me miraron con asombro y algo de miedo. Quiero ver que alguien me diga inútil ahora.

lunes, 29 de abril de 2013

Lo que todas las chicas quieren

No es un auto, no es un avión, ni siquiera es un marido/novio adinerado. Lo que todas las chicas quieren (y si no lo quieren, deberían) es una navaja suiza. He dicho.
Una navaja suiza te puede sacar de mil problemas, es una herramienta siempre útil, que siempre se puede reparar. La única forma de que una navaja suiza no funcione, según escuché sabiamente hoy, es que te la roben o la pierdas.
Hace mucho que quería una navaja suiza, más que nada para no ir por la vida buscando destornilladores, o tijeras, o pinzas, o estiletes para cortar, o sacacorchos para el hipotético día en que aprenda a abrir una botella de vino sin ayuda. La otra parte de mi deseo de una navaja suiza se iba más por el lado de que se ven muy monas.
La parte mala de una navaja suiza es que es algo cara, al menos las originales lo son. Claro que justifica su precio completamente, pero no es algo que uno vaya comprando como se compra caramelos o calcetines. Es, como se dice, una inversión a largo plazo.
Supongo que, por eso, verlas con 15% de descuento en la Feria, me tentó. Había pensado, inicialmente, comprarme una chiquita, de esas para niña que tienen navajita, tijerita, y lima con destornillador plano, además de la clásica pinza y mondadiente, pero mi esposito me convenció de que aumentando un poco más (que tampoco era mucho), podía comprarme una que tuviera más cosas y algo más grandecita. Y para caer en tentación yo no necesito que me empujen...
  Lo cierto es que mi navajita (aún sin nombre) me salió relativamente económica y tienen 11 accesorios (incluyendo la argollita de llavero, que conste), aunque los accesorios sirven casi todos para más de una cosa. por ejemplo, el abrelatas, también es destornillador plano delgadito. O el destapador de botellas, también sirve como destornillador plano, encorvador de alambres y pelacables (al fin podré pelar un cable sin cortarme los dedos en el proceso). Sí, fue una buena compra.
 

martes, 5 de febrero de 2013

Años de duda

¿Recuerdan el clásico juego de windows, "Buscaminas"? Ese en que tenías un tablerito con diez bombas escondidas y tenías que encontrarlas sin hacerlas volar. Cuando salió el jueguito como agregado del Windows, yo tendría alrededor de 10 años (creo, mi memoria es muy mala), así que me senté a probar todos los jueguitos. El desastre fue que, a pesar de que podía batirme muy bien con el solitario y demás, nunca logré entender la lógica del Buscaminas.
Frustrada, busqué las instrucciones, pero en esa época tampoco me dijeron nada. Un amigo sacerdote, que era un ídolo para el jueguito y porras (al único al que he visto jugar en avanzado y ganar todo el tiempo), trató de explicarme como se jugaba (además de haciendo click en todos los cuadraditos hasta que alguno volara), pero ese día estaba más ocupada jugando a las carreritas en su miniconsola, así que lo único que recuerdo de las instrucciones es que los números tenían algo que ver.
Y así pase años en la ignorancia, y podrían haber sido muchos más si no fuera porque el sábado, día de todos los acontecimientos, sme fijé que alguien había estado jugando al buscaminas en la compu de la tienda. Entré al juego y...perdí al menos 10 partidas, hasta que se me prendió el foquito y entendí de que iban los numeritos.
Al fin, tras años de duda, entendí como se juega el pinche jueguito. Además de desarrollar un vicio y un insano deseo de ganar, me queda una pensamiento dando vueltas por ahí: "Meli, te pasaste de burra".

lunes, 4 de febrero de 2013

Sábados interesantes (escrito en la madrugada del lunes)

Muy a tiempo, eh? Los domingos, a pesar de que me duermo hasta las 11 de la mañana o algo así, me levanto con las baterías en el suelo. Debería darme el día para hacer todas las cosas que no alcanzo a terminar en la semana, como lidiar con la ropa limpia y sucia, limpiar el cuarto, ordenar las cosas, yo que sé, pero las fuerzas no me alcanzan para hacer nada, menos para escribir en el blog.
De todas formas, acá va un resumen de mi sábado. Todo comenzó como cualquier sábado: levantarse temprano, alistarse, ir al trabajo. La diferencia fue que este sábado, mi jefa viajaba a España otra vez, así que me estuve esperando a que viniera a darme las últimas instrucciones para mantener la tienda funcionando y cuidar de su perrito. Después de eso, mi esposito fue a recogerme al trabajo, vinimos a casa y...nos encontramos con el cerro de ollas y platos que, cortésmente, nos dejaron.
Almorcé, lavamos los platos y por primera vez en mucho, mucho tiempo llegué de primera al club. Lo bizarro fue que como no había nadie más que mi hermanita y yo, nos sentamos en una banca, cada una con un libro distinto de Jane Austen, y nos quedamos una buena media hora leyendo. Por cierto, mi hermana no es muy aficionada a leer nada que no sean los subtítulos de la tele (y a veces, ni eso), así que fue por demás extraño verla sufriendo por los personajes de "Persuasión".
De ahí, jugamos un rato a un juego infantil que no recordaba que fuera tan mortal, y tuve que irme al ensayo de coro. Iba yo tranquilamente bajando la calle, cuando veo la librería de la esquina abierta de par en par, algo raro a esa hora en día sabado. Recordando que hace rato que no tengo tinta en mi pluma, me fui a comprar los dichosos cartuchitos. Si hay algo que me gusta en la vida, es entrar a una librería de esas que tienen montonos de cuadernos bonitos, cerros de bolígrafos, plumas, y lápices y cosas así, así que estaba metida en mi elemento cuando recordé que hace mucho que quiero una de esas portaminas de minas gruesas tipo lápiz para dibujar. 
Pedí una de esas y, ¡oh casualidad!, la chica que atendía la tienda muestra una mientras dice: "Sólo nos quedan de éstas, hay ue darle la vuelta a las almohadillas porque son para zurdos...", como si se estuviera disculpando por algo. ¿Saben lo difícil que es encontrar cosas específicamente para zurdos en este rincón del mundo? Estoy muy habituada a batirme con cosas para diestros (en mi vida he usado una tijera de zurdos, y creo que a estas alturas de la vida me parecería hasta raro), pero de todas formas, encontrar algo para zurdos es siempre una tentación. Así que tuve mi portamina-lápiz-versión zurdos-Stabilo-color azul por un precio más que adecuado. En mi planeta, eso es suerte.
Claro, la suerte se me acabó cuando, saliendo de ahí para esperar el micro, unos fetos idiotas pasaron en un auto y me dieron un globazo en la cadera. Más que mojarme (que sí lo hicieron), me hicieron ver estrellas del dolor, sentí un ardor horrible donde me golpeó el globo por mucho rato. No me salió un moretón como pensé, pero el golpe me sigue doliendo hasta ahorita. Ganas de matar a esos imbéciles, caramba.
El ensayo de coro, después de varias semanas de ocio improductivo y arruinador de gargantas, fue divertido, más que nada porque ninguna de las que ahí estábamos tiene una pinche idea de alemán. Recuerdo algunas cosas de cuando cantamos la 9ª Sinfonía, pero no me sentía muy segura como para leer todo un texto en alemán, y menos uno que no conozco ni ide oídas. Resulta que cantaremos al Vals del Emperador de Strauss en un extraño pero hermoso arreglo para coro...con letra en alemán. Nuestro solfeo sonaba bien, nuestro alemán...no tanto. 

El vals es hermoso, uno de los más bellos (más si, como yo, se pasaron parte de una vacación viendo a Romy Scheneider actuando de Sissi y bailando eso con sus hermosos vestidos de gala).
Y finalmente, el cierre de mi sábado: una larga, larga, larga sesión de rol, que terminó con mi personaje muerto por tercera vez, mi esposo muerto y obliterado de la existencia, y un monstruo feo persiguiendo a los dos sobrevivientes. La moraleja: no juegues con cartas mágicas si de verdad no sabes lo que te puede salir (Yu-Gi-Oh puede irse a la mismísima por eso de "confiar en el corazón de las cartas).