lunes, 11 de febrero de 2019

Nuevamente, la poke-cacería

En agosto (o fue julio, tal vez) de 2016, se habilitó Pokémon GO en Bolivia. Obvio, en los primeros meses, todo mundo jugaba y andaban como zombies con la cabeza metida en sus celulares. Con el tiempo, el grupo de los jugadores se redujo bastante pero quedó gente de lo más interesante.
Lastimosamente, siempre están los que hacen trampa y juegan con fly y resulta un problema cuando se trata de bajar un gimnasio, pero da una ligera ventaja cuando se trata de entrar a incursiones entre 5 en una plazuela vacía y ver que hay gente en combate en el gimnasio... En fin.
Desde hace un tiempo, entre los arqueros, de ser una de las tres que seguía jugando religiosamente, re aparecieron muchos en el vicio y ahora tenemos un grupito más agregados que salimos a pokemonear tratando de atrapar al pokémon legendario de turno en las incursiones. Caminamos como judío y evitamos llamadas de amigos y familiares en medio de los combates, y encima reímos como locos cada vez que a alguien se le escapa el bicho. Para rematarla, siempre acabamos comiendo algo por ahí y recuperando todas las calorías que quemamos en caminar.
Eso sí, me duelen mucho las piernas por las caminadas.

viernes, 8 de febrero de 2019

Y se me pasó el Año Nuevo...

Cada vez es más complicado mantener este blog. Realmente, historias no me faltan, cada día pasan cosas raras y vivir la agitada vida de una deportista es de lo más interesante... y la vez no. Mucho trabajo, mucho sacrificio y cero paga. La misma historia de todos.
De todas formas, esto va a que hace unos días mi laptop se suicidó de un solo saque. Aunque había dado señales previas de que su vida se agotaba, no pensamos que fuera realmente serio. Había el plan de ahorrar para comprar otra laptop, hacer un respaldo de los datos guardados y todas las precauciones que se toman cuando algo electrónico está por morir... pero como el momento no llegaba, simplemente no le dimos más importancia, hasta que realmente se reinició y el disco duro no arrancó más.
No sabemos exactamente qué pasó ahí dentro. Hay un leve olor a quemado, pero no tenemos manera de saber cuál fue la falla precisa que mandó todo por la borda. Como siempre, después de las lamentaciones de rigor, y echar cuentas sobre cuántos años tenía la difunta (unos 8, según mis cálculos), el siguiente paso era pensar en reemplazarla con algo más reciente, más resistente y que estuviera dentro de nuestras posibilidades económicas y los otros gastos que hay que hacer (más flechas...).
Resultado: Estamos en presencia de... mmm... la nueva laptop innominada de Meli. Largo tiempo dure.

jueves, 15 de noviembre de 2018

El mundo de las explicaciones extrañas (SPOILERS)

Juro que traté de hacer esta entrada sin contar mucho, en serio, pero hay tantas cosas que no me acabaron de cuadrar que no pude resistirme. Los que todavía no hayan ido a ver "Animales Fantásticos: Los crímenes de Grindelwald", no lean esto. En serio. 
-- . --
Un nuevo año, un nuevo evento para el Club HP. Hace bastante tiempo que no nos metíamos en estos alborotos. El estreno anterior, el cine con el que queríamos trabajar, básicamente, nos hizo una propuesta tan miserable (así es Cine Center, hablo de ti) así que preferimos ver la peli como todos los mortales. Para este estreno, ya hay nuevo cine en la ciudad y pues les hicimos un trato: entradas por evento. Buen trato para todos.


No es que no haya disfrutado la película. Al menos una buena parte, sí la disfruté. Si se tata de Rowling, soy una persona muy parcial y estoy dispuesta a confiar en su criterio e imaginación casi siempre. Pero (siempre hay un pero), hay cosas que, como buena fan/nerd me es difícil dejar de lado.
La historia comienza en 1927. El MACUSA va a mandar de vuelta a Grindelwald a Europa para que responda por sus crímenes, y obviamente todo sale mal (o no tendríamos película). Grindelwald, como todo villano que se respete, desea dos cosas: poder, en la forma de Credence (que, damas y caballeros, no estaba muerto), y estilo, en la forma de una mansión en París.
Newt, mientras tanto, sigue con sus amigos animales mágicos, convenientemente guardados en su maleta o su sótano (gran sótano, por cierto), y esquivando al Ministerio de Magia británico y/o a su hermano Theseus y su novia que era su amiga en Hogwarts, Leta Lestrange (les suena el apellido, seguro). En ese alboroto, sólo falta saber dónde están las hermanas Goldstein y nuestro muggle favorito: Tina está en París (qué coincidencia) y Queenie aparece con una Jacob con pinta de drogado /hechizado en la puerta de Newt.
Hasta ahí, todo va bastante coherente. Después, Credence escapa con Nagini (seguro que ya saben del lío de la maledictus), Tina conoce a un señor sospechoso en París, Queenie deja a Jacob después de Newt lo desembruja, y todos se van a París. Ya tenemos a todos los interesantes en la ciudad luz, y es momento de que se suelte el caos. 
Para empezar, la personalidad de Queenie se fue al cuerno en algún momento entre las dos pelis. Donde habíamos visto una mujer dulce e inocente, pero con una buena dosis de fuerza interior, ahora tenemos una mujer que más que dulce e inocente parece una niña caprichosa. Newt se pierde un poco en su propia película, y el protagonismo se lo lleva la historia de Credence (que no necesariamente él), Leta Lestrange, el pasado de Dumbledore y los planes de Grindelwald. Asumamos que eso se debe al título de la peli, pero incluso así esperaba más criaturas fantásticas y menos Jhonny Depp. 
Por cierto, Depp quedó bastante convincente como Grindelwald y los de casting tuvieron el buen detalle de buscar al muchacho que lo interpretaba de joven. En general, las actuaciones son buenas, los efectos impecables, y la estética es muy cuidada. Pero  es cuando se trata de rellenar la historia cuando las cosas se ponen complicadas.
Entre enterarnos del turbio pasado de los Lestrange (bien turbio), y el de Leta específicamente, nos muestran detalles que se notan que están hechos para tentar a los fans: un vistazo de la Piedra Filosofal en la casa de Nicolas Flamel, un regreso a Hogwarts y, damas y caballeros, una Profesora McGonagall. La cosa es que es imposible que sea la profesora McGonagall que todos conocimos, las fechas no encajan por ninguna parte. Dumbledore aparece como Profesor de Defensa contra las Artes Oscuras, lo que estaría muy bien si no fuera porque él enseñaba Transformaciones. Incluso si resulta que esa Profesora McGonagall es Minerva, significaría que Dumbledore es todavía Jefe del Departamento de Transformaciones o ya es Director de Hogwarts. En fin, que algo no encaja ahí.
A medida que avanza la historia, el drama de Queenie y los planes de Grindelwald avanzan hasta llegar al "catastrófico" final: Queenie deja a su mugle para irse con Grindelwald... que le promete ser libre para poder estar con su muggle (que por cierto, no quiere ir con ella siguiendo al fascista mágico). ¿Un buen motivo? No lo creo.
Y para acabar de matarnos a todos, la gran revelación (y no hablo del pacto de sangre entre Dumbledore y Grindelwald que hace que no puedan atarcarse uno al otro... lo que genera un gran hueco en la historia de la muerte de Ariana Dumbledore, si me preguntan). La gran revelación es que Credence es (chan chan chaaaaan) un Dumbledore. Por dónde, ni idea. ¿Primo lejano? ¿Primo cercano? ¿Hermano (¿mal doblaje?)? Hay mucha tela para cortar con muchas explicaciones jaladas de los pelos, y realmente espero que Rowling dé una explicación coherente a todos esos desmanes porque de otra manera toda la historia se cae solita por su propio peso (en incoherencias temporales, claro).
Y con eso ya les conté toda la trama. De veras, siempre evito hacerlo (excepto con las cosas muy obvias), pero esta vez no podía evitar quejarme. Aún le doy algo de beneficio de duda a Rowling, pero eso puede cambiar en base a lo que aclare, no creo ser la única que haya notado esas cosas (es más, casi todo el Club aquí lo hizo. Nos pasamos la mañana tratando de despertar a fuerza de debatir por chat sobre los méritos de la peli). ¿Qué pasará? ¿Qué misterio habrá? Fue una gran noche, pero no lograré dormir con todas esas cosas dando vueltas.

viernes, 19 de octubre de 2018

Inspiraciones y Referencias

Debo ser honesta en un aspecto de uno de mis múltiples vicios: Sí, me encanta leer, pero odio los libros de teoría y relacionados. Muy rara vez he logrado terminar un libro de teoría de lo que sea, y cuando lo hice fue por pura terquedad o porque realmente necesitaba terminar de leerlo. La teoría es árida y los escritores de teoría no saben hacerla interesante. Puedo ser una geek rata de biblioteca, pero jamás seré una académica (al parecer).
Por supuesto, existen las excepciones a toda regla. Si les dijera que acabo de terminar una muy sesuda monografía que analiza el trabajo de un director de cine, sonaría a que contradigo todo el párrafo anterior. Pero si les aclaro que la monografía en cuestión analiza la obra de Hayao Miyazaki, el mero mero de Studio Ghibli, cambia la cosa, ¿verdad?
¿Cómo terminé con una monografía que no me pagaran por revisar? Sencillo, mi esposito, que me sabe todos mis vicios (y si no sabe, se los inventa), me trajo "El mundo invisible de Haya Miyazaki" de su viaje a Buenos Aires. De entrada, el diseño del libro es precioso, con un montón de dibujitos (sí, ya sé, sueno a niña de 5 años), pero si vas a hablar de manga y anime, mínimo pones dibujitos.
Básicamente, el libro es un análisis de todas las influencias y referencias que se pueden encontrar en el trabajo de Miyazaki, incluidos sus largometrajes, sus cortometrajes y sus obras publicadas (el hombre es un capo, por cierto), desde sus inicios en Toei hasta el estreno de "Ponyo en el acantilado" (o sea, hasta hace relativamente poco). Miyazaki tiene un estilo bien definido y una forma de trabajo con la que se maneja Studio ghibli, con la que muchos otros directores no están de acuerdo, pero que definitivamente le funciona. La parte mala, las producciones del Studio dependen casi totalmente de él.
Aparte de su "modus operandi", Miyazaki tiene ideas claras de lo que quiere plasmar con sus historias, un propósito definido por una filosofía personal pero que le debe mucho a sus fuentes de inspiración y a sus pasiones (como volar, algo que es muy claro en casi todas sus películas). Si bien toma mucho de fuentes extranjeras, le debe aún más a la cultura japonesa, a su religión y sus mitos antiguos. Y a pesar de que se nota que sus producciones, incluso las que toman más de fuentes externas, están muy ligadas a Japón, son entendibles para públicos no japoneses porque sus mensajes principales son muy universales.
Obviamente, el análisis que presenta el libro es mucho más profundo, muy bien documentado y lleno de ejemplos de las mismas obras que se analizan. Incluso si no se recuerdan todos los detalles de las películas, se puede seguir fácilmente todo el análisis. Y como es un tema interesante (para mí, al menos) no se vuelve una lectura pesada. 
Vale la pena armarse de paciencia y salir de la idea de que los libros académicos son del diablo (que lo son, pero este no) y darle una mirada a este trabajo. De veras.

jueves, 4 de octubre de 2018

Vicios de toda la vida

Cada año se repite esta entrada en algún momento (si no es en dos momentos), y es que hay impulsos que son más fuertes que la voluntad de cualquiera en esta casa (y eso incluye a los perros). A estas alturas de octubre (y habiendo ignorado olímpicamente todo lo que pasó y dejó de pasar en septiembre), lo habitual es la Feria del Libro en Cochabamba.
Como siempre, procuramos ir el primer día a comprar los libros que después no encontraremos y decidir los que pueden esperar a las rebajas del último día, y ver de paso quiénes serán los afortunados que reciban libros por Navidad. Hasta ahí, todo normal como siempre, si no fuera porque hace dos semanas nos pusimos a ordenar un poco el desorden de la casa. 
En un intento por despejar la mesa del comedor de todas las cosas que siempre acabamos poniendo encima, tratamos de distribuir los libros apilados en los pocos espacios disponibles en la estantería (o sea, tratar de apretujarlos lo más posible sin hacer que el librero acabe derrumbándose por el peso). Lastimosamente, la realidad es que ya no hay espacio y los libros se nos apilan en todas partes: en la mesa del comedor, la de la salita, el piso del escritorio, mi velador... Ustedes digan una superficie horizontal cualquiera, y es probable que tengamos algunos libros acumulados ahí. 
Viendo las cosas así, nos dijimos que, siendo las circunstancias lo que son, este año evitaríamos comprar más libros en la Feria del libro... a no ser que fuera algún libro raro rarísimo. Nada de compras hasta conseguir estanterías. ¿Hecho? Hecho.
Y... primer día de la Feria del libro, y acabamos volviendo con cinco libros nuevos a casa, cuatro de ellos para nosotros, además del propósito de hacer una lista clara de qué libros tenemos y no comprar repetidos (aunque eso no impidió que tuviéramos tres ediciones de "El Hobbit", dos de "El Silmarillion", varias de Harry Potter diferenciadas por el idioma... y así podemos seguir).
Me pregunto si terminaremos como una pareja de acumuladores de libros que vi una vez en televisión: pilas de libros del suelo al techo y tapando los pasillos... No creo que ese sea un destino despreciable.

miércoles, 29 de agosto de 2018

El cuento de Medellín

Como siempre, cuando empiezo a contar mis historias aquí ya son cosa del pasado relativamente lejano (lejano considerando la velocidad a la que la información pasa y cambia hoy en día). Como se ha vuelto común en estos últimos años en mi blog, aunque me pasan cosas cada vez más interesantes, cada vez tengo menos tiempo o ánimo de compartirlas. Una lástima, mis historias son mejores que cuando empecé con esto.
¿Por dónde empezar mi cuento en Medellín? Obviamente, por Cochabamba. Al terminar los Juegos Suramericanos, sabíamos todos los de la Selección de la posibilidad de ir al Campeonato Panamericano de Tiro con Arco en, justamente, Medellín, en (adivinen) agosto. La Federación, muy cordialmente, nos informó que cada uno tendría que cubrir sus propios gastos si quería ir, unos 1200 $Us en el mejor de los casos.
Lo interesante del caso era que para ir a ese Campeonato había que clasificar con puntaje... y a los bolivianos nos invitaron de buenas gentes, porque estaba visto que como no teníamos mucha experiencia en competencias internacionales, necesitábamos roce y salir de nuestros límites cómodos de competencia. En cualquier caso, aparte del gasto, se trataba de toda una oportunidad... una que daba mucho miedo.
Después de semanas de debate, interior y exterior, decidimos ir los valientes de siempre de Cochabamba. Fue toda una aventura en varios niveles.
Aparte de que era la primera vez que salía al exterior de viaje sola (y técnicamente a cargo de las criaturitas), estaba el detalle de que era nuestra primera competencia seria afuera (los Suramericanos no cuentan, era nuestra cancha y todo eso). A eso, súmenle la presión de hacer un papel decente aunque, técnicamente, nadie te lo exija porque todos sabían que era un viaje para ganar experiencia compitiendo afuera más que para lograr algo real.
Y vino el primer día: Clasificación. Empecé una maravilla. No increíble, o disparando puros amarillos como las demás, pero con buenos disparos y sintiéndome cómoda con lo que hacía. Y eso duró exactamente dos andanadas. Por algún motivo que aún no logro descifrar del todo pero que sospecho se debió al mal estado de mis flechas (varios golpes contra el ladrillo no ayudan a la estabilidad y buen estado del carbono, para que lo vayan sabiendo), y a los nervios de ver que varias caían al piso sin razón aparente. Pánico es poco para describir lo que sentía ese rato. Vergüenza se le acerca bastante. Ira medio disimulada también. Me dio mucha bronca ver que pude haber hecho un mejor puntaje si no fuera porque mis flechas decidieron caer una tras otra al césped, sin importar lo que hiciera o dejara de hacer, y pensar que acabaría entre las últimas sin merecerlo del todo. 
Gracias a Dios por las compañeras de equipo pacientes y los encendedores de bolsillo. Esa tarde, antes de irnos de paseo por la vida (como todas las tardes que estuvimos en Medellín), sacamos todas las puntas de mis flechas, revisamos una por una las que estaban con rajaduras o marcas raras, y volvimos a pegar las puntas buenas en las flechas que no  estaban tan jodidas. El plan para el siguiente día de competición: No ser yo la que hunda al equipo femenino.
Aquí hay que hacer una nota importante: Hasta el día previo a la clasificación, no había recordado (o no me había enterado, no recuerdo bien) que en el Campeonato Panamericano, se jugaban las primeras plazas de clasificación individual y en equipos a Lima 2019, que es también clasificatorio para Tokio 2020. Nos habían dicho que sólo habían 6 cupos para equipos, 3 femeninos y 3 masculinos. Aparte de eso, habían cupos individuales para los que no quedaran en los equipos el tercer día de competición (es todo un jaleo, no pidan que explique).
Segundo día de competición: Eliminatorias en Equipos. Por mi espantoso puntaje en la clasificación del día anterior (que sigo creyendo culpa de mis flechas), habíamos entrado de últimas en la tabla, y contando los byes disponibles y la distribución de las llaves, nos tocaba ir contra Cuba en 8vos de final. Llegamos temprano al campo para aprovechar el campo de prácticas y no entrar frías y sin calibrar a la competencia. Los chicos entraron primero y las chicas nos quedamos entrenando un buen rato más. 
Cuando fueron a buscarnos, los chicos ya estaban eliminados (les tocó contra Colombia de entrada, feo) y faltaban todavía dos rondas para terminar con los equipos masculinos. Tuvimos dos rondas de práctica ya en los parapetos oficiales, y alcanzamos a ver que las chicas de Cuba disparaban... igual que nosotras. Tal vez eso nos envalentonó, pero nos convencimos unas a otras que si metíamos todo dentro del rojo, podíamos pasar a la siguiente etapa. Obviamente, más fácil decirlo que hacerlo, aunque he de admitir que lo que mejor nos funcionó fue la dinámica que establecimos casi automáticamente como equipo. Aunque nos había tocado competir en equipo con una o con otra, nunca habíamos estado las tres en el mismo equipo al mismo tiempo, y aún así fluimos bastante bien juntas. Llegamos a flecha de oro, ante el asombro de las cubanas (y todo el resto del mundo) y ganamos al final. Para nosotras, era como haber ganado el mundo.
Brasil era nuestro siguiente oponente, y ya las habíamos visto disparar en los Suramericanos. Nos achicamos, pero seguimos dando pelea y nos fuimos 6 - 2. Nuestra filosofía de "nadie nos quita lo bailado" nos mantuvo con el ánimo arriba, y nos fuimos a desarmar equipos en paz con el resultado, y fue cuando empezaron los rumores de clasificación. No nos lo creímos al principio, se supone que eran sólo tres puestos, y eso lo habíamos entendido bien claro. Y nos lo confirmaron: nadie, menos nosotras, creía que podíamos lograr algo, habíamos ido a aprender a competir por roce, y conseguíamos una clasificación por esos 2 puntos que conseguimos contra Brasil, y por dejar a Cuba de camino.
Después de eso, la competición pasó como un borrón, con sus altos y sus bajos, disparando o apoyando a los chicos, aprendiendo siempre. Empezaron a llover los mensajes de whatsapp, las notificaciones de facebook, las llamadas a casa para avisar las buenas noticias. 
Conseguir la clasificación para Lima no significa que iremos las que conseguimos el cupo. En un mundo ideal, sería así, pero eso no sucede en los deportes. Bolivia va, no nosotras como personas individuales, y sabemos que todas estarán ahora dispuestas a saltar sobre los cupos al menos descuido. Eso significa que tendremos que seguir trabajando, más que hasta ahora, para ser nosotras las que vayan. Hay mucho camino aún por delante, pero, nuevamente "nadie nos quita lo bailado".

sábado, 7 de julio de 2018

La peli frente al libro: Ready player one

Estaba segura, segurísima, que había escrito una muy aguda entrada sobre "Ready Player One" cuando fuimos a verla al cine hace unos meses (la verdad, no logro recordar en qué mes, asumo que abril), pero resulta que no. Dado que es obvio que ya ni en mi memoria puedo confiar (no es que le tuviera mucha confianza, pero esto ya es el colmo), y que hace unos días terminé de leer el libro (dos días, damas y caballeros), tendré que hacer las dos entradas en una.


Mi amigo/entrenador Jorgito fue el primero en mostrarme el trailer de la peli. Me sorprendió la cantidad de referencias y cosas de cultura pop que aparecían. De hecho, paramos el video en una escena para contar cuántas cosas reconocíamos y perdimos la cuenta. Obviamente que iba a ir al cine a verla, si podía ser en 3D, mejor todavía.
Si el trailer prometía mucho, la peli cumplía todas esas expectativas. Más allá de las animaciones y logrados efectos especiales (o sea, cerca de la mitad de la peli), la trama estaba muy planteada y resultaba convincente. La historia sucede en el año 2045 (no muy lejos de ahora, si la piensan), la Tierra es un desastre y Wade Watts (bautizado por su padre fan de los cómics y muerto), pasa su vida en las Torres, un montón de casas rodantes apiladas una sobre otra (una favela con estilo del primer mundo). Como todos los adolescentes de su época, y toda la gente del mundo, en general, Wade se pasa la vida metido en el OASIS, un juego masivo de rol en línea que además usa realidad virtual y que requiere que los usuarios requieran visores y guantes hápticos. O sea, que ven y sienten (de acuerdo a la calidad de sus dispositivos de acceso) el juego. Al diablo la realidad, está bastante jodida, y todos prefieren quedarse en el juego.
El creador de OASIS, Halliday, un geek fanático de los '80 (su infancia y adolescencia), al morir ocultó una Huevo de Pascua, accesible sólo tras resolver una serie de enrevesados acertijos relacionados con las obsesiones de Halliday. El que llegue primero, será el heredero de los millones de Halliday además del tener control total sobre el juego. Obviamente, todos se lanzan tras el gran premio, pero el creador resultó ser más listo atravesado que todos y cinco años después del lanzamiento del Huevo de Pascua, nadie ha logrado absolutamente nada. 
Wade, con su avatar Parzival, es un cazador del Huevo de Pascua, pero su falta de cŕeditos en el juego lo limita a quedarse bastante atascado en su búsqueda, aunque (obviamente, porque es el héroe), ha jugado todos los juegos clásicos, visto todas las películas, y las series televisivas, además haber escuchado toda la música, detallados en el "Almanaque de Anorak", que es el diario de Halliday, pero sin fechas de ningún tipo. De pronto, un día como cualquier día, descifra la primera pista casi por casualidad. Resulta que tiene razón y consigue la primera llave de las tres necesarias para llegar al final del camino.
Y es ahí donde entran los malos. Una compañía internacional, IOI, tiene mucho, muchísimo interés en encontrar el Huevo, por el dinero y por el control de OASIS, al que piensan quitarle su carácter casi gratuito, llenarlo de publicidad y convertirlo en un bien de lujo más, accesible sólo a aquellos que puedan pagarlo. Como toda empresa maléfica que se respete, tiene un gerente malvado y un ejército de lacayos que entran al juego con avatares genéricos, y con número (que siempre empieza en 6) en lugar de un nombre, los Sixers encargados de buscar el Huevo para IOI y arruinar el juego para siempre. Toda la generación de Wade se opone a esto porque el OASIS es casi la única realidad que conocen.
Y... ya que nos alargamos mucho en las preliminares, de ahí en adelante, la vida de Wade se desmadra, IOI intenta matarlo activamente, a él y a sus amigos virtuales (jamás los vio en la vida real), mientas todos corren tras las llaves y los acertijos tratando de ser el primero en llegar al Huevo y conseguir el gran premio.
Como es de esperarse, el libro y la película tienen la misma premisa. El libro (igual que yo y mi eterna presentación de la trama) es muchísimo más detallado y descriptivo de la situación social, los personajes, y muchísimos detalles que la película. Los personajes son los mismos, los héroes y los villanos, aunque con algunas ligeras diferencias en sus relaciones. 
Es en el desarrollo de la historia cuando el libro y la versión cinematográfica se empiezan a apartar. Las llaves y las puertas están en lugares muy distintos, mientras que en el libro es mucho más descriptivo y tiene muchas referencias a los '80, la peli, aunque se basa en tb en referencias, va mucho más a la acción y a  los aspectos visuales, sin dejar la historia de lado. Sólo es otra forma de presentarla.
En el libro, Wade es un absoluto geek de los '80. Se ha leído el "Almanaque de Anorak" varias veces, además de saberse todos los juegos, películas, series, música, TODO lo que obsesionaba a Halliday, además de ser un chico que maneja la tecnología con muchísima soltura. Tiene una respuesta para todo, se las sabe todas... tanto que es hasta cargoso que realmente se las sepa todas, sólo necesitaba tropezar con las pistas para descifrarlas, básicamente. 
Mientras que la película resuelve la historia en unas pocas semanas, como mucho, el libro tarda varios meses en hacer que los héroes lleguen a su destino y los malos reciban su merecido. El ritmo es más lento, tanto que al principio uno tarda un poco en engancharse a la historia. A eso le aumentan que el héroes en medio nabo con todos sus conocimientos de geek, y el final llega como un... ok, ¿eso fue todo?
Aunque ambos, libro y película, son muy disfrutables, creo que sólo por esta vez, disfrutaré un poco más de la película. No quiere decir que el libro sea malo, sólo que entre tanta vuelta y descripción de absolutamente todo, y qué capo es Wade, una se queda con sabor a poco al final. Pero cada quién juzgue.

miércoles, 20 de junio de 2018

Los Juegos

Había pensado escribir esto nada más llegando a mi casa de regreso de la Villa Suramericana, pero... lo de siempre. Soy muy floja, muy volada, y la distancia empieza a ponerme la cabeza fría y bajarme los ánimos.
Hay muchas cosas que podría contar sobre esa semana y media de locura que fueron los Juegos Suramericanos para mí, desde el momento de la inauguración hasta la tarde en que salimos de la Villa, pero creo que ninguna le haría justicia y por andar en detalles perdería mucho tiempo (suyo y mío).
La Inauguración fue... rara, por decirlo de alguna manera. Fue interesante y emocionante estar del lado de los deportistas y no del público. Creo que fuimos los primeros de Bolivia en entrar al stadium antes de que empezara el show y la gente en las filas nos aplaudía al pasar. Si eso no es emocionante, no sé qué pueda serlo. De ahí, la cosa se puso un poco pesada, alargaron mucho los bailes y para cuando llegó la hora de encender el pebetero, la mayoría de las delegaciones se habían ido de regreso a la Villa porque tenían sus competiciones al día siguiente.
La estadía en la Villa fue toda una aventura. Buen lugar, comida mala, mucha gente rara dando vueltas por todas partes. Mínimo nos encontrábamos con los colombianos al bajar en el ascensor, fuera la hora que fuera. Había un trafico de pines de los países de los más loco, y los más codiciados eran de los países que trajeron pocos atletas.
Conocimos mucha gente interesante, y me tocó casi pelearme con una de las arqueras colombianas por motivos de lo más bobos y que no eran culpa de nadie más que del piso (en serio). Nos destrozaron en la competición, al menos a la mayoría de nosotros, pero aún así la pasamos bien. la mal tiempo, al menos ponerle buena cara para que los demás no crean que te están apaleando de verdad.
A decir verdad, y sin exagerar, cada segundo fue una experiencia, desde despertarse a 5:30, con todo oscuro afuera, para alistarse y llegar al desayuno a las 6:00 y al bus a las 7:00 para ir al lugar de competición, hasta las torneos de cartas con todo mundo metido en mi cuarto porque parece que mi destino es que todos se crean con el derecho de botarse en mi cama siempre que hay un campeonato. 
Fue aterrador pero ilustrativo darse cuenta de que ser buena en Bolivia no significa que serás buena también afuera. El nivel de competición era de otro planeta y si nos ganaron de entrada fue porque nos dio miedo. Pero eso es parte de la vida en el deporte y no queda otra que seguir, tratar de alcanzar ese nivel y meterle ganas.
---
Había pensado hacer una especie de trilogía sobre todo lo que pasó en los Juegos, pero como es evidente que no la haré, les dejo los títulos, a ver qué idea sacan.
- Meli en la Tierra de la Gente muy muy Alta o Bastante Bajita
- Meli en el único lugar en que se come mal en todo Cochabamba
- Meli y su espectacular pelea internacional