viernes, 17 de mayo de 2013

Absolutamente normal

Nunca había caído en cuenta (o al menos, no tanto) de lo terriblemente frustrante que es ser absoluta y completamente normal hasta el pasado lunes. Sucede que el domingo robaron la tienda, rompieron cerraduras, de la tienda y de la casa en que está la tienda, pero lo extraño es que sólo se llevaron ropa. Nada de llevarse el equipo de sonido, o los electrónicos, o las garrafas o la maquinaria que había en la casa, se fueron directo a la ropa.
Dejando de lado el hecho de que se llevaron casi 3.000 $ en ropa y zapatos, lo peor del robo fue entrar a la tienda el lunes por la mañana y encontrar a mi jefa, que es más mi amiga que otra cosa, sentada en medio del desorden que dejaron los desgraciados, y sin siquiera el ánimo de enojarse o despotricar. Sólo estaba triste...y muy frustrada. Me pasé la mañana levantando el tiradero, saltando al mínimo ruido, y deseando tener alguna mágica habilidad que me permitiera encontrar a los ladrones y romperles las piernas.
Claro, después también pensé que ni mi personaje de rol, ni una bruja estudiante de Hogwarts, tienen las habilidades para rastrear a unos ladrones, aunque si los encontraran sí que podrían romperles no sólo las piernas, sino también la cara y otros miembros. Y de ahí me puse a pensar en que tal vez un jedi podría haber sentido una perturbación en la Fuerza o algo por el estilo, aunque no llegara a tiempo para impedir el robo, así que tal vez necesitara un elfo hábil en el rastreo, aunque rastrear en ciudad es más difícil que rastrear en la naturaleza.
Y después me puse a pensar que sólo a una loca como yo se le ocurriría pensar todas esas tonterías mientras ordena una tienda recientemente robada. Ser loca se sale de lo normal, pero como no es una "habilidad" precisamente útil, no es que pueda hacer mucho con eso...excepto tratar de parecer normal.

domingo, 12 de mayo de 2013

Caras de iguana

Si algo de bueno tiene haberse mudado, es que, por primera vez en mi vida, tengo televisión en mi cuarto y nadie para impedirme ver lo que quiera (ni mi esposito). Como de todas formas, tampoco veo mucha tele (porque prefiero estarme clavada en la computadora), no es que ahora me la pase clavada como una boba delante de la pantalla (al menos, no de esa pantalla), pero hay cosas que son imperdibles (como Sheldon y su parva de nerds en "The Big Bang Theory).
Lógicamente, también hay cosas que es mejor no ver, y otras que son tan malas para ver que hasta resultan buenas. por ejemplo, anoche eligieron a Miss Cochabamba. Mi muy personal opinión es que, al menos aquí, los concursos de belleza están muy desprestigiados, no sólo porque hay rumores (como en todo lado) de que están arreglados y demás, sino por las mismas candidatas, que cada año son más feas que el anterior.
No que yo me crea una diosa (que no lo soy), pero si alguien se va a presentar a un concurso de belleza, debe al menos ser bella...y no una "belleza exótica" (que es otra forma de decir que es fea como una blasfemia). Supongamos que soy una mala envidiosa, y cada quién juzgue por sí mismo.

Además de ser chatitas (algunas son más pequeñas que yo, que mido 1.70 y no me considero precisamente un poste), la mayoría de ellas tienen caras feas. Aceptemos que sí tienen buenos cuerpos no más (excepto las que tienen tanto busto que hasta se ven vulgares), pero ninguna sabía ni pararse, n posar, ni estirar el cuello para no parecer un jugador de fútbol americano con amigdalitis. El caso es que anoche nos quedamos a ver la elección con mi esposito, por pura gana y gusto de reír, para ser honestas.
En ese sentido, no me defraudaron. Agarré el concurso a la mitad, es cierto, pero alcancé a ver dos videos en que las chicas en cuestión se veían, además de feas, muy vulgares (supongo que fueron las "poses sexys" que hacían), además de os cuadros en traje de baño (ninguna sabía caminar, y ni siquiera podían coordinar los pocos movimientos que tenían que hacer juntas), y el de traje de gala (ninguna sabía elegir ni un vestido ni un color que las favoreciera un poco). Lo mejor de la noche fue la ronda de preguntas.
Aparte del hecho de que todas las preguntas eran bastante estúpidas, del tipo "Si eres elegida Miss Cochabamba, ¿qué harías para prevenir la vilencia contra la mujer?" (yo hubiera respondido algo así como "Como Miss no se puede hacer nada, el título es sólo nominal y me eligen por mi cara bonita, y no por mis dotes políticas, así que lo único que podría hacer es prestar mi cara para las campañas"...pero esa soy yo), las chicas respondía lo que sea en cuatro palabras a lo sumo. A lo mejor les dijeron que no hablaran mucho, pero supuse que la ronda de preguntas era para demostrar que usas tu cabeza bonita para algo más que peinarte. Las respuestas eran algo así como:
- Presentador: ¿Te gustan las piñas?
- Candidata iguana X: Sí, las rosas son muy hermosas.
Ni de cerca, digamos.
Al final ganó la única que por su físico estaba más cerca de la corona: la única realmente alta (aunque con la misma cara de iguana, sonreía como si le dolieran las muelas). De segunda quedó la clásica rubia de bote (o sea, con más tinte que cerebro), y la tercera era la prima del rey león, fea con f de foca también. 
No puedo decir que me haya decepcionado el concurso, porque no se puede esperar nada bueno de un concurso de belleza en que todas son feas,y ni siquiera tienen el pretexto de que al menos son inteligentes. Quería reírme, y me reí (mucho).

martes, 7 de mayo de 2013

Las crónicas del excéntrico hombre metálico

El sábado por la noche, a modo de hacer hora para ir a recoger a mi hermanita de una fiesta, nos fuimos al cine a ver "Iron man 3", la última peli de esa saga (al menos, imagino que será la última...hasta que salga la siguiente de "Avengers"). Dicen las malas lenguas que Robert Downey Jr. ya no hará el papel de Tony Starks, el millonario creador de la armadura, y si me preguntan eso sería una completa lástima porque no creo que nadie más pueda encarnar al loco ese tan bien o con tanta soltura.
Todo comienza con un cuate terrorista llamado "El Mandarín", un chino con complejo de evangélico y terrorista mesiánico, en pocas, un loco. Por su parte, Tony Stark está medio traumado por lo que pasó en New york cuando los aliens invadieron la ciudad y él escapó por los pelos del agujero negro, tanto así que tiene ataques de pánico en que lo único que quiere hacer es meterse a su traje y salir volando.
Gracias al demasiado concienzudo guardaespaldas de Pepper Potts, Stark acaba amenazando al terrorista loco, y todo se desmadra.
Debo admitir que Iron Man no es santo de mi devoción desde que leí "Guerra Civil", por mucha razón que creyera tener, se le salieron las cosas de la manos, pero acá tenemos una presentación algo más "inocente". El Iron Man de la peli no es tan maquiavélico, pero sigue siendo un gran estratega y un cerebro analítico y astuto...y definitivamente raro. Incluso en la peor de las situaciones, tiene el ánimo de soltar un sarcasmo a cualquier ser humano con el que se encuentre.
Los que leyeron el comic no disfrutaron mucho de la peli, por los comentarios que leí. Al parecer la interpretación del Mandarín y su contexto no los convenció mucho, y aunque yo también la sentí algo flojita, todo el resto de la historia es bastante bueno. 
Creo que la clave para disfrutar las películas de superhéroes es no creer que son Las películas que cambiarán al mundo en algún sentido para siempre. No creo que esa sea su pretensión (al menos no lo parece) y buscarle más trasfondo y esperar joyas de la cinematografía...o completa fidelidad a los comics clásicos, es buscarle cinco pies al gato (además que hace mucho daño al hígado). Vale la pena ver Iron Man 3 si uno va con la idea de pasar un rato entretenido en el cine, y no pretende descubrir algo así como el sentido de la vida.

lunes, 29 de abril de 2013

Lo que todas las chicas quieren

No es un auto, no es un avión, ni siquiera es un marido/novio adinerado. Lo que todas las chicas quieren (y si no lo quieren, deberían) es una navaja suiza. He dicho.
Una navaja suiza te puede sacar de mil problemas, es una herramienta siempre útil, que siempre se puede reparar. La única forma de que una navaja suiza no funcione, según escuché sabiamente hoy, es que te la roben o la pierdas.
Hace mucho que quería una navaja suiza, más que nada para no ir por la vida buscando destornilladores, o tijeras, o pinzas, o estiletes para cortar, o sacacorchos para el hipotético día en que aprenda a abrir una botella de vino sin ayuda. La otra parte de mi deseo de una navaja suiza se iba más por el lado de que se ven muy monas.
La parte mala de una navaja suiza es que es algo cara, al menos las originales lo son. Claro que justifica su precio completamente, pero no es algo que uno vaya comprando como se compra caramelos o calcetines. Es, como se dice, una inversión a largo plazo.
Supongo que, por eso, verlas con 15% de descuento en la Feria, me tentó. Había pensado, inicialmente, comprarme una chiquita, de esas para niña que tienen navajita, tijerita, y lima con destornillador plano, además de la clásica pinza y mondadiente, pero mi esposito me convenció de que aumentando un poco más (que tampoco era mucho), podía comprarme una que tuviera más cosas y algo más grandecita. Y para caer en tentación yo no necesito que me empujen...
  Lo cierto es que mi navajita (aún sin nombre) me salió relativamente económica y tienen 11 accesorios (incluyendo la argollita de llavero, que conste), aunque los accesorios sirven casi todos para más de una cosa. por ejemplo, el abrelatas, también es destornillador plano delgadito. O el destapador de botellas, también sirve como destornillador plano, encorvador de alambres y pelacables (al fin podré pelar un cable sin cortarme los dedos en el proceso). Sí, fue una buena compra.
 

martes, 23 de abril de 2013

Reminiscencias

(¿Dudas sobre el título? Busquen en el diccionario. Gracias).
Ayer nos pusimos a vaciar algunas cajas (de las miles que aún tenemos sin vaciar) para poder meter la mesa redonda que nos compramos (que, por cierto, nos salió bastante cara, aunque no tanto como otras que vimos). Dentro de una de esas cajas (¿o era una de las bolsas que también vaciamos?) estaban varias de mis agendas de otros años, más específicamente, todas las comprendidas entre los años 2002 y 2008 (eso es mucho papel, si me preguntan) y dos de mis antiguos diarios (sí, solía llevar diario).
Acusemos a todas la drogas que me tomé para quitarme este molesto resfrío que traigo encima, por el ataque de nostalgia que me dio como para sentarme a leer uno de mis diarios, el último que realmente escribí. Este diario es especial por varios motivos, para empezar es el único que no era de papel de colores y perfumado, si no de una papel grueso rayado y con bordes dorados, que se cerraba con unas cintas (había que hacerle una moña). Es muy bonito, la verdad. Pasé a este diario después de que se me acabara el cuaderno de Artes Plásticas que tuvo la mala suerte de acabar rayoneado por todos lados con mis emplumes adolescentes del año que estuve en Sucre. Por las fechas, lo comencé alrededor de mayo del 2004 y la última nota es del 16 de noviembre de 2005, escrita justo después de que mi esposito (antes conocido como sufrido novio) se declarara. 
¿Qué tienen de especial las fechas? Simplemente fue uno de los años más extraños de mi ya no tan corta vida. Resumamos la cosa, que es muy patética, y quedémonos en el mal de amores que me dio. Nunca fui una adolescente conflictiva, o rebelde, o depresiva, que no quiere decir que fuera un rayito de sol (vivía enojada la mitad del tiempo), pero durante los difíciles años que van de los 13 a los, digamos, 18, supe mantener mi cordura y enfocarme en las cosas importantes (el colegio, el colegio y el colegio...¿mencioné el colegio?).
Así que resultó algo extraño leer las notas del tiempo que estuve más deprimida que vaca yendo al matadero. Ni siquiera tenía el pretexto de ser adolescente ya, tenía 19 yendo a 20. Tres cuartos del diario es quejadera, quedajera y quejadera.
Lo gracioso es que, contrariamente a mi costumbre, no me pareció tan repulsivo leer tanta sandez (y saber que la autora era yo misma). Simplemente, me dio penita por la chica que era (con tanta huevas en la cabeza), y me hizo pensar en las cosas que podré decirle a mis futuras hijas sobre el mal de amores: "Hija mía, todos los hombres, exceptuando a mi padre y al tuyo, son unos idiotas. No te tomes a ninguno en serio hasta que cumplas los 25".

jueves, 18 de abril de 2013

Historias departamentales

Y bueh, nos mudamos. El domingo nos vinimos al nuevo departamento con camas y petacas, como se dice. Muy previsoramente, ya habíamos estado trayendo algunas de las cajas más molestas, como las de los regalos de boda, y las últimas con las cosillas que quedaron sueltas en nuestro cuartito y que tuvimos que meter en otras cajas. La idea era sólo quedarnos con la ropa del día, las bolsas de ropa, los muebles y una que otra cosillas que pudiera quedar por ahí.
Lastimosamente, la mitad de mis planes de tuercen, así que resultamos cargando la vagoneta de mi papá con miles de cajas y cajitas que estaban dando vueltas por ahí. De las lágrimas y despedidas ni hablemos, porque me deprimo, y vámonos directo a la parte en que Marce, mi hijaAdri y Zote se quedaron a ayudarnos el traslado.
Creo que la mejor parte de esa mañana fue ver a mi esposito y a Zote tratando de armar la cama...del revés, o sea, con las patas hacia arriba. Su plan, teóricamente, era voltearlo cuando tuvieran listo el armazón en que va el colchó, pero creo que no resultó bien. Tuvieron que armarlo del lado correcto mientras nosotras reíamos como locas. La verdad, aún sospecho que se va a caer cualquier rato (la cama), hace ruidos extraños cuando me lanzo encima con todo mi peso. Espero que sea que se está asentando o algo así.
La primera noche fue como volver a nuestra primera noche en el cuartito. No se podía dormir. ¿Por qué? Sencillo. Se nos ocurrió cambiar de edredón por uno que nos regalaron en la boda y que resultó ser algo chiquito. Como estamos acostumbrados a dormir sin frazada, no le pusimos más que las sábanas y el edredón a la cama. Gran error. Al menos yo, dí vueltas todo la noche buscando el extremo del edredón para cubrirme, porque mi esposito de lo jalaba a su lado...supongo que porque él también andaba buscando cubrirse cuando yo jalaba la cosa esa hacia mi lado. Un desastre.
Lo cierto es que odio mudarme. Aparte del hecho de que ahora estoy lejos de mi familia, resulta que ahora toda la mudanza depende de mí (o al menos, la mitad teórica). Eso significa que no tengo a mi mamá o a mi papá para que se hagan cargo de ordenar la cocina, la sala, los platos, las ollas y demás huevas. Todo eso corre de mi cuenta.
La parte de comprar comida no es complicada, al menos no de momento. Simplemente nos fuimos al IC y compramos muchas cosas útiles y necesarias. Nada de superficialidades como papitas fritas, nachos, algún refresco, o cosas así para los recién mudados. De todas formas, el refri aún se ve pateticamente vacío.
La parte fea es la de vaciar las cajas. Hay cajas por todos lados, con una cosa y otra, y eso que pensaba haber botado a la basura muchas cosas que ya no eran necesarias. Empezando de mi ropa, hay muchas cosas que sobran, la peor de todas: vajilla.
Hoy se me ocurrió ordenar un poco las cosas que irán a la cocina y demás. Me encontré con que el mueblecito es muy chiquito para estar guardando las fuentecitas y cosas así ahí, y entonces me puse a vaciar las cajas de vajillas de la boda.
Cuando abrimos los regalos ya me había dado cuenta de que a todo mundo le dio por regalarnos platos, pero no había caído en cuenta de qué tantas eran hasta hoy. Me pasé la tarde y parte de la noche acarreando cajas con porcelana y sacando pieza por pieza para ponerlas en su sitio. Saqué en total 42 tazas, 42 platos planos, 42 platos hondos grandes, 6 platos hondos pequeños, una sopera, 3 teteras, 8 vasos, 4 copas, 42 platillos, 34 paneritos, 3 ollas, 1 licuadora, 1 sandwichera, 3 juegos de cubiertos, 2 sartenes, 9 fuentes y ahí perdí la cuenta. Aún me falta la vajilla más grade, pero esa puede quedarse un tiempo más en su caja. Hay un cerro de cartones y demás material de embalaje, y la espalda me mata. 
Lo grave es que el desorden de cajas y cajitas sigue por todos lados.

lunes, 8 de abril de 2013

Formas de transportar a una dama

Por: Meli, una dama
- En limosina, pero no tenemos tanto presupuesto.
- En caballo. Siempre es poético, aunque mucho de la poesía se pierde cuando el animal decide ir dejando su opinión por ahí. Eso sin contar que es caro.
- A pie. Los paseos son románticos...pero no en un día en que no hay autos para volver. Por no decir que cansa.
- En brazos...Déjenme soñar, ¿sí?
Considernado esas opciones, no es muy sorprendente que haya protestado tanto ayer. Digo, ser llevada sentada en la barra delantera de la bicicleta (más conocido aquí como ser "barreada") no es precisamente romántico, por no decir que es muy incómodo (todavía me duelen las piernas, por no decir el lugar de la cadera donde se me clavaba el asiento, el cuello por ir torcida, y la autoestima).
La siguiente, camino no más. Gracias.





viernes, 5 de abril de 2013

Partidas

A la velocidad a la que va la mudanza (muy lenta, por si no se dieron cuenta) y considerando que mi hermana mayor en realidad no se ha "ido" de la casa, había empezado a pensar que yo sería la primera en irme realmente. Digo, mi hermana aún come en casa con sus hijos y su esposos, mis sobrinos están aquí casi todo el día, el único momento en que mi hermana va a su casa es cuando sale de su trabajo, recoge a sus hijos y se va a dormir.
Sospecho que yo tampoco me iré muy lejos realmente, y supongo que aprovecharé cada pretexto que tenga para venir a visitar a mi mamá, y mucho más ahora.
Mi hermana menor (inmediatamente menor, no las otras dos que van debajo de ella) acaba de recibir su destino para cumplir sus meses de provincia. Tal vez deba ser más clara. No sé como es en otras partes, pero a los estudiantes de últimos años de Medicina acá en Bolivia, se les asigna un hospital de algún pueblo (cercano o lejano) para que cumplan tres meses de trabajo ahí. Antes era u año, por lo que sé, por eso lo llamaban "Año de provincia".
Eso significa que mi hermana querida, la que es incapaz de levantarse sin que mi papá la despierte, o tener limpia su ropa sin que mi papá la lave, o comer sin que mi papá le dé su plato, o poner a hervir agua sin quemarse, tiene que irse a un lugar perdido en medio del altiplano (o por ahí) y sobrevivir tres meses. Considerando que vivía cacareando que quería que la mandaran lejos para sus meses de campo y demás, aunque, claro, su definición de lejos implicaba el trópico (que no está  tan lejos ni dejado de la mano de Dios), que la manden a un lugar frío y demás es casi un sarcasmo (de parte de quién, no sé).
Así que mi pobre madre ahora tiene que acompañar con mi papá a una de sus hijas a dejarla en medio de la nada (aunque con gran cantidad de implementos para sobrevivir, como pan molde), y ver como la otra se va con camas y petacas el fin de semana (teóricamente, claro). No sé, pero si yo fuera ella, ya estaría empezando a deprimirme.