sábado, 2 de mayo de 2015

El Bosque

Ayer teníamos toda la intención de ir al cine, pero ya que nos encontramos con que no habían entradas, nos volvimos a casa a ver otra peli en nuestra grandiosa tele. Hace un tiempo que quería ver la adaptación de disney del musical "Into the woods" o "En el Bosque", como lo tradujeron.


Todos saben que amo los musicales (con pocas excepciones), y este es demasiado divertido. La música es pegajosa, y los personajes están bastante locos (Caperucita es demasiado genial). La trama, al menos de la primera mitad, es bastante "simple": son cuatro cuentos infantiles clásicos combinados en la búsqueda de un panadero y su esposa que quieren romper la maldición que la Bruja le puso a su familia. 
Pero lo interesante de la historia viene realmente en la segunda parte, cuando todos han conseguidos lo que más deseaban. La realidad de los errores y descuidos que cometieron, y es el momento de arreglar todo y tomar decisiones serias.
Un detalle que realmente me gustó de la trama es que el guionista, James Lapine (que también escribió esl guión original para el musical de Broadway) tomó versiones clásicas pero ya no tan conocidas de los cuentos clásicos. Se me hace irónico que Disney, el responsable de edulcorar y quitarle lo terrorífico a los cuentos, hiciera la adaptación al cine de este musical...aunque por lo que sé, le quitó varias de las cosas no tan "disney" al guión (maña y figura...). De todas formas, conserva varios de los detalles truculentos de las historias, que son los que hacen tan geniales los cuentos infantiles: traumar niños para siempre. 

viernes, 1 de mayo de 2015

Día del trabajo

De veras, el que convenció al mundo de que la mejor manera de festejar el Día del Trabajo es un feriado en el que nadie trabaja, tenía un muy fino sentido de la ironía.
Para los que dicen que la ironía no sirve de nada...

jueves, 23 de abril de 2015

Acoso

Hace unos días, leí una noticia sobre una joven argentina que, harta de recibir "piropos" de unos operarios que trabajaban cerca de su casa, hizo una denuncia a la policía, sólo para que le dijeran que no podía hacer una denuncia por recibir un piropo...claro, como decirle a una chica de 20 años que le van a "romper el orto" es un cumplido.
Ayer vi otra noticia por la televisión nacional. Una niña de 14 años, volviendo del colegio por la noche, es molestada por un micrero. La niña escapa hasta su casa, cuenta lo que le pasó y sus padres (asumo) llaman a la Policía. Encima de acosador, el tipo estaba ebrio y va se chocó con el micro unas cuadras más allá, donde la Policía lo agarró y se lo llevó. Hasta ahí, podríamos decir que las cosas habían salido bien, por decirlo así.
Sin embargo, al ver el reportaje del hecho en la tele hubo algo que me molestó mucho. El periodista de turno alcanzó a entrevistar al hombre ya esposado, antes de que la policía se lo llevara. El tipo lloraba (en serio, lágrimas de verdad) diciendo que la chica había "entendido mal". Según él, sólo le dijo a la niña "vamos al micro después" y cosas así. No sé ustedes, pero no veo dónde la niña pudo haber entendido algo mal, una "propuesta" así de un tipo ebrio que se baja de un micro en la noche no es para tomar el té o jugar al ajedrez. Tenía toda la razón en asustarse, en escapar, en ir a su casa y denunciar al tipo.
Lo más chocante del hecho es que, en la cabeza del tipo, y probablemente en la de todos los que creen en que gritarle "lindezas y piropos" a una mujer de cualquier edad en donde sea, no hay nada malo. Es más, si la "piropeada" se defiende de cualquier manera, ella es la loca, la violenta, la rayada, la que "entendió mal". Según esa lógica, una mujer debe bajar la cabeza y tragarse lo que le digan de callada, sino sentirse agradecida y halagada por llamar la atención de tan finos caballeros. Y una mierda!
¿Se preguntan de dónde sale todo el problema de violencia contra la mujer, y feminicidios y violaciones? Ahí tienen su respuesta. 

miércoles, 15 de abril de 2015

Mi paciencia tiene un límite

El lunes me desperté de un excelente humor. Fue una mañana relativamente buena en el trabajo, buen almuerzo, buena tarde de entrenamiento, todo una maravilla hasta ahí. Después, todo cuesta abajo.
Díganme intolerante, loca maníaca exigente, lo que quieran, pero en mi defensa debo decir que les he tenido a todos los que se han dedicado a ser un dolor en el trasero estos días, más paciencia de la que yo misma creía que podría tenerles...que ya es mucho. Incluso con mi reducida capacidad para aguantar a la gente molesta, en general, he tratado de no dejarme llevar por la rabia y hacer lo que debía ara solucionar lo que se pudiera.
Lastimosamente, hoy llegué a un límite. Exploté, y grité. ¿Se lo tenían merecido? Completamente. Si no les hubiera advertido a esas personas en específico sobre lo que debían hacer para evitar problemas en el momento en que debía hacerlo, me sentiría culpable, y con toda razón. Pero lo hice, y más de una vez, así que creo que un reclamo en ese sentido es absolutamente injustificado. No lo merezco, y no lo voy a aguantar callada.
En cuanto a la otra parte del reclamo, ¿qué me vieron cara de adivina? ¿o de chivo expiatorio? No puedo deducir todos sus propósitos, ni lo que les pasa por la cabeza de la nada, y menos si les da por andar en conciábulos secretos, hechas a las misteriosas. Lastimosamente, no sé leer mentes. Y por eso mismo, no tengo que cargar con las culpas ajenas, ¿o desde cuándo esto es un kinder para que tenga que perseguirlas para recordarles todo y preguntarles todo lo que se olvidan decirme? 

lunes, 13 de abril de 2015

Más entrenamiento

A pesar de toda la insistencia de mi familia en que el tiro con arco no es "tanto" deporte, sigo yendo por el puro gusto de tener un arma en mis manos y poder dispararle a algo hasta que tiene un agujero gigante. Es una excelente terapia, en especial en esos días en que una desearía que la diana estuviera pegada a algunas personas, pero es mejor que nada.
Por supuesto, la compañía también ayuda mucho. Al parecer, todos los arqueros (al menos, los que conozco) tienen algo de frikis, así que es relativamente fácil charlar con ellos. 
Creo que una de las cosas que más me gusta es la relativa libertad de los entrenamientos. Por supuesto, me esfuerzo en mejorar mi técnica, aunque debo admitir que el proceso está siendo algo desordenado. Hay una serie de exámenes establecidos en el Club, definidos por la distancia a la que se dispara y otros aspectos. Lo malo es que esas evaluaciones sólo las toman en  los entrenamientos de los sábados, a las que jamás puedo ir por el trabajo.
Eso significa que, "legalmente", debería seguir disparando a 6 mts...pero como soy una avivada, y me da flojera armar un parapeto a esa distancia si ya hay otros armados a más distancia, pues ando disparando a más distancia de la que debería. Hasta hace poco, trataba de disparar lo más cerca a mi distancia dentro de lo posible, a 10 mts como mucho, pero cuando el entrenador del equipo que fue al Nacional vino, los puso a disparar a ellos a 30 mts, y a los demás a 15 mts.
No que me queje, aunque me di unos buenos golpes en eso y me saqué un morado horroroso en el brazo, fue divertido. Como en todo, hay días que me va bien y otros en que no lo logro. 
Había decidido que me concentraría en disparar mejor a 15 mts. antes de pasar a más...pero hoy sólo pusieron dos parapetos, uno a 26 mts. y el otro a 18 mts. Para cuando pusieron un parapeto más a 6 mts, ya estaba tan pancha disparando en el de 18 que ya para qué moverme.
Por supuesto, tengo un nuevo morado, pero nada que se parezca al medio kilo de carne molida que tenía hace unas semanas.

lunes, 6 de abril de 2015

Mundo enfermo y triste

Hace unos días, una prima de mi esposito le pidió a mi suegris que le ayudara con su bebé unos días. El bebé en cuestión resultó, como todos los bebés de tres meses que hacen ruiditos adorables, un hermoso paquetito de alegría. Tanto así, que casi vuelve a hacer funcionar mi reloj biológico, que cuando arranca me exige pedacitos de alegría similares.
Como toda mujer (al menos, las que conozco), cada vez que me sucede eso, me debato entre la comodidad y la urgencia. Siempre gana la comodidad. Pero a veces, muy de cuando en cuando, como cuando me pongo a ver noticias internacionales, entra en juego la sensatez y lo que ella dice no resulta de ninguna manera alentador.
Muy especialmente, son las noticias de Medio Oriente las que me asustan y me hacen pensar en qué mundo de locos estamos viviendo. Cada vez que me doy la vuelta, me encuentro con otra noticia de esas que chorrean sangre por todos lados, con más o menos cobertura mediática (lo que es una gran hipocresía de parte de los medios, ya que vamos a eso). Desde el conocido ataque a Charlie Hebdo, hasta la última salvajada de los yihadistas que se cargaron a 147 estudiantes universitarios en Kenia, al que no se le ha dado tanta relevancia. En medio de eso, varios otros ataques aquí y allá.
No voy a ser tan hipócrita para pretender que los cristianos católicos jamás han hecho eso de matar por la religión. Las Cruzadas y las masacres que los cruzados hicieron en su momento son el mejor ejemplo, son el consabido botón de muestra. En las guerras entre religiones, ninguna de ellas está libre de pecado. Eso sí, creo que los siglos nos han dado algo más de sensatez (poquita, no mucha), los pretextos del mundo occidental para declarar guerras hoy en día es, usualmente, "defenderse" de los "salvajes asesinos" yihadistas (que sí que lo son) y de la amenaza que representan para...bueno, casi cualquier ser humano, por lo que podemos deducir de sus ataques.
Por supuesto, estoy de acuerdo con que se debe hacer algo para detener a los yihadistas, son extremistas y realmente peligrosos, nadie duda de eso, pero sucede que no veo como eso pueda ser posible. Por una parte, creo que para hacer eso, con esa clase de gente, no creo que se pueda negociar de ninguna manera "lógica" conocida (no que nadie lo haya intentado, que yo sepa), por lo que seguramente la única salida tal vez sea bombardearlos a la mala, es decir hacerles lo que ellos hacen en sus atentados...que es lo que se hecho hasta ahora. Y eso lleva, obviamente, a la otra parte de la cuestión: la violencia sólo genera más violencia, y siempre habrá alguien dispuesto a levantar la antorcha de la estupidez. ¿Y eso a dónde llevaría? ¿A borrar a todos los musulmanes del mapa?
Aún cuando estas palabras no lleguen a nadie, aunque mi pequeña página tenga el mismo poder de persuasión que la sillita de Mafalda, quisiera ser clara en esto. Eliminar a todos los musulmanes del mundo jamás podría ser la solución. Los yihadistas son sólo una fracción no necesariamente representativa de su religión, incluso considerando todo su "rating" destinado a satanizar a toda la comunidad islámica, no creo que todos merezcan caer en el mismo saco. Hay que tener cuidado de ISIS y compañía, de sus campañas fanáticas que atraen a tantos jóvenes ignorantes y perdidos a cargar armas  y creer que matar por su fe es bueno, pero la evidencia lógica dice que no todos los musulmanes del mundo están de acuerdo con ellos, no todos están ahí disparando y asesinando (si así fuera, estaríamos fritos todos).
Y entonces, vuelvo a mi punto original: ¿En verdad, es responsable traer niños inocentes a este mundo enloquecido y bañado de sangre? El mundo siempre ha sido un lugar peligroso, uno puede encontrar amenazas en su mismo hogar...pero parece que nunca ha sido tan peligroso como ahora, incluso (o tal vez debido) con toda la ciencia,  todos los avances tecnológicos, o los cambios de mentalidad de los últimos siglos.

domingo, 29 de marzo de 2015

Retrospectiva

Si hay un tema del que me gusta quejarme (entre los muchos que tengo) es mi adolescencia. Probablemente, fue (o al menos, así lo creí por mucho tiempo) la peor época de mi vida. Si al desbarajuste hormonal, las crisis emocionales, la mudanza de una ciudad a otra, las mil manías que desarrollé por esa época, le suman mi completa falta de habilidad para adaptarme a las sociedades y tolerar tonterías, pues tienen que pasé varios años de mi vida como la "raleada" del curso.
Siendo ecuánime, he de admitir que, aunque como toda adolescente, muriera por un poco de aceptación, no es que me esforzaba mucho por hacerme más simpática a mis compañeras. Francamente, era bastante odiosa, y me lo dijeron varias veces de varias maneras, claro que como sus comentarios eran para condenar mis comentarios sobre algunos actos tontos y cuasi destructivos, no hacía mucho caso de ellos.
El punto es que pasé el colegio con sólo dos amigas reales, hasta tres si me siento generosa. El resto (más de 60 chicas, si contamos los dos cursos en los que estuve) podían irse un poco al cuerno en lo que a mí concernía.
Pero, anoche agarré a mi hermana menor con una inocente pregunta sobre el estado de una de sus amigas, o la que yo (ingenua de mí) aún consideraba su amiga. No se necesitó darle mucha cuerda para que se embarcara en un largo (y bastante atravesado) monólogo sobre como dicha persona apenas habla con ella, y una larga serie de sus faltas y pecados, sazonado por las faltas y pecados del resto de curso, de lo que pude deducir varias cosas. 
Si bien mi(s) curso(s), siendo de sólo chicas, tenían un gran tendencia al drama y a las peleas internas entre "grupos", jamás había escuchado una serie de problemas tan enrevesados que dejarían de figuritas a una telenovela mexicana, de esas bien cebolleras. Sospecho, en base a mi experiencia, que a pesar de que las niñas del curso de mi hermana han crecido con los chicos en el mismo curso, aún no han aprendido como tratarlos, ni como tratarse a sí mismas alrededor de los chicos, y eso resulta en esos infinitos dramas en que las chicas se pelean por tipos que no valen la pena sólo porque...bueh, creo que una a esa edad cree que lo más importante en la vida es conseguir un chico. 
De ahí a esa tendencia a hacerse grupitos con nombres ridículos que parecen un híbrido entre pandilla y fraternidad gringa, y que los miembros de los grupos se pelean y se odian entre ellos y acaban generando nuevos grupitos ridículos, hay un paso. El hecho es que me decepcioné (más) de las nuevas generaciones, si es que son el futuro de la humanidad y demás se puede afirmar que estamos bien fritos.
Pero, comparando mi adolescencia con la actual, he de admitir que ser la "raleada" tuvo sus ventajas. Aprendí, a riesgo de recibir desprecio y críticas, a tomar mis propias decisiones y ser (bastante) yo misma. Puede que no sea un éxito laboral o económico, pero me siento bastante en paz conmigo misma en cuanto a las decisiones que he tomado, a pesar de todo. 

domingo, 22 de marzo de 2015

Antiguas obsesiones.

Hubo una vez una jovencita (porque con 15 años, difícilmente se califica como "niña") que un día vio un anime en la televisión...y se quedó obsesionada. Obviamente, hablo de mí misma (hola, mí misma!) y de Sakura Card Captors, el único anime que he visto completo en toda mi existencia, y del único que he leído el manga del que proviene.
Lo terrible con mis obsesiones es que no se quitan ni con los años, basta un pequeño empujoncito para que vuelva a revisar todo una y otra vez. Esta vez fue una charla inocente sobre películas que acabó en una cita con dos amigas para volver a ver toda la serie. Al menos, dos de nosotras lo vemos por millonésima vez, la otra amiga fue lo bastante inocente para caer en compañía de dos locas obsesivas (una de ellas, su servidora) viendo una de las series más divertidas (y extrañamente retorcida) de todos los tiempos.
¿Qué mejor manera de revivir una obsesión que revisando material antiguo?