sábado, 19 de noviembre de 2016

El regreso al mundo mágico

Hace unos días, fuimos con los chicos del Club al estreno de "Animales Fantásticos y dónde encontrarlos", para nosotros, el estreno más esperado del año. Aunque todos tuviéramos dudas, algunos más que otros, sobre lo que podrían traernos en una nueva saga sobre el mundo mágico (y más a la vista de lo que pasó con "El Hobbit"), no dejaba de ser una perspectiva emocionante.


A excepción de algunos detalles (ejem Johnny Depp ejem), la película está increíblemente buena: Bien contada, bien actuada, llena de detalles informativos e historia. Aunque es un spin-off de la saga de Harry Potter, sólo tienen en común el marco del mundo mágico...y una conexión histórica, pero que no era completamente inesperada (mi Ojo Interior me dice que seguramente llevarán la historia por ese lado). La historia se enmarca en un tiempo previo, un continente distinto, e incluso una sociedad distinta y con otro desarrollo, sus reglas e historia previa se distancian del mundo mágico británico que ya conocíamos.
Newt Scamander, interpretado por Eddy Redmayne, es la encarnación de un Hufflepuff hecho y derecho, noble y compasivo, algo ingenuo, bastante valiente, y gran conocedor de su campo. En pocas palabras, completamente adorable. Llega a New York con una misión clara, y se mete en un montón de líos por culpa de escarbato (un hermoso bichito cleptómano), que acaba mostrando un serio problema en el gobierno mágico estadounidense, además de poner en evidencias sus reglas arcaicas en cuanto a la relación con los muggles (la palabra no-maj aún no me convence), justamente por hacer amistad con un muggle tan ingenuo y noble como él.
Aunque algunos giros eran predecibles (para mi esposito eran evidentes), la historia se disfruta y los personajes despiertan las emociones que deben despertar en la audiencia. Eso sí, unos días antes ya había salido la noticia de Johnny Depp haría de Grindelwald pero (ALERTA DE SPOILERS) no esperaba verlo tan pronto. A diferencia de mi esposito, estoy dispuesta a darle el beneficio de la duda, es un buen actor pero desde Jack Sparrow que todos sus personajes son una copia del pirata: extravagantes, exagerados, más o menos interesantes, pero no realmente buenas interpretaciones. Como que sus personajes se pierde bajo la exageración de maquillaje y de histrionismo, y queda Johnny Depp exagerado pero siempre igual. Y lo primero que hacen es ponerle maquillaje para que sea Grindelwald...
Definitivamente, una peli que vale la pena ver, más allá de si son fanáticos de Harry Potter o no. Tiene su propio encanto y su propia magia.

p.d. Por cierto, al que se "encontró" mi celular en el CINE CENTER y lo apagó inmediatamente para no devolverlo: Eso se llama robar, incluso si lo encontraste, y me arruinaste lo que tenía que ser una buena noche. Te odio.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Consuelo literario

Considerando que esta ha sido, francamente, la semana del desastre (absoluto desastre que prefiero no tener que recordar), he estado más que de costumbre hundida en los libros que (aún) no termino de leer desde la Feria del libro. Las víctimas de esta semana fueron mis últimas adquisiciones de obras de Jane Austen (una de mis favoritas de todos los tiempos).
"Mansfield Park", junto con "Northanger Abbey", es una de las obras de Austen a las que menos bola le he dado por mucho tiempo. Lógicamente, y de lejos, mi favorita es "Orgullo y Prejuicio" (es para de mi tratamiento contra la tristeza). Aunque pueda parecer un re-cuento de la Cenicienta, "Mansfield Park" es más densa que eso. 
Fanny Price ciertamente cae en el molde la Cenicienta: pobre, criada en una familia que la desprecia, pero bonita, servicial, leal y cariñosa con su familia, y altamente virtuosa. Tan virtuosa que la mitad del tiempo del tiempo dan ganas de sacudirla para que se deje de tanto recato y diga algunas cosas que piensa pero se traga para no ser "desagradecida", y como la otra mitad anda sufriendo de mal de amores y lloriqueando por ahí...bueno, que no sé si Fanny me agrada o me desagrada. Austen muestra a través de ella todas sus ideas sobre moralidad y corrección, y estoy de acuerdo con muchas, excepto con eso de tragarse las cosas y lloriquear por los rincones.
En el pequeño mundo de Fanny, educada por sus parientes ricos que la miran de lado, se hacen evidentes todos los problemas de criar a personas con muchos conocimientos pero sin valores morales que les hagan contraparte. Aunque Austen siempre se refiere a las mujeres de sus novelas como personas cultas y educadas, sin importar sus situaciones económicas o familiares, y hace énfasis en sus elevado carácter moral, en esta novela todos las situaciones que se desencadenan alrededor de Fanny son consecuencia de la falta de principios de todos los implicados (menos de Fanny, obviamente) y a lo largo de toda la obra se lo subraya una y otra vez. Algunos no terminan bien (nada bien), y otros (los que tienen menos culpa o más oportunidad de revisar sus conductas) vuelven al camino correcto. Y, obviamente, de nuevo, Fanny vive feliz con su amado.
"Lady Susan", por otra parte, es el extremo opuesto de la virtuosa Fanny Price. Algo "entrada en años", es bonita, calculadora, y demasiado inteligente y falta de principios (igual que la Srta. Mary Crawford de Mansfield...o casi). Pero con ella, Austen es más blanda y se la toma con bastante humor. La obra es muy corta y está narrada en cartas de la misma Lady Susan y las personas que se relacionan con ella en el tiempo de la historia. Creo que lo más interesante ahí es lo bien que Austen se las arregla para caractizar a sus personajes por sus cartas, para cambiar de una voz a la otra sin enredarse y hacerlas creíbles a todas.
Lastimosamente, la segunda y tercera parte del libro en que está "Lady Susan" son lo que tenía avanzado de historias que dejó sin terminar. "Los Watson" y "Sanditon" empiezan bien y se ve que se pondrían más entretenidas y sarcásticas. Una lástima que no lograra terminarlas...es frustrante leer algo que no se sabe cómo terminara a ciencia cierta (y no me vengan con los varios intentos de terminar ambas historias, seguiría sabiendo que no son Jane Austen y me sentiría algo frustrada igual).

jueves, 3 de noviembre de 2016

31

Curiosamente, desde que cumplí 30 el año pasado (lógica 101, por favor), no me he sentido más vieja, incluso cuando los días se acercaban inminentemente a mi cumpleaños número 31. Tal vez sea que juntarme con gente mucho más joven que yo y que, curiosamente también, me consideran una más de ellos (aunque a algunos casi los doble en edad). Tal vez sea que los amigos de mi edad se portan cada vez más seriecitos (y eso que tampoco son el epítome de la madurez) y yo no lo logro (Síndrome de Peter Pan al mando). Tal vez sea, simplemente, hacer un deporte que disfruto, algo que hasta hace año y medio consideraba poco menos que imposible (siendo una de esas imposibilidades el que YO hiciera algún DEPORTE).
O tal vez, aún mejor, sea una mezcla de todas las anteriores lo que hace que me sienta más "joven" de lo que en realidad debería sentirme (¿tiene sentido eso?). Aunque me dan mis ratos de crisis existencial, debo admitir que sigo sintiéndome contenta de ser quien soy, tener lo que tengo, y estar donde estoy. Podría pedir aún muchas cosas (entre ellas un arco Hoyt del modelo que salió hace unos días), pero no puedo quejarme de las que ya tengo.
Y como para terminar de redondear un buen día, subieron el video de uno de mis mejores momentos de este año.

martes, 25 de octubre de 2016

Burocracia...otra vez

Como decía Mafalda en una de las tiras, "hay días en que lo malo de uno son los demás". Últimamente, así como en los últimos meses, ese papel ha sido ampliamente cubierto por la dirigencia deportiva con la que nos toca lidiar. Cualquiera diría que, siendo como somos, un deporte nuevo de Bolivia, en el que todavía no hay (o no debería haber) intereses que no sean los relacionados directamente al mismo deporte, estaríamos libres de esos tejemenejes. Pero, al parecer, en todas partes se cuecen habas, en especial en nuestro medio, tan rencoroso y poco dado al progreso colectivo.
Lo triste (y a la vez patético) es que se aprovechan de los mecanismos que ellos mismos, como dirigencia, deberían facilitar. Complican la existencia, hacen dramas de manerismos y formas de comunicación (como si fueran los reyes del universo, a los que hay que rendirles pleitesía), y son rápidos a responder para "poner en su sitio" a los que se dirigen a ellos. Pero cuando se les solicita un documento, un simple documento que ellos cometieron el error de no enviar de entrada, tardan toda la vida y responden otra cosa a lo pedido.
No sé cómo los demás afiliados aguantan esos tratos. Probablemente, les sean indiferentes y se los tomen como de quienes vienen. Lo que significaría que nosotros somos los exagerados.
Lastimosamente, sé que no lo somos. Así que nos quedaremos con que ellos son los rayados. Todos los ellos. 

viernes, 14 de octubre de 2016

Papeles, papelitos y papelones

Haré uso de una de las frases más recurrentes en el libro que acabo de terminar de leer para el título de esta entrada que trata, justamente, sobre ese libro. Podría ponerme rebuscada y clavarle algo bien sesudo sobre la educación y pajas (el tema del libro), pero ya ando medio dormida.
Hace cosa de un año o más, mi esposito me leyó una entrada en facebook de uno de sus estudiantes: el pobre, después de un largo peregrinaje por la burocracia de las autoridades de educación regionales (papel, papel y más papel), había sido condenado (papelón de papelones) a repetir un curso de la secundaria (o, más bien, los exámenes), que en su época (y en la mía, que tenemos la misma edad pues) era 1° y ahora es 3° (papa patata), para poder darle su Título de Bachiller (papel). Hay que reconocer que el chico se lo tomaba con filosofía y buen humor. Yo me hubiera pegado un tiro.
El pobre condenado le puso al mal tiempo buena cara, agarró al toro por los cuernos (la mayor parte del tiempo) y se fue a dar los exámenes que le hacían falta. En el camino, se dio cuenta de que la educación en nuestro pobre país no ha cambiado desde que pasó el mismo curso hace 15 años...y de la burocracia no hablemos.
Y es que es realmente aterrador ver que los contenidos de las materias no han cambiado absolutamente nada con los años. Recuerdo que hace unos, cuando mi hermana menor seguía en el colegio y estudiaba geografía, le di una revisión a su texto y me encontré con que Yugoslavia estaba todavía entre los países de Europa, y mi hermana debía memorizar eso y repetirlo en su examen como un periquito. Yugoslavia. Como para echarle sal a la herida, era exactamente el mismo libro de texto que mi esposito había usado en el mismo colegio que mi hermana en sus años de colegio. Exactamente el mismo.
En su estilo, medio cómico y medio filosófico, el autor cuenta sus aventuras lidiando con el sistema escolar boliviano: profesores buena gente, profesores despreocupados, compañeros interesantemente reflexivos, y conocimientos que en la vida se vuelven a usar (al menos, todos creemos eso...hasta que por un horrible error te manden de vuelta al colegio a re-memorizar todo eso para el rato del examen y borrarlo de los recuerdos inmediatamente después). 
Lo cierto, y en eso coincido con el chango, es que no se puede aprender nada si realmente no te interesa, si no te apasiona...o si no te lo hacen mínimamente interesante. No todos servimos para lo mismo, y aunque algunos (como yo) parecen tener el don de sacar buenas notas en todas las materias, no significa que en realidad hayamos aprendido algo (si me pusieran una de esas ecuaciones químicas que resolvía con los ojos cerrados en colegio, no sabría que hacer con ella hoy en día).
Por supuesto, los adultos siempre levantan el argumento de la "cultura general" para mandar a aprender todas esas cosas, y la "flojera" y falta de voluntad de la juventud para ponerle "empeño" a los estudios. El colegio te deja una leve (muy leve) capa de "cultura general" y un gran desinterés por el aprendizaje, además de la idea de que memorizar es lo mismo que aprender y es suficiente para obtener las tan deseadas buenas notas, que en no reflejan nada sobre los conocimientos.
Y también es por eso que aún no tengo hijos (entre otras cosas), porque me dan pesadillas pensando en qué colegios tendŕe que ponerlos a estudiar, o con qué profesores les tocará lidiar (ojalá no con una como la profesora de literatura que me dijo que Marte, el dios de la guerra, era mujer).
Atte.
La mejor alumna y abanderada de su promoción


lunes, 10 de octubre de 2016

Cerdo machista

Generalmente, no me interesa la política de EE.UU (lo que, probablemente, dice muy mal de mi madurez o algo así...se supone que es algo que le importa a la gente adulta), aunque empecé a prestarle algo de atención en el momento en el que Trump saltó a la palestra diciendo estupideces, y demostrando que siempre hay gente ignorante dispuesta a apoyar a un loco. 
Lo que empezó casi como un chiste, está tomando pintas muy feas, y más desde que el fulano ese ganó la candidatura del Partido Republicano. Al parecer, soltar insultos y estupideces a diestra y siniestra no es tan mala estrategia como una persona con algo de sentido común podría pensar. Y al parecer también, el sentido común está en extinción.
Pero, la anterior semana, como para echarle un poco de sazón a la cosa, y como para probar que,  realmente, Trump es un cerdo, el Washington Post sacó una grabación de Trump de hace unos años. Para qué voy a repetir lo que ya todos deben saber, y que provocó que su partido le esté retirando su apoyo.
Obviamente, Trump se "disculpó", aunque su disculpa sonó demasiado a una justificación soberbia, diciendo que fue "una charla entre hombres". Porque, obviamente, en una charla entre hombres es aceptable hablar así de las mujeres, es comprensible que un hombre público diga y piense esas cosas, no es para tanto drama, por favor. Y eso sale de la boca de un hombre que dice "amar y respetar a las mujeres" en cada acto público que puede. Me conmueve ese amor y respeto...
Y es que es realmente una barbaridad que su justificación sea esa, una charla de hombres. Después se preguntan de dónde salen el machismo y la cosificación de la mujer. Para que se vayan enterando es de ideas como esas: que está bien que los hombres hablen así de las mujeres entre ellos porque creen tener el derecho a hacerlo. Que los hombres piensen que es normal pensar así y expresarlo "entre hombres", aunque se llenen la boca de palabras que no entienden (como "respeto") delante de los demás para quedar bien.
Pensar que alguien así tiene chances de llegar a tener a la mitad del mundo por el mango...Dios nos libre.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Los tiempos han cambiado

Recuerdo el tiempo en que ir a ensayar con el coro me hacía feliz. Veía a mis amigos, hacía lo que me gustaba, y aunque no siempre estaba de acuerdo con algunas decisiones o situaciones, siempre acababa disfrutándolo.
Tal vez es que ando muy cansada, tal vez sea que mis prioridades han cambiado (para moverse al mundo del deporte, quién lo diría), tal vez también afecte que el coro mismo ha cambiado en estos años, y muy radicalmente en estos últimos meses, pero las cosas ya no son las mismas. No me malentiendan: aún amo la música y cantar es algo sin lo que no puedo vivir (el día que pase sin que yo me ponga a cantar a grito pelado en cualquier parte, teman), pero este último tiempo en el coro me trae más dolores de cabeza que otra cosa.
Siendo honesta, creo que no me estoy tomando bien los cambios...ni la dirección actual del coro, y no ayuda que varios de los nuevos integrantes no logre pasarlos ni con llajua, como se dice por aquí. Tal vez parte del problema sea que he generado un pequeño complejo de superioridad, pero ni admitiendo eso logro entender cómo algunos califican ciertas cosas de "buenas" y "muy musicales" y yo sólo escuche voces que parecen cornetas de año nuevo.
Puedo tener muchos problemas, pero sorda no estoy todavía.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Cómo invocar la lluvia

Estos meses de invierno, Cochabamba ha estado pasando por una sequía muy fea. De más está decir que en los pueblos se han declarado en emergencia porque las cosechas y los animales se fueron al cuerno por la falta de agua. En la ciudad, el suministros de agua está racionado y lavar la ropa una vez a la semana se está volviendo un lujo. 
Pero, lo interesante del caso es que recién hace unos pocos días caí en cuenta de que esta situación es culpa nuestra, de mi esposito y mía (ni crean que me voy a echar toda la culpa). Debimos considerar la fuerzas sobrenaturales que estábamos manejando, pero no lo hicimos. Las ignoramos y ahora toda la ciudad paga el precio.
Sucede que Auror, nuestro pequeño bebé precioso, tiene una línea directa con San Pedro, San Severino, el meteorólogo o quién sea que esté a cargo de las lluvias. Cada vez que decimos que ya le toca baño, o que se bañará el fin de semana, o algo por el estilo, empieza a llover. Sin falta. Ha escapado del baño así un montón de veces. Nos pasamos al método de deletrear b-a-ñ-o para confundirlo, pero sólo funcionará hasta que caiga en cuenta de cómo funcionan las letras (y considerando que es un perrito muy listo, no creo que tarde mucho).
Cometimos el error de decir en voz muy alta, al inicio de este invierno, que no se bañaría hasta que empezara la primavera... y ya ven. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. No puedo, en ningún caso, culpar a Auror. Digo, sin el incentivo correcto para usar sus poderes, ¿por qué usarlos?
En cuanto caímos en cuenta de lo que habíamos hecho, empezamos a hablar de baños y fines de semana, duchas y bañeras, shampoo y toallas. Como un reloj, hoy cayó la tan esperada lluvia, y justo cuando empezamos la primavera.
Auror estará bajo amenaza todo el verano.