Anoche, después de que mi sufrido novio hiciera mutis de la escena, subí a conectarme a internet par escribir. Abrí mi cuenta de Blogger, puse a una nueva entrada y...me dormí. Desperté media hora después, con el cuello dolorido y el convencimiento de que no lograría escribir nada sin poner en riesgo mi teclado.
Así que, les cuento mi super requetecontra interesantísimo día. Inicio del 1° Campeonato Triangular de Quidditch en el Club y el tan temido examen del Requiem de Mozart...y pues, consecuencia lógica de ambos fue mi repentino bajón de energía que me llevó a dormirme temprano (temprano para mía es la 1:00 a.m.).
Nos fue como en feria en el quidditch, entre que nos anularon dos goles (uno con razón y el otro sin motivo) y que nos ganaran 70-50...no fue el mejor de los partidos en el que estuviera. La horda Rompecráneos, el equipo oponente y en el que juega mi hermanita (que resultó una fiera para el quidditch), se vino con todo, incluyendo un recambio extra. Nuestro glorioso líder, que también es mi sufrido novio, al parecer ya tiene una estrategia para nuestro siguiente partido. No podemos quedarnos al fondo de la Copa!! (sospecho que es la maldición del nombre, digo los Chudley Cannons lleva 100 años en el fondo de la Liga de Quidditch, y nuestro equipo se llama C.C.Q.C en honor a ellos...¿Casualidad o destino?).
El examen...ufff. Reacción típica de Mel ante una presentación sola o en un cuarteto en que ella canta sola su sección: Pánico. Mi cuarteto fue el segundo del examen, y me tocaron buenos compañeros (gracias a Dios), pero igual pasé temblando, con las manos frías y la cara completamente roja. Todos dijeron que lo hice bien, que mi cuarteto fue el mejor en interpretación aunque teníamos nuestras fallitas por ahí, pero yo me escuché a mí más que a nadie y estoy biens egura de que se me salió un gallo en el Kyrie y entré mal en el Confutatis. Entré bien en el Hostias, pero después fui perdiendo confianza, la recuperé para la fuga y logré terminar decentemente no más.
Si consideramos que tenía la garganta como una lija, que mi hermana Tef me dijo que tenía las amígdalas un poco hinchadas y que no se me pasaría ni a bala para la hora del examen, creo que pudo haber sido peor. Eso sí, cuando fue el turno de Odelí de cantar, se me fue la autoestima al cuerno.
Mi día se remató con una larga caminada a casa, pollito, gaseosa a patadas y pollito. Después de eso, es lógico que me cayera dormida sobre mi laptop.
Así que, les cuento mi super requetecontra interesantísimo día. Inicio del 1° Campeonato Triangular de Quidditch en el Club y el tan temido examen del Requiem de Mozart...y pues, consecuencia lógica de ambos fue mi repentino bajón de energía que me llevó a dormirme temprano (temprano para mía es la 1:00 a.m.).
Nos fue como en feria en el quidditch, entre que nos anularon dos goles (uno con razón y el otro sin motivo) y que nos ganaran 70-50...no fue el mejor de los partidos en el que estuviera. La horda Rompecráneos, el equipo oponente y en el que juega mi hermanita (que resultó una fiera para el quidditch), se vino con todo, incluyendo un recambio extra. Nuestro glorioso líder, que también es mi sufrido novio, al parecer ya tiene una estrategia para nuestro siguiente partido. No podemos quedarnos al fondo de la Copa!! (sospecho que es la maldición del nombre, digo los Chudley Cannons lleva 100 años en el fondo de la Liga de Quidditch, y nuestro equipo se llama C.C.Q.C en honor a ellos...¿Casualidad o destino?).
El examen...ufff. Reacción típica de Mel ante una presentación sola o en un cuarteto en que ella canta sola su sección: Pánico. Mi cuarteto fue el segundo del examen, y me tocaron buenos compañeros (gracias a Dios), pero igual pasé temblando, con las manos frías y la cara completamente roja. Todos dijeron que lo hice bien, que mi cuarteto fue el mejor en interpretación aunque teníamos nuestras fallitas por ahí, pero yo me escuché a mí más que a nadie y estoy biens egura de que se me salió un gallo en el Kyrie y entré mal en el Confutatis. Entré bien en el Hostias, pero después fui perdiendo confianza, la recuperé para la fuga y logré terminar decentemente no más.
Si consideramos que tenía la garganta como una lija, que mi hermana Tef me dijo que tenía las amígdalas un poco hinchadas y que no se me pasaría ni a bala para la hora del examen, creo que pudo haber sido peor. Eso sí, cuando fue el turno de Odelí de cantar, se me fue la autoestima al cuerno.
Mi día se remató con una larga caminada a casa, pollito, gaseosa a patadas y pollito. Después de eso, es lógico que me cayera dormida sobre mi laptop.
No hay comentarios:
Publicar un comentario